Memorias sin fin…

Junio 2017, el tiempo ha pasado definitivamente muy rápido, la situación va de mal en peor, llevamos 76 días de lucha, hemos perdido igual número de muchachos en la calle peleando por la libertad y la democracia, todos ellos han muerto a manos de los que deberían cuidar de nuestra paz, las que llaman las fuerzas del orden y además de los colectivos que no son más que guerrillas urbanas pagadas para causar terror a la población, matar y destruir todo a su paso.

En los últimos días hemos sentido, visto y vivido como se ha elevado la represión, entran a las casas, habitaciones rompen rejas, matan mascotas y siembran destrucción y miedo en su camino, por supuesto como medio para evitar las protestas.

No hay día que no me acueste a dormir consternada, muchas veces llorando, mi sueño hace rato  es intranquilo, tengo cada noche pesadillas y por supuesto el dolor de cabeza producto de las preocupaciones a granel, cierto es que me ocupo cada día, la resiliencia es parte de mi día a día para poder continuar, pero a veces el dolor puede más.

Al abrir los ojos en la mañana, me desperezo, doy gracias a Dios por un día más y veo hacia mi lado y agradezco la compañía, no hay nada como sentir apoyo en estos momentos tan delicados, por supuesto revisar, llamar y ver que todos estén bien y vivos. Darle mi abrazo diario y fuerte a quienes me acompañan en mi día a día es necesario para soportar tanta decadencia

Ir al baño revisar que todavía hay papel, ver si queda pasta dental y jabón eso parte de lo que toca estar revisando a diario, algo totalmente normal en otro país aquí es costoso y además difícil de conseguir.

Luego ver si aún te queda café, azúcar o si en todo caso debo hacer un té de ramas, infusión que llaman, porque ya no tienes para más. Me toca muchas veces tomarme un calmante para el dolor de cabeza que hace rato no me abandona, por supuesto no regresé a todas mis terapias y a veces voy a la neural la cual aminora mis dolores de columna que gracias a tanto estrés volvió a regresar.

Las populares arepas ya casi extintas en nuestra mesa,  nos acompaña ahora la yuca y el plátano que han pasado a ser la salvación, también el mango que dirán por allí le haremos un altar de las vidas que ha salvado. ¿Creen que exagero? Vean los documentales. Es duro esto, muy duro.

El gas también brilla por su ausencia y me ha tocado cocinar con leña.  Muy sabroso para sopas y parrillitas los fines de semana pero a diario es totalmente tedioso, buscar la leña, pasar todo el día intentando no se apague, la casa hedionda a humo, las ollas ennegrecidas.

La comida ese es otro cuento,  todo está súper costoso,  la inflación por las nubes, ya no puedes hacer mercado como antes, primero no se consigue nada y luego no alcanza el sueldo, apenas para dos días, se trabaja pero no alcanza para cubrir primeras necesidades.

La bolsa que nos venden y cuando la vende no trae los productos esenciales y necesarios, cada día su costo es mayor y este mes es más alto que un sueldo mínimo, o sea tampoco es asequible, todo se nos hace cuesta arriba.

En mi caso porque siempre he sido lectora conocía los embates del socialismo. Ahora ya conozco sus mieles o podría llamarlo hieles. Aborrezco todo esto.

¿Qué he aprendido? Si claro que he aprendido y jamás olvidaré todo lo que nos está pasado, necesidades, hambre, familia y amigos que fallecen por no tener medicamentos.

Ha tocado hacer trueques, cambalaches, cambios de víveres y así para sobrevivir, endeudarse como nunca en la vida.  Comprar ropa, zapatos, y otras cosas necesarias quedó en la historia. Todo absolutamente todo al ciudadano de a pie se nos va en comida y apenas alcanza para palear cada mes.

Hambre, desesperación y pobreza abundan.  Aún esperamos ayuda que no llega, mientras un pueblo muere poco a poco por la indiferencia de otros países complacientes a este régimen dictador.

El dólar hoy casi llega a 10 mil bolívares.  Algunos dirían el último que apague la luz.  Pero acá estamos Resistiendo, persistiendo, aunque a veces nos cueste un poco, aunque muchos luchen hasta para quitarnos las ganas de vivir.

Orgullosa me siento de mis Venezolanos que han defendido a su país hasta con su vida, quedo en deuda con los más de 76 personas asesinadas, todos los presos y detenidos por el régimen.

La lucha no es fácil y la voluntad ha querido ser doblegada pero esta ciudadanía ha dado todo por el todo y lo sigue dando…

Seguirá …

@rosmarymoreno