Estas bitácoras que duelen en el alma.

Diecinueve  de enero. Venezuela. Cinco y media de la mañana, aún está oscuro, amanece más tarde, menos mal me se mis teclas de memoria y se me hace fácil escribirles con solo la luz de la pantalla.

Un mes y diecinueve días han pasado de este año y los pobres siguen siendo más pobres, la clase media no existe y los ricos, bueno los ricos ya ustedes saben quiénes son. Extinta la clase media, como querían con su socialismo desgastante todos, menos ellos, somos iguales, cada día con menos poder adquisitivo.

No hay sensación más desesperante que levantarse todos los días contando el dinero a ver para que te alcanza y  que será lo que puedes comprar para comer en la semana, ya no se puede hacer mercado para un mes, eso era en tiempos de vacas gordas, ahora estamos en el de las vacas flacas y ni ellas existen, la delincuencia y la situación país  ha tocado también a los productores y a los criadores de ganado vacuno, bovinos, ovinos, aves, etc.

Sin contar que ya ir a un supermercado es una experiencia de terror, primero porque es poco lo que consigues, segundo porque si hay algo los precios son exorbitantes y tercero lo que sufres al pagar la cuenta porque tienes que sacar el efectivo si es que tienes, además de todas las tarjetas y esto solo para una semana. Un modelo socialista que a todas luces colapsó, se agotó, no se le ve por ningún lado su acción social, solo empobrecer.

La inflación es un monstruo que nadie ve, pero que todos sentimos, los precios de los insumos básicos y no tan básicos suben sin control. Economía dolarizada, medidas que al final son más de lo mismo.

Este pueblo tiene hambre podría decirse que desde todo sentido, acá la justicia brilla por su ausencia. La esperanza desfallece.

“No vale yo no creo” Frase Odiosa

Muerte por desnutrición

Niños y familias enteras envenenados con yuca amarga

Falta de medicamentos

Accidentes fatales que si bien es cierto muchas veces son por imprudencia, otras son porque se le explotó un caucho, se le incendió el carro, todo porque no hay repuestos y si los hay son incomprables. Tener un auto es ahora un lujo casi imposible de sostener.

Hospitales trabajando con lo poco que les queda, porque hasta sus instalaciones no sirven por falta de mantenimiento.

Escuelas muchas ya en el suelo por la misma situación mantenimiento.

Los servicios mejor no hablemos de ellos porque me extiendo, casas oscuras, el agua cuando la envían llega semanal.

Nos queda por la vía de comunicación el internet que si bien es lento y no es un buen servicio al menos nos podemos comunicar, pero los canales informativos veraces ya no quedan, solo leemos y vemos lo que ellos permiten.

Me quedo corta, no sirvo como viejita chismosa pues las cosas se me olvidan,  escribo directo, no utilizo borrador, algunas cosas son repetidas porque no han cambiado han empeorado. No tengo otra vía para decir las cosas y de alguna manera hay que drenar y esta es la mía.

He aprendido a solo poner mis quejas acá y a vivir en sana tolerancia, llevar la vida con paciencia y agradecer lo que aún tengo.

Si, es cierto que ahora vivo el día a día y que cada momento bueno me lo disfruto sin contemplación. No dejaré pasar momentos porque esos ahora son los que me llenan. Sentarme a comer más que una acción mecánica y de sobrevivencia se ha vuelto un momento de paz y de agradecimiento.

Solo al que le faltan las cosas sabe agradecer cuando las tiene y eso es algo que este aprendizaje de vida me ha dejado, comer con agradecimiento y casi con devoción. Momento que se ha vuelto sagrado. Comer con gusto, saborear las cosas. Comer , rezar, sonreír y agradecer.

Espero que algún día más temprano que tarde deje de doler todo esto y podamos vivir mejor a través de todas estas enseñanzas obligadas que no nos dio la vida, que nos las dio un mal sistema lleno de vicios y mal comportamiento basado en el odio y en el resentimiento llamado socialismo siglo XXI , comunismo metido bajo la alfombra.

Estas bitácoras de madrugada que duelen en el alma. @rosmarymoreno

Pasaporte de vida

Utilizo la música como pasaporte, la vida se ha tornado fuerte, no me he ido, no me iré, no por comodidad, no porque esté bien y pueda con el momento, pero ahora la situación de vida  compromete.

A veces toca esperar, he decidido vender pañuelos no pienso quedarme a llorar. Se cuándo amanece lo que espera en el día, apremia hacerlo llevadero, no me  prepararon para estos momentos, aun así me dieron las herramientas, entonces usándolas.

Pude observar y vivir durante días la soledad y la indigencia de muchos seres, tanto de dinero, como de enfermedad y sobre todo de corazón. Si no estás pegado a un celular puedes  observar con detenimiento lo que sucede a tu alrededor. Cuantas personas necesitadas, cuanto dolor, es allí donde te das cuenta que tú estás bien, que te hacen falta cosas, pero si tienes salud, compañía y amor, estás bien.

Comienza febrero y ya he vivido infinidad de emociones en apenas un mes y cuatro días.  El aprendizaje va rápido y yo con una escoba espantando la tristeza que se adhiere de tanto ver necesidades en otros y vivirlas.

Caminé y llegué en menos de cinco horas a pesar de tener más edad, estar menos preparada y peor alimentada pude hacer mi recorrido sin contratiempo y con una paz que hacía años no sentía.Quizá son las cosas que nos han pasado que nos hace seres más empáticos, claro solo a algunos porque otros se vuelven peor de lo que ya eran.

Lo que se hace con amor resulta siempre en milagros.

Mi padre nos dio un susto, tocó estar una semana en el hospital. Ya está mejor y recuperándose. Pero lo vivido en un hospital en esta época en Venezuela te deja marcado para siempre. Experiencias insólitas. Camas con colchones en el último estado, chiripas que pululan por todo el cuarto, tubos que se rompen en las noches cuando llega el agua e inundan el hospital, el agua rueda por los ascensores y escaleras,  al menos sirve para lavar las habitaciones que simplemente están sucias porque no hay agua, cargar con tobos de agua de los tanques para bajar pocetas y bañar enfermos, cero aire, no permiten ventilador y el calor agota. Aunado a que debes estar buscando las medicinas, cambiándolas, comprándolas a precios casi inaccesibles. La calidad de gente se ha perdido, pero aún se consiguen muchas personas empáticas que hacen la diferencia. Tocó piso 4 al menos mis piernas están endurecidas tanto bajar y subir escaleras, los ascensores cuando sirven son para los pacientes y personas mayores.

Gracias doy que mis vecinos de cuarto eran excelentes. Entre todos y en unión mantuvimos el orden y la limpieza, ayudamos a otros pacientes mayores que estaban solos, sin familia, abandonados a su suerte. Qué triste criar un montón de hijos y que luego no tengan tiempo ni amor para ti. Historias de vida y realidades que despiertan. Realidades duras muy duras.

Tanto que contar. Que de cosas pasan las personas que se enferman en este país y no tienen dinero para costear una clínica, porque los costos son exacerbados.

Me quedo corta, una cosa es decirlo otra vivirlo.

Ahora que le echen cuento a otra.

Un abrazo inmenso. Acá seguimos, estamos vivos. Amanece, respiramos, damos gracias.

Les deseo salud y buenas vibras.

El que quiere puede cambiar por lo menos el espacio donde vive. Besos. @rosmarymoreno

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