Cuando sepas de mi.

Cuando sepas de mí, tú disimula.
No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habriamos sido de no ser por los dos.
Primero, porque jamás te creerían, pensarán que exageras, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad, ni tan cierto. Te tomarán por loco, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mi, tú calla y sonríe, Jamás preguntes ¿qué tal?
sí me fue mal…
ya se ocuparán de que te llegue, y con todo el lujo de detalles, ¡ya verás!…
Poco a poco irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo, sobre la que ya nunca más saldrá el sol.
Y si me fue bien…
Tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes, intentarán ensombrecer tu alegría, echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
¿Qué sabrán ellos de tu alegría? yo, que la he tenido entre mis manos, y que la pude tutear, como quien tutea a la felicidad… pero ¿ellos? no… a lo que iba
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí… nadie puede ni debe, hazme caso.
Sentirás el dolor de esa ecuación que creíamos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final, sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación, sentirás un ¿qué hubiera pasado sí?… y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos, un algo tan grande, como el vacío que dejamos al volver a ser dos, un algo tan pequeño, como el espacio que un si le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta, resiste, hazte el favor, háznoslo a los dos… Que no se te note, que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso si, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos, piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años, vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los cogiese, los escuchase y les diese calor.
Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue. Son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mi, escritas en un idioma que ya nadie práctica, otra lengua muerta en manos de otro paladar exquisito.
Dales cobijo, préstales algo, cualquier cosa, aunque solo sea tu atención… porque si algún dia sabes de mí, eso significará muchas cosas….
La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tal lejos de ti como yo quería.
La segunda, que por mucho que lo deseaste, tu tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos felices, si felices…
La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad.
Y la cuarta, por hacer la lista finita, que cualquier resta, es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar o alterar tu existencia el dia que sepas de mi, nada de esto debería dejarte mal, piensa que tú y yo pudimos con todo, piensa que todo se pudo, y todo se tuvo hasta el final.
A partir de ahora tu tranquilo que yo estaré bien, me conformo con que algún día sepas de mi, me conformo con que algún día vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún dia mi nombre volverá a rozar tus oídos, a entornar tus labios, esos que ahora abres ante cualquiera que te cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mi… no seas tonto y disimula, haz ver que me olvidas, y me acabarás olvidando, de verdad.
Cuando sepas de mi
Risto Mejide
Poema

Ironías.

Hace más de seis meses no me corto el cabello, hace un poco más de eso no uso móvil, hace un tiempo ya casi no me maquillo, no pinto mis uñas de pies y manos, ni el cabello, hace mucho tiempo dejé muchas cosas para obtener otras, perdí un montón de kilos, rebajé tanto que llegué a mi peso según las “tablas de pesos y tallas ”  y la preocupación de las personas a mi alrededor era inusual.

A mí me gusta estar delgada, era mi sueño, lo cumplí, llevaba años haciendo ejercicios, y todo tipo de terapias y pensar que solo necesitaba no comer tanto carbohidratos, mira tú que las cosas malas también traen cosas buenas.

Por tanta preocupación de “otros” me propuse engordar un poco, “Jamás” pensé decir esto, estoy haciendo “dieta” para recuperar mi peso, porque no es bueno estar tan flaquita, y bueno para evitarle las preocupaciones a mi madre que veo como me mira y sé que no le gusta, ahora hasta mi papá está contento de verme “más gordita” me amaban “gordita” y yo tantos años luchando para verme delgada, ironías de la vida.

Confieso que a pesar de tantas críticas por mi delgadez, he sido inmensamente feliz viendo cómo se me caían los pantalones, ver como todo me quedaba flojo, sí que lo he disfrutado, mientras otros cargaban el “Dios mío” en la boca cada vez que me veían. Ponerme la ropa de Rosemary me causaba muchísima felicidad, a ella no por supuesto, ni risa, le acabé su ropita, disfruté lo que a otros le parecía el fin del mundo. Sus caras de preocupación eran las mismas que cuando enfermé. Así que dejé de adelgazar y comencé a recuperarme.

La sociedad es una cosa increíblemente rara, llegué al peso estable, pero al parecer a todos les pareció que me estaba muriendo, listo regresaron mis cachetes, ya tengo de nuevo carnita y no pasaré hambre para verme delgada, aprendí la lección, ya cumplí mi sueño “A juro” pero lo cumplí.

Nunca más dejaré pasar una comida, nunca más despreciaré nada porque voy a engordar, después de todo esto creo que entendí que gorda o flaca la gente siempre tendrá algo que decir , entendí que uno solo debe quererse y más nada. Ahora de nuevo tengo pancita que habrá que ejercitar, por ahora solo bailo para mantenerme.

La vida es una sola y estar en esta crisis tan abrumadora me ha enseñado más de lo que aprendí en estos 40 y pico de años de vida que llevo casi 50, no quiero que nadie pase por esto para aprender, ojalá aprendiéramos de experiencias ajenas, pero no, no es así como aprendemos.

Estos meses de no preocuparme por mi apariencia me han resultado una real experiencia, usar un jeans, una franela, unos tenis y listo. La ropa se puso costosa he utilizado toda mi ropa guardada, tenía mucha que no me servía, gasté todos mis zapatos, he hecho milagros para mantener mi “status” sin hacer un solo gasto innecesario. Ya va siendo hora que me de unos gustitos aunque sean mínimos, todo no puede seguir gastándose en comida. Me haré una manito de gato, me haré un cariñito, cortar cabello, pintarlo, pintar uñas, acomodar cejas será un día muy cansón para mí, porque me acostumbré a lo simple, y no saben lo fácil que es acostumbrarse a la simplicidad de la vida. No todo es bueno porque las carencias duelen, pero no podemos solo ver el lado malo de las cosas o moriríamos ahorcados en la mata más cercana. Hay sacrificios que no lo son tanto cuando los haces por amor.

Tengo ángeles en la tierra que me han ayudado, jamás olvidaré su mano amiga, ellos no tienen ni la más mínima idea de mi agradecimiento. Haciendo catarsis es como suelto y dreno lo que siento y tener esta herramienta me ayuda mucho. Gracias por visitarme. @rosmarymoreno