No me rindo

Desde hace unos días para acá y después de tantas cosas, mi vida ha dado un vuelco, podría decirse que a 30 días del mes de enero del 2018 a mis sentimientos les han dado una revolcada que da gusto.

Da gusto, porque ahora puedo decirte cómo se vive cuando ya no puedes sentir más hambre, más dolor, más angustia, más tristezas, más desesperación, más locura, ahora puedo contarte que se siente como se puede morir en vida y un día entender que no es así, que a pesar de las circunstancias siempre habrá maneras de salir y de reacomodarnos.

Oscar todavía sigues apareciendo en mis sueños, vivo cada cosa que te pasó a ti y a las personas que te acompañaban en esa casa, tus palabras quedaron grabadas en mí, no entendí tu actuación tan vehemente, quisiste creer en los venezolanos, en tus compañeros, en la buena voluntad de las personas, ¿cómo ver la vida, después de ti? , dicen que todo aquel que se mete a redentor sale crucificado, ¿será útil tu muerte y la muerte de todos esos jóvenes?  No lo sé, me entra una gran decepción y una angustia indescriptible al no saber qué hacer en estos momentos.

La situación es tan caótica, que no sé cómo expresarla acá, ya ni siquiera podemos poner nuestra opinión en redes, atacarnos es la premisa. Mundos de odios, mundo de egos, mundo de mierda.

Ellos Oscar y sus compañeros rebeldes fueron para mí un pájaro espino.

capture-20180129-220542

Después de eso me quedó una gran herida en el alma, ver como asesinan y masacran a unos seres humanos que dicen rendirse, he visto demasiado, he sentido demasiado, me ha dolido inconsolablemente, me siento de manos atadas.

He sentido miedo, esta semana muy cerquita de donde vivo lincharon a un hombre que intentó robar a unas personas en una cola para comprar Harina Pan. Dos horas llevó golpes hasta que les dijo por favor mátenme  y luego como si nada los que los molieron a palos, puños y golpes le quitaron el bolso y se repartieron el botín. ¿Ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón? Pues no lo creo. Asco sentí, dolor sentí, miedo sentí, temor sentí y sí, me da la gana de sentir carajo, porque soy humana aún, y el día que no lo haga entonces estaré muerta. Que si se lo merecía no lo sé, que si era culpable de lo que sucedió, si, el tejió su propia trampa, pero así los que cometieron esa salvajada, porque ya no regresarán a ellos mismos. Ya mataron.

También me sucedió que mi padre salió a hacer unas compras y al ver los precios de las cosas y su sueldo se le subió el azúcar, es diabético, hipertenso, cardiópata se montó en un bus y allí cayó redondito despertó en el hospital, pensé había muerto y en el camino sentí lo rudo que será mi mundo sin su presencia. Ha estado enfermo y a punto de morir tantas veces y todavía sigue luchando, él es mi norte y mi guía, así como mi madre, que a pesar de su depresión ha salido adelante, camina y sigue viviendo y tiene una fortaleza digna de admirar. Ellos son mis bases y me sustentan. Por ellos estoy aquí.

El hambre no juega carrito. Atrás quedó eso que mis padres me decían ¡come muchacha que en África los niños se mueren de hambre!  Dios mío, tamaña revolución hambreadora y miserable. Ahora la conozco de cerca, me ha dado la mano y hasta le he sonreído, le he dicho  a esa caraja que posiblemente acabará con nosotros, pero que le daré la lucha hasta donde mi cuerpo me lo permita. Podría hacer un libro de como ingeniárselas cuando el hambre ataca y ya no tienes mucho que comer, y no porque no trabajes, porque es que seguimos haciéndolo incansablemente, sino porque la inflación nos come lo poco que ganamos… menos de 1 dólar al mes.

Para completar soñé que me salían alas en la espalda, sentí como me salían cada una de las plumas de la espalda, las palpé, las toqué, parecían a las plumas de loro cuando apenas le están saliendo, que parecen pitillos, pues así y de allí iban saliendo una a una y sangrientas, rompían la piel donde salían, dolían demasiado, y las vi abrirse, botar gotas de sangre. Que impresión tan grande. Solo fue un sueño o una pesadilla. No lo sé, eso pasó a pocos días de haber caminado de San Juan de los Morros a San Sebastián en peregrinación de la Virgen de la Caridad a quien venero. El dolor de espalda sería una contracción muscular y me duró varios días. Creo en los milagros, porque camino muchos kilómetros descalza y llego a la virgen sin una sola llaga en los pies, mi familia es testigo. Sigo viva y enterita y sin un rasguño. Caminé y pedí por el eterno descanso de todos los que han muerto intentando sacarnos de esto, que ya es una tortura. 21 km rezando por sus almas, pidiendo por nosotros y por nuestro país, en una carretera a oscuras, destrozada, donde cada paso dolía más que otro. A la hora que caminé algunas personas generosas en plena oscuridad nos dieron agua y mandarinas. Que Dios las bendiga, porque sé el sacrificio que tuvieron que hacer para ayudar. Este año costó un poco más, pero lo logré, llegue tomada de los brazos de Tom, Salvador y Rose, quienes tuvieron que ayudarme a llegar agarrada de ellos, que también estaban cansados y adoloridos.

Me han dado muchos significados, pero de ese sueño, me quedó ese sentimiento en el corazón de haber visto y sentido el dolor de ver salir algo extraño en mi cuerpo, me encantan las imágenes aladas pero creo que les agarré miedo, el dolor no fue nada normal, era como si se me fuera a reventar la espalda y con él también el corazón, así se debe sentir un infarto, yo aquí dramatizando.

ELtqEqnS (1)

 

Emoción tras emoción, dolor tras dolor… Acaso se puede sentir más. Amanece escucho en mi cabeza esas palabras “Me rindo” “Nos rendimos” pero igual nos siguen matando. Entonces no quiero rendirme, quiero seguir luchando, no quiero supervivir, quiero Vivir no como antes, sino como ahora, como la persona que ahora soy.

También en estos días he sentido grandes alegrías, conocer personas que han traído a mi vida felicidad, nadie entendería en una situación así, triunfos en momentos de austeridad, orgullo de sentir que no he trabajado en vano, logros ganados a punto de trabajo y muchas lágrimas pero también de alegría de ver culminadas las metas trazadas.

Mi hija ya es periodista y eso es mi más grande alegría, mi pichoncito ya se está graduando, termina los últimos capítulos de la tesis y culmina un pasito más, le deseo éxitos y sigo de su mano hasta que ella pueda alzar vuelo sola. Que posiblemente será más rápido de lo que imaginamos. Amo a mi Rose y estoy infinitamente orgullosa de ella.

Entonces a treinta días del mes de Enero del 2018 he sobrevivido a este vendaval de emociones y solo les he hecho un resumen. Porque este enero he desnudado cuerpo y alma y solo comienza el año. Esta bitácora sigue porque para eso vengo aquí a drenar a soltar, para poder continuar y dejar por escrito lo que acá nos sucede. Venezuela 2018

Gracias por leerme @rosmarymoreno 

 

Que nombre le pondremos.

10 de enero del 2018… ¡Qué fecha¡ Apenas diez días han pasado y puedo decir con total honestidad, que esto se lo llevó quien lo trajo. No les he dado feliz año a los que me leen, pido mis sinceras disculpas. Hola de nuevo, bienvenidos a este mi pañuelito de lágrimas, mi baúl de recuerdos para esta memoria tan “olvidadiza” y mente tan ocupada, mi festín de palabras, mi compañía a las 4 de la mañana. Les deseo felicidad.

Terminó 2017 y en esta bitácora que llevo, no sé si está hundiendo el barco o podemos hacer algo por salvar lo poco que nos queda, estamos que nos comemos entre nosotros mismos, lo que se ve en la calle es anarquía, ya no se puede llamar de otra manera, el miedo, el hambre, la desesperación por un mañana se vino a vivir a nuestras casas, ya no es cosa de pobres, clases medias y altas, esto no tiene asidero. Las cosas se han complicado, uno se acuesta y se levanta con rumores, con saqueos, la unidad se fue al carajo, la conciencia, la equidad y la complicidad fueron a reunirse pero salieron peleadas con el sentido común. Parece mentira que el chisme, la desunión, la maldad e intolerancia ganaran la partida.

Tristeza y ya no tanto pena ajena, somos culpables de tanta barbarie, Rómulo Gallegos se hubiese quedado abismado si le tocara escribir de nuevo sobre esta Venezuela y sus llanos. No se ya lo que significa políticamente correcto, ni siquiera eso sigue las formas, somos un país sin norte, lleno de rencor y dudas, el egoísmo, la humildad y el ser samaritano se perdió entre tantos escombros, ahora existe un sálvese quien pueda, corre que allí hay algo que comprar, quítate que eso es mío.

Gracias a Dios existen seres que el amor los habita y siguen haciendo bien y tocando corazones, porque muchos ya ni nos acordamos de rezar, orar o hablar con nosotros mismos.

La tolerancia se fue de paseo y hace rato no se vislumbra por ninguna parte y menos por las redes sociales, donde ni siquiera puedes hacer uso de los libros que más te gustaba leer, porque la persona tiene tal o cual orientación, ni colocar música de este u otro estilo, o simplemente dar una opinión, estamos minados de odio, de ira, y de radicalismo y de esa manera no se entra en razón y no se llega a consenso.

Cumplieron su objetivo, una vez más nos volvieron enemigos de nuestros amigos y aliados.

La culebra consiguió de nuevo que Eva mordiera la manzana sin mucho esfuerzo, es que al parecer siempre se dejará llevar por ofertas engañosas.

Ya ha pasado diez días, en lo que gracias a esos seres que me acompañan, he logrado “sobrevivir” ya ni el trabajo es signo de poder subsistir, no se ni como traspasamos la barda de Diciembre, no lo sé, un día tras otro, el deseo de algo que no llega.

Seguir despidiendo amigos, todo el mundo quiere largarse, se acuerdan del “nos iríamos demasiado” del que todo el mundo se burló, pues tenían razón esos muchachos, “me iría demasiado” ahora mismo, si no fuera porque no quiero abandonar a mi familia a la cual amo y que a pesar de todo, nos hemos mantenido unidos solventando la situación entre todos.

Navidad para recordar, duras las lecciones de vida que recibimos, vinieron a granel. No olvidaré el 2017.

Diez días y la esperanza chiquita, allá por el carrizo viejo casi ni se vislumbra. Caín y Abel por doquier, todos pidiendo la cabeza del otro, a Sansón le cortaron el cabello y no ha crecido, y David pobre David ya no tiene piedras que lanzar para ese degenerado y desgraciado Goliat.

Nos queda un poco de fuerzas y fortalezas, que si no nos matan de hambre y de mengua quizás podamos usar. Mi país destruido por la insistencia de personas inescrupulosas que se ataron al poder y casi explotan de lo gordos que están, mientras otros sencillamente ya no caben en sus ropas, ni en su piel de lo flacos y desnutridos.

No les cuento nada que no puedan observar en las redes sociales y en los canales extranjeros que algo de noticia les deben llevar. Venezuela muere ante la mirada de muchos que solo discuten en un mesa que será de nosotros. Mientras el mundo nos mira y sigue en “reuniones” Venezuela fallece como fallecen sus habitantes esperando una medida humanitaria, a algunos ya no les quedan medicamentos, a otros sencillamente se les acabaron y solo esperan a la muerte.

Señores si esto no es un holocausto de esta época ¿qué nombre le pondremos? ¿Es fuerte? ¿No puedo llamarlo así?  Entonces ¿qué nombre le pondremos?

matarile rile ron.

🎼 Yo tengo un castillo

materile rile rile

que te va a gustar

materile rile ro

¿Dónde están las llaves?

materile rile rile

en el fondo del mar

materile rile ro

El que quiera ir

materile rile rile

hasta el fondo del mar

materile rile ro

Debe ser valiente

materile rile rile

y saber cantar

materile rile ro

Y que oficio le daremos

materile rile rile

a quien va a buscar las llaves

materile rile ro 🎼

Arroz-con-leche-500x375

Seguiremos por acá mientras se pueda y  mi me queden ganas de escribir, la tristeza a veces me abarca, solo queda solventar y sobrevivir a esta cresta que se nos hace eterna. Me agarro fuerte a la vida, al amor, a la pasión y como persona resiliente que soy, busco sentirme bien para poder ayudar a los demás a sentirse bien. Sonreír a pesar de todo y abrazar fuerte, porque cuando se está en una situación así, uno no quiere soltar a los suyos porque tiene miedo de no volver a verlos más.

Seguimos. Gracias por leerme. @rosmarymoreno. 2018