Hacer de tripas corazón…


Hacer de tripas corazón…

Son las cuatro y media de la madrugada. No puedo dormir más, no sé si es insomnio o solo es la edad, cada día me despierto más temprano en domingo.

Faltan poquitos días para que entre diciembre, por acción más que emoción ayer empecé a “decorar” mi casa, sin haberla pintado antes porque con los precios de las pinturas es imposible, se lava y se limpia todo para que al menos se vea mejor.

Empiezo por el árbol y la emoción se apodera de mi, abro cada ramita del árbol, coloco música y no, no es la música alegre que antes colocaba para adornar, ni siquiera está la botellita de vino o de sevillana que antes me acompañaba, ahora un jugo de naranja muy sabroso, con un poquito de ron que quedaba por allí para pasar las penas, cada brazo del árbol, cada ramita que abro es un muchacho de resistencia que falleció en este año, que hoy no estará con su familia, cada ramita de ese árbol es cada día que pasé en la calle exponiéndome y viendo como la gente seguía con su vida, de vacaciones, y no nos acompañaba, cada ramita es un recuerdo de este año tan duro, cada ramita representa los zapatos que hoy no puedo comprar, cada ramita es el sentimiento de no poder conseguir las pastillas para los mareos de mi madre, ni los medicamentos para la tensión de mi padre, cada ramita es un familiar o un amigo que ya se fue, cada ramita es un dolor distinto.

Es tener que colocar los mismos adornos, porque para un venezolano de a pie los adornos es un gasto que no se puede dar, están incomprables. Antes se hacía una comida bien sabrosa para celebrar que poníamos la navidad, ya había hallacas o hacíamos un pasticho o un pollo asado, esta vez tocó caraotas y arroz, no conseguimos carne. Nos “cubanizaron” ¡Nos dejamos!

Recuerdo a Neomar Lander él decía que “la lucha de pocos vale por la libertad de muchos”. No le hemos hecho justicia. Han pasado tantas cosas. Nos han pisoteado como les ha dado la gana, cuanta impotencia. Recuerdo aquella sonrisa al morir de aquel muchacho. Recuerdo a cada uno de ellos y no solo a los de ahora también a los del 2014, a todos, cuánta tristeza, cuánta culpa, perdón hijos, como quisiera decirles que estamos mejor. Perdón.

Cada ramita es una lágrima por las oportunidades perdidas, por las oportunidades robadas, cada ramita representa este año todas las veces que me senté en la calle a protestar por algo que se veía venir, pero también recuerdo que en Semana Santa la gente se iba de vacaciones, nos tocaban cornetas, como muy pocas personas se paraban a acompañarnos, como muchas personas dejaron la responsabilidad en unos pocos, entonces aquí estamos los que luchamos, los que nos cansamos de votar, los que hemos hecho todo tal cual nos han dicho, los bobos, los que han utilizado como les ha dado la gana, nosotros los que queremos un país decente, no este  país  dónde la gente deambula por las calles como zombies, dónde no hay agua, dónde nos quitan la luz, dónde no hay carne, ni pollo, dónde para comer un pedazo de pan debemos hacer grandes colas o anotarse en un cuaderno a una hora para que por lo menos la otra semana puedas comer dos veces pan o tres depende de cuánta plata tengas, niños muriéndose, SI MURIÉNDOSE desnutridos, Donde los entes niegan la realidad, porque son unos caraduras.

Un país donde convirtieron la mentira en un mantra. Dónde para comprar gas hay que hacer maromas, donde no tenemos servicios decentes y ni siquiera donde ir a curar dolencias, porque medicinas no hay en hospitales y no pienses ni en morirte, meterás a tu familia en problemas, porque ni para enterrarte habrá.

Entonces sí, monté mi árbol, pero no fue como antes, quizás es una despedida, no lo sé.

Me ha dolido mucho mi cara, el dolor de la neuralgia del trigémino ha hecho de las suyas, ¿cómo se continua así? ¿Cómo vive alguien haciéndose el loco?

¡Llegó la navidad!

Hoy no es un grito alegre en este país, aunque muchos lo quieran hacer ver, les regalan dinero en tarjetas, que solo le alcanzarán para un día ¿y luego?, la bolsa de comida cada día viene más insuficiente y más cara, no alcanza ni para una semana. Hacer de tripas corazón para aguantar esto.

En todo esto pensaba mientras colocaba mi árbol: ¿cuántos niños hoy no comerán? ¿Cuántos ni siquiera tendrán luces titilando en su hogar? ¿Cuántos ni un arroz con caraota tienen en su mesa?

Cada ramita recordaba a uno de los míos que ya no está, los que han fallecido y los que se han marchado buscando un mejor futuro. No lo puedo creer. No quiero creerlo, mis piernas me fallan, mis fuerzas me fallan, mi altivez por momentos me falla, me da miedo, me asusto, el envalentonamiento no vale nada cuando ves cada día a los tuyos desfallecer. A muchos les toca seguir cantando, seguir tocando como en el TITANIC mientras se hundía.

A muchos nos toca llevar la batuta, porque de hundirnos nos llevamos a los demás.

A veces como ayer siento que las fuerzas desfallecen.

“Los que nos quedamos”…

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Así quedó mi árbol. Mi árbol de emociones, mi árbol de despedidas, mi árbol de la vida.

7 comentarios sobre “Hacer de tripas corazón…

    1. Hola Salomón. Gracias, Me ánimas a seguir. Me paseo por tus escritos diariamente y tu opinión me hace sentir como un pavo real cuando despliega su abanico de colores. Escribo desde el corazón, con el sentimiento que genera la tristeza, la impotencia y el sentir que no se puede más. Allí queda escrito, lo que se escribe no se borra y alguien pasando por casualidad lo lee. Mil gracias de nuevo, visitame cuando quieras por esta tu casa, porque yo me la paso en la tuya leyéndote. Besos y abrazos desde esta Venezuela.

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  1. Tu escrito me ha hecho llorar sin parar… Tantas verdades juntas descritas de una manera sublime y poética pero no por eso menos duras o menos “verdades”… Tu eres fuerte y seguirás con la batuta en alto hacia adelante…
    Yo ni siquiera tengo fuerzas o ánimo para pensar en Navidad, pues para mi ésta navidad es una despedida…
    Gracias Rosa María. DTB.

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    1. Lloré al escribirlo, lloré al montar el árbol, y se que lloras porque te alude el problema, quise compartir con otros que se siente vivir una Navidad en socialismo. Te abrazo, me abrazo. Esta Navidad será de despedidas unos porque les tocará despedir otros porque se van. Los que nos quedamos pues o tomamos fuerzas o morimos en el intento pero es necesario hacerlo con las botas puestas y con la toalla secarnos el sudor. Dicen que el árbol me quedó más hermoso que nunca y todo el que viene a casa le causa emoción. No me quitarán mi sonrisa, un día la perdí no volverá a pasar. Somos fuertes, somos Venezolanos. No es positivismo es resiliencia. Besos y abrazos.

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