Escribir

Escribir

Tomar un lápiz,

una hoja blanca,

sentarse a la mesa

y escribir una frase

detrás de otra,

hasta desbordar el papel,

como se desborda una copa

de lágrimas letradas.

Derramar sentimientos,

abandonándose a sí mismo,

hasta alcanzarse los huesos,

hasta quebrarse por dentro

y despedazarse lentamente

la sombra del alma.

Volverse texto y tienta,

volverse papel y agua salada

y no ser más uno mismo

por no poder volver atrás

y leerse en un espejo blanco,

empañado de vida y de mundo,

de palabras y más palabras,

como un remolino que jamás para.

Pedro Pablo Vergara Meersohn