El Aguila y las gallinas … Cuento de Leonardo Boff …

Me gustó mucho esta metáfora y como siempre la comparto con ustedes ….. y así comienza

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Erase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos. Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:

– ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?

El granjero contestó:

– Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.

El naturalista dijo:

– El tuyo me parece un gesto muy hermoso, haberle recogido y curado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir, le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?

– No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.

– Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?

– ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila. ¡Qué le vamos a hacer! Hay cosas que no se pueden cambiar.

– Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?

– Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?

– Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?

– Es posible.

– ¿Qué te parece si probamos?

– Probemos.

Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo: “Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo”.

Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.

Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo”.

El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.

Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila, abre las alas y vuela”.

El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Este, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente: “No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas”.

El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo.

El águila había recuperado, por fin, sus posibilidades.

Ayudar a ser uno mismo supone reconocer que dentro de cada uno hay un águila y una gallina. Y ayudar significa acompañar a liberar el águila.

” Despertemos el corazón de águila ” .

Saludos @rosmarymoreno

 

2 comentarios sobre “El Aguila y las gallinas … Cuento de Leonardo Boff …

  1. hola querida amiga, despues de leer este hermoso cuento me puse a pensar no solo en el águila que tenemos dentro cada uno, sino en las cientos de miles de aguilas que viven en nuestros barrios bajos y suburbios, todos ellos son águilas que han sido criadas como pollos y acorraladas dentro de un sistema del que ya no se sienten capaces de huir. Como voluntario de un proyecto de desarrollo social en mi país (Bolivia) y con mis 24 años de edad estoy diariamente en contacto con personas que han perdido la esperanza de volar, no porque ellos lo eligieron, sino porque les han cortado las alas, miles de niños que reciben una educación, pero para que? para seguir siento animales de granja, en estas zonas da lo mismo si estudias o no, porque despues de todo a la hora de ser contratados no necesitan su bachillerato, solo las fuerzas para un trabajo de sol a sol y sin sueños, yo trabajo con gente que siendo águilas se han convencido que son gallinas y temen siquiera levantar la cabeza al cielo para pensar que podrian volar, el cielo les está prohibido porque eso se les ha grabado en las mentes y no por opcion sino por imposicion. Cuentos así te hacen reflexionar, pero espero que la que surja de este cuento no sea simple reflexion, sino se convierta en un compromiso firme, aqui no importa la religion y la opcion politica, yo solamente apelo a ese sentimiento humano de amor y misericordia para que te levantes de la silla en la que estas sentado y hagas que por lo menos una vez en tu vida tus manos no trabajen para ti, sino por los otros, por los que te necesitan aunque no te lo digan, por un mundo mejor.
    con lágrimas en los ojos y con mucho por hacer todavia:
    Atte.
    Jorge Luis

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