RENACIMIENTO … Virginia Gawel

RENACIMIENTO

Hoy volveré a nacer: pido permiso.
Permiso útero, permiso cordón prieto.
Permiso agua, placenta, oscuridades.
No podrá retenerme la tibieza
plácida y calma del vientre cobijante.
No podrán disuadirme las presiones
de este túnel de carne que hoy me puja.

Con decisión inequívoca y sagrada
determino nacer: me doy permiso.
Y aquí estoy, desnudo de corazas,
dispuesto a recibir besos y abrazos
(no la palmada que provoque el grito:
ya no permitiré que me golpeen).

Parteros de quien vengo renaciendo,
miren quién soy: soy digno. Los recibo.
Miren quién soy: adultamente niño.
Miren quién soy: vengo a ofrecer mi entrega.
Miren quién soy: apenas si respiro,
pero, de pie, me yergo y me estremezco,
dándome a luz en mi realumbramiento.

Tengo coraje para empezar de nuevo:
fortalecido en mis fragilidades
lloro de dicha, de dolor… Lloro de parto.
Lloro disculpas a quienes no me amaron,
por el maltrato, el frío, el abandono:
lloro la herida de todo lo llorable.
Y lloro de ternura y de alegría
por tanto recibido y encontrado:
lloro las gracias por el amor nutricio,
por la bondad de los que me ampararon.

Lloro de luz, y lloro de Belleza
por poder llorar: lloro gozoso.

Bienvenida es vuestra bienvenida.
Sin más queja, dolido y reparado
por la caricia de este útero abrazante,
aquí estoy: recíbanme. Soy digno.

Me perdono y perdono a quien me hiriera.
Vengo a darles y a darme íntimamente
una nueva ocasión de parimiento
a la vida que siempre mereciera.
Me la ofrezco y la tomo. Me redimo.
Con permiso o sin él, YO me lo otorgo:
me doy permiso para sentirme digno,
sin más autoridad que mi Conciencia.

Bendito sea este Renacimiento.
 
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Y recordé aquel cuento …

 

 

Y comenzó el cuento así : Sabes tengo una guacamaya exótica, bellísima, dócil en apariencia.

Entonces te pregunté:

– ¿Cómo llegó a tu casa?, no recuerdo que me lo hayas contado, pero si me dijiste que al principio ella odiaba mucho la jaula que ustedes le compraron para ella , que se ponía furiosa y agresiva con solo verla, y sus razones tenía.

Me contaste que con mucho amor y paciencia fue endulzada y podría decirse que llegó a ser feliz en su jaula “a Puertas abiertas”,  de la cual salía cuando quería, pero a la que siempre regresaba, porque ya no quería estar fuera de ella.

Me preguntaste : ¿Sabes por qué regresaba?  y de una vez me respondiste

– Porque es que esa jaula terminó siendo el mejor lugar de sus afectos, donde se sentía segura, protegida y estaba lo que quería, deseaba y necesitaba.

Añadiste:

– Es que simplemente no puedes adueñarte o retener a nadie pero si puedes cautivar.¿entiendes?  Si al mismo tiempo puedes cautivar y ser susceptible a ser cautivado.

Si Rosa dijiste :  al final la libertad resulta ser relativa, y cautivar es un arte que forja las cadenas más resistentes.

Debemos aprender  a  conocer  muy bien a las personas,  sus gustos,  sus costumbres, ser parte y arte de su vida. No pretender cambiarlos ni encerrarlos en ningún momento,  también dijiste que es factible que en esto se corra el riesgo de que se vaya y no regrese más, pero jamás debemos hacer que se sientan  prisioneros. J.G

Cada quien es dueño de su vida, tenías razón : “La libertad es uno de los bienes más importantes con los que contamos los seres humanos”

Un abrazo Grande y este cuentito es para ti, que siempre regresas aquí a leer mis monstruitos .Gracias. Tu amiga de siempre @rosmarymoreno