Agonía de un país en ruinas

El día amanece nublado, se espera con impaciencia que llueva, estamos a expensas de nuestro creador, así están las cosas para obtener el preciado líquido y que se acabe de una vez por todas, el bendito racionamiento de luz al que nos han obligado.

La tristeza embarga, no bastó medio país advirtiendo lo que sin lugar a dudas sucedería, no bastan las muertes injustas, huelgas, hambre, protestas. No bastan nuestras voces, vidas… Nada basta.

Teníamos que llegar hasta acá, y aun así  hay gente que cierran los ojos y oyen a los mitómanos.

Hay gente que le gusta las medidas populistas,  algunos hemos tenido que bajar la guardia y abandonar la altivez  y pedir ayuda, porque esto que vive Venezuela es una situación grave y por demás estresante.

El agua llega cada 10 días y al menos yo tengo que agradecer que me llegue por tuberías. En el lugar donde vivo suspendieron la venta de comida en los mercados, los alimentos los venden una vez al mes en bolsas “Los CLAP” que por supuesto ha sido un total desastre. No tenemos donde comprar comida y si hay los precios son avasallantes imposibles de pagar, la necesidad nos apremia.

Sé que muchas personas pueden estar agradecidas porque en algún momento pudieron obtener un beneficio, pero debo recordarles que eso es parte de los que nos toca por ser ciudadanos de este país, no son regalías.

Peor ciego el que no quiere ver, la igualdad social desde el punto de vista del socialismo es una Utopía, o podemos observar, verificar, ver que los que ahora profesan dichas ideas ¿conviven con ella, son tan pobres como tú, hacen colas, andan a pie o en autobús, tienen que pedir indulgencia para un tratamiento u operación, van a los hospitales, ambulatorios, comen como Tú?

Responder estas preguntas… Ellos no viven como tú, muchos tienen a sus hijos y familiares en el exterior, viviendo de lo que han tomado acá,  Si como decía el difunto: ser rico es malo… pero para nosotros.

Ellos y sus políticas en desuso, sus sueños delirantes, su ambición de poder, su necedad, su locura, y su ambivalencia  nos han llevado a un rotundo fracaso.

Es hora de entender que estamos en ruinas…  solo queda hambre, miseria y desolación. Venezuela necesita ayuda realmente nuestros niños y ancianos están muriendo de mengua.

Venezuela se debate… El fracaso estruendoso se oye, se ve y se siente…  Esperanzas y fe es lo que aún nos mantiene vivos. ¿Pero por cuánto tiempo?

Un abrazo, gracias por leerme y con esta tristeza que me embarga les escribo, tomándome un café que quizás me durará tres días y luego a buscar de nuevo porque así vivimos.

Ya es hora de entender que debemos salir de este suplicio o nos terminaremos de hundir inexorablemente.

@rosmarymoreno.

 

 

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s