Una noche más. “Insomnio”.

Una noche más, otra sin dormir, el calor, la humedad, los pensamientos, los sentimientos, las emociones, el herpes zóster en la espalda, me salió interno, (Culebrilla), invitado no esperado, ni deseado, que vino a hacerme compañía, para completar la decadente vida que ahora llevo, quejarme, no, para qué, continúo como siempre, ahora con ese ardor en la espalda y un malestar que no pasa desapercibido, arde, molesta y mucho, le da por hacerse sentir por las noches, sin aire acondicionado y sin ventilador me sofoco, me falta la respiración y no me queda de otra que deambular por casa sin saber qué hacer, amanezco leyendo en las redes sociales e intentando comprender que pasa en el mundo entero, mientras mi mundo se estremece, pensar En ¿que será lo que haré de comer mañana, cuales son las cosas pendientes? , en fin los insomnios dan para todo.

Conseguí medio blíster de Aciclovir, 5 pastillas solamente y son 10 días de tratamiento, no me gusta pedir, me molesta utilizar redes sociales para eso, basta, ya basta, esto no puede ser posible, quisiera que mi trabajo valiera y pudiera conseguir mis cosas sin necesidad de ayuda, que a Dios gracias, no han faltado manos que me han ayudado a salir del trance que es enfermarse en este país y de buscar y comprar medicinas.

Esto pica, arde, incomoda, duele y hace que me falte el aire, pero más me duele mi país, más me duele en lo que nos están convirtiendo, noticias dantescas, más allá de mi espacio, veo lo que sucede en Guatemala y no puedo si no recordar el año pasado, lloro, estoy descompensada psicológicamente, mucha gente está emigrando, muchos son amigos y familiares. Me ha tocado decir hasta luego en este año como nunca, duele.

Que nochecita, intentar entender lo que sucede no me hace más llevadera la cruz, trato de no hacer más peso. Como no hay efectivo para transporte pues me quedo en casa sin poder salir los fines de semana a ver a la familia, porque no hay manera de regresarse que no sea a pie, no es lejos, pero ya no estamos tan fuertes, cada día contamos con menos proteínas, cada día nos acortan más la cadena y no las ponen chiquitita entonces sin poder salir de casa, pues intento mantener a mi familia unida, vemos películas, inventamos comidas con lo que tenemos, e intentamos sonreír a pesar de todo.

En la semana doy clases como siempre, trabajo por trabajar y lo sigo haciendo porque me gusta, porque lo que gano solo alcanza para medio cartón de huevos al mes. Ya no vale ni la pena. Y se los digo con propiedad.

Esto que les cuento no es la vida de todos, algunos medianamente pueden acceder todavía a algunas cosas y comprar, otros apenas subsistimos trabajando y con ayuda muchas veces de otros, que se parten el lomo en otros países para ayudar a palear nuestra situación.

Esta noche solo me acompaña mi laptop, los grillos, mi perro aquí a mis pies, y este calor agobiante que jamás había sentido porque antes tenía aire acondicionado y 4 ventiladores que por el problema de electricidad se fueron quemando.

No es fácil, me digo acepta, para que puedas seguir, no te resistas, pero mi cuerpo no puede dormir, no estoy acostumbrada a pasar necesidades, no es esto lo que deseo, me digo todos los días que hay mucha gente que ni un techo tiene, ni unos granos que meterse a la boca, ni agua limpia para bañarse, ni una casa tan bonita y cómoda como la mía.

Todos los santos días procuro continuar, pero siento que mi corazón se aprieta cada día más. Las crisis de pánico quieren regresar, no les he dado el permiso, aprendí a controlarlas y gracias a Dios porque se imaginan a la Rosa María de hace algunos años en esta situación, vaya desastre, menos mal pasé por muchas cosas que me prepararon para este momento.

Escribo y escribo hoy en este silencio sobrecogedor y angustiosamente caluroso, siento ganas de salir corriendo, necesito respirar, me arde la espalda, me baño, cuando regreso, sigo igual sudando, el calor me sofoca, cuanto silencio a esta hora, ya van varios días así, más de 15 días.

En la mañana me preguntan ¿cómo amaneciste? y me provoca decir no amanecí, porque no dormí; pero en cambio digo “amanecí bien”…

No dormir te descontrola, te envejece, tengo unas ojeras increíbles, mi ojo derecho está más pequeño que de costumbre y se nota, no he ido a ninguna de mis terapias, mi mundo no es tan difícil lo sé, sigo siendo la consentida de mi gente, sigo teniendo un plato de comida en mi mesa, y lo agradezco.

Pero ¿cuánto más debo aprender?, no me siento responsable de este descalabro, ¿hasta cuándo?…

Una noche más y un hasta cuando en mi corazón.

Yo solo tengo mala noche, pero saben ¿cuántos se acostaron sin comer, cuántos esta noche no tienen medicina y fallecen en los hospitales, saben cuántos niños, abuelos hoy sufren desnutridos?

Entonces pienso en cada venezolano fuera, preocupado por su familia acá, pienso en cada ser humano del continente pasando necesidades, soledades, angustias y me digo: sigue adelante, tu puedes, aún no te has muerto, debes tener algo pendiente que hacer acá en la tierra, utiliza este tiempo, escribe, porque no me puedo poner a limpiar, porque hago bulla y despierto a los demás y Junior mi perro, también necesita dormir, extraño a mi príncipe, lo extraño demasiado.

Anoche leí a Laureano y lo que pedía a Papá Dios, necesito tanto o más dosis de todo lo que él le pidió y muchas más fuerzas.

Entiendo a las madres con bebes pequeños, con niños enfermos, a esos padres que llegan con una quincena y se sientan con las manos en la cabeza porque no saben que comprar y tener que elegir que comer, porque ahora ni legumbres, ni  hortalizas, los tubérculos, ni granos, ni las carnes, ni quesos están disponibles para todos, la falta de efectivo, la gente tracalera, el vivo pendejo, el inhumano, el que tiene poca empatía, han hecho de esto un infierno en la tierra. Dante Alighieri tendría mucho material para escribir en Venezuela. Cuerpos delgados, mustios, débiles, anémicos, agotados, desnutridos, enflaquecidos, depauperados, no me alcanzarían los sinónimos para expresarles el desastre que estamos viviendo.

Dicen siempre, escribe algo queda. El objetivo no es causar lástima, ni mucho menos, es decirle al mundo lo que acá acontece.

Si se van a las primeras lecturas de este blog, conocía este futuro y pensé no tendría que vivirlo ¡me equivoqué¡ no sé cuál será el final, ni cuantos días más tendremos que aguantar, llevamos ya dos décadas en esto, pero ahora más empobrecidos, esclavos de un régimen y sus locuras, aún con posibilidades de comunicarnos, si, y doy gracias por eso. Pero ¿hasta cuándo?

Me arde la espalda, me duele la cabeza, la plaga no me deja dormir, mientras les escribo solo escucho el zumbido de los zancudos fastidiosos, he matado unos cuantos pero son demasiados, la falta de agua hace que la gente tenga muchos pipotes y esto haya acelerado el crecimiento de dicha plaga, por supuesto no puedo cerrar ventanas o el calor me mataría, entonces me los calo, eso sí llena de repelente que cuesta un dineral pero que no sirve para nada. Es triste, es demasiado triste, esta semana despedí a mi mejor amiga que ya emigró, y a una vecinita de apenas 20 tantos años que se fue a buscar un mejor futuro, tocar su carita, abrazarlas y decirles adiós duele y mucho. Pero como es por su bien hay que entender y continuar.

Señor apúrate con tu tiempos, morimos en este infierno.

Mientras haré lo posible por mantener mi sonrisa, mañana tendré que seguir como si hubiese dormido, ya con esta, no sé cuántas noches van sin poder hacerlo completo, hasta el sueño me lo han robado.

Me haré un té y me pondré a leer un rato, es hermoso el silencio cuando lo aceptas, le he tomado cariño a estos momentos de infinita soledad. Donde solo me escucho y el tecleo de mi pequeña laptop que le he dado rosca parejo porque la PC está “descansando” porque se ha ido dañando por los constantes apagones y necesita cariños que por ahora deben esperar.

Esto que les cuento solo es una historia de una ciudadana de un país que ya se fue al precipicio y solo espera que alguien o algo ponga al final una tela que nos ayude a no caer tan fuerte y nos salve de una muerte inminente por falta de comida, insumos y medicinas. Estamos falleciendo poco a poco. Y están en su derecho de creerme o no. Esto no es vida. Esto no es felicidad, esto es humillante… Perdón, no sé qué hicimos para merecer esto, o si lo sé, pero se los cuento luego.

No amanece aún… y menos mal no es papel donde escribo, porque entre el sudor y las lágrimas las letras no se entenderían.

Escribir como catarsis… sabiendo que mi lugar todavía es cómodo y que mucha gente hoy está en la calle de algún lugar del mundo huyendo de este régimen, buscando un lugar para sobrevivir, otros fallecen en sus camas, en sus casas, en sus ranchos por el hambre, otros en hospitales y otros en manos de la inseguridad y cárceles de este país.

Escribo porque necesito drenar… quizás alguien me lea y ayude a Venezuela que hoy muere de mengua.

Me duele mi país, mi gente, mis amigos,  los niños, los viejos que se están quedando solos, me duele como hemos desmejorado. Me duele la humillación de dejar de comer para comprar un jabón, un papel, un champú, un cloro, y un detergente para lavar, todos los meses toca una rifa a ver qué es lo que se va a suprimir para poder obtener algo más.

Lo dije antes pero nunca esperé que se hiciera realidad.

Ahora esperando a que le pongan la cascabel al gato… este cuento continuará, hay demasiado venezolano por el mundo con mucho que contar, abrazos a todos ellos, estudien, surjan y prosperen, si pueden, regresen cuando todo esto haya terminado porque esto tiene y debe tener un fin.

Las crisis existen para que venga un éxito rotundo y ustedes nos ayudarán a crecer. Ánimos quedaremos algunos para esperarlos, otros quizás no, pero se hace el trabajo para que regresen, muchos seguimos luchando, no nos hemos dado por vencidos. Seguimos aquí y no de rodillas, sino de pie, todos desgastados, ajados y rotos pero de pie.

Gracias por leerme este insomnio de los tantos que hoy dejo escrito…

Todavía no amanece.

Rosa Maria Moreno.

 

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Amor Eterno.

Ha pasado un mes y unos días desde que te fuiste.

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La vida me ha roncado fuerte, la inspiración, la musa, las ganas de escribir se me han ido contigo. La depresión de tu perdida vino a hacerme compañía por un rato, aunque no se me note mucho.

Desde que te fuiste mi príncipe la tristeza vino a hospedarse en mí, calladita, en silencio, quitándome las ganas de seguir.

Desde que mi príncipe murió hasta hoy lo lloro, lo extraño.

Llegó un día como regalo para mi hija, ella quería un perro y se lo regalé y le dije lo único que quiero es que estudies mucho, él te hará compañía y así fue, la acompañó hasta el día que culminó la tesis, 17 años tenía, cumpliría 18 en septiembre.  Ambos cumplieron con su misión.

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Junior ahora me hace compañía, es su hijo, él ahora está sin rumbo, aprendiendo a ser él, porque siempre fue un apéndice de príncipe

Príncipe era el Sol de esta casa, las alegrías, las preocupaciones, el que siempre me mantenía ocupada, simplemente me di cuenta que era el jefe de mi manada, aquí quien mandaba era él.

El ladraba para todo. Así me hacía saber todo lo que quería: y eran tan diferentes sus ladridos.

Levántate abre la puerta, debo orinar y ya lo había hecho por todos lados, después de viejo se puso desastroso.

Tengo hambre dame comida

Abre la puerta, que llegó alguien

Corre mamá la comida está lista

Ya casi es mediodía, anda párate ve a cocinar

Algo se quema en la cocina (aquí se volvía loco, ladrar y ladrar porque una vez quemé la cocina completa y desde allí , estuvo pendiente que no volviera a pasar)

Mamá paso un gato, gente, un carro, los niños lloran, los pájaros cantan, era un amargado, ladraba por cualquier cosa y yo todo el santo día ¡Príncipe por favor cállate ¡

Cuando teníamos que salir y nos veía vestirnos nos ladraba como diciendo: apúrense, apúrense, apúrense y no dejaba de ladrar hasta que nos veía salir y yo le daba la bendición (era una total locura)

Guau , guau, guau …todo el santo día, él se hacía sentir.

A las 8 su desayuno, a las 12 su almuerzo y a las 6 pm la cena tenía un reloj el condenado y no me dejaba pasar una comida, ladraba hasta que me levantaba y le servía.

Tenía horarios para todo y me tenía un horario a mí.

Me haces falta mi carricito, esto es un silencio abismal, esto es una paz infinita, esto ahora me da ganas de llorar, tanto regañarte por tus ladridos y son ellos los que ahora me hacen falta.

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Su hijo está desorientado, lo necesita, siempre fueron Yin y Yang. Y dormían pegaditos tal cual, enlazados, ahora Junior se siente solo, a pesar de mi amor anda deprimido y con la colita abajo pocas veces la levanta, sigue triste. Ahora parece una extensión, todo el día detrás de mí.

17 años mi amor, 17 años de puro amor, alma pura, limpia, amor verdadero, mi amor más grande. No creo que haya en el mundo alguien que me quiera más de lo que me quisiste tú, quizás mi otro perrito que me acompaño en mi juventud y que también me duró muchísimo Rocky. Mis dos amores perros, ambos merecen reconocimiento. Se hicieron querer y me cuidaron a mí y a los míos.

Eras el perro más hermoso que he visto de tu especie, albino, ojos verdes, nariz marrón, patas rosadas, color blanco con miel, y un pelo impecable hasta el día que falleciste.

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No te dejé te salieran manchas negras ni se te notara lo viejo, unos meses antes de morir te dio una alergia porque tuve que darte otras comidas y eras alérgico, perdiste los pelos y parecías una rata, un rabipelado, y te salieron escaras, prometí curarte porque todos se burlaban de ti y se reían por lo feo que estabas, cumplí , con mis cuidados te volvió a salir pelos y volviste a ser el que siempre habías sido, quizás más bonito y con sacrificios, porque medicinas no hay y no podía gastar lo que no tenía. Te sané con muchos cuidados y aprendiste a duras penas a ser vegetariano finalizando tu vida no pude comprarte más perrarina por culpa de la recesión y de este régimen, no pude sacarte más a pasear, porque sin carro era difícil, eras sordo, ciego pero como ladrabas, no pude ni llevarte al veterinario,  otra cosa más porque odiar a este régimen.

El día que ya no ladraste me preocupé, cuanto dolor esos últimos días casi dos meses de cuidados intensivos, ataques y ataques, hasta que te dio ese ataque y quedaste caminando en círculos por tu problema de oído y doblado, te amé demasiado, te cargué como una extensión de mí, parecía una mamá canguro, tu corazón con el mío, tanta compañía…

Picki, picki, picki  sonaban tus patitas detrás de mi picki , picki, picki y si no te escuchaba me preguntaba ¿ dónde estará? ¿Qué estará haciendo? … Eras tremendo mi cielo.

No es fácil escribir de ti.

Era costumbre levantarme y darte los buenos días, esperar te estiraras y luego te pusieras flojito para que yo pudiera cargarte y abrazarte. Me hacías todo fácil.

Tenía por costumbre poner mi oreja en tu corazón y escucharlo latir… tun tun tun  y sonreía, tenías un calor divino, aunque últimamente olías a mono remojado porque no querías mantenerte limpio, y por tu hediondez tenía que vivir bañándote.

Eras un ángel, lo eras, todos te querían, aunque ya muchos no me visitaban por tu fastidioso ladrido, y que pedías mucho al comer te pusiste malamañoso al envejecer.

Todo te lo acepté con “pobrecito déjenlo está viejo” y así fuiste haciendo conmigo lo que quisiste.

Me despertabas a las cinco de la mañana, lo sigo haciendo sabes pero ahora sin ti, Junior hace el intento pero me mira como ¿mami por qué tan temprano? ¡Te quiero pero déjame dormir ¡mami por qué debo abrazarte? Y entonces viene a mi como: Ven pues para darte cariño, así como compromiso, como ven pues un ratito nada más, ja ja ja , no es lo mismo, ni parece igual …

Junior es silencioso le da a su patita cuando tiene hambre y hace un sonido así como una persona nerviosa le da a su pierna, como un tic. Es cómico. No lo conocía, yo no conocía a Junior, mi vida estaba basada más en príncipe, ahora me doy cuenta. Rose llama a junior perrito genérico.

Que vacío tan grande me dejaste mi amor perruno, este vacío no lo llena nada, ni nadie, y mira que he seguido adelante, he empezado a manejar mis tristezas y le he dado vueltas a mi depresión y todo el mundo preocupado por mí, empecé a bailar salsa casino, para mantener mi cabeza y cuerpo ocupados, a ratos llantos, a ratos ausencias, a ratos tristeza, a ratos…

Mi príncipe te fuiste el día que tenía que estar pendiente de tu hermana humana, te estabas muriendo en el pasillo dentro de tu cobijita,  te bañamos, te acicalamos, te di de comer sopa de zanahorias y tú me mirabas, recuerdo me pasaste la lengua por el cachete como despidiéndote, te bañamos, te secamos, te afeitamos con mucho cuidado y te dejamos precioso, no queríamos entender que te estabas muriendo, entre Tom y yo te acicalamos y él te dijo: mira te puse hermoso para que te levantes, no voy a descansar para dejarte limpiecito antes de irme a trabajar le dio sus dos horas libres, él tampoco pensó se nos moría. Te acosté en tu cobija porque ya no caminabas, y te dije voy a dar clases, te abracé y escuché por última vez tu corazón, te besé y me fui, a las 4 sentí un dolor en mi pecho, entré y te vi “dormido” puse mi oído en tu corazón, que duro vale… que duro. No sonaba, fue el silencio más horrible que pude sentir, te abracé, aún estabas calientito, no podía soltarte, tuve que hacerlo, debí terminar de dar clases, rose tuvo que seguir terminado su tesis porque tenía los minutos contados para la entrega, todo se nos complicó. Luego Rose, junior y yo nos sentamos en la acera de la calle a esperar a Tom para que se hiciera cargo de Príncipe y despedirlo, que infinita tristeza.

Tú mortaja, tu cajita… tu adiós.

Hoy tengo la valentía después de un mes y unos cuantos días de decirte Adiós. No había podido hacerlo, ayer mi rose enfermó y sentí miedo como nunca antes, que sensación de perdida tan horrible me dejaste, pensé no podría manejar la situación y me di cuenta cuanto me he guardado en estos días mientras escribo, no sé si me entienden, era mi hijo perruno y si tengo derecho a sentirme mal.

Conocí el amor incondicional. Me enseñó demasiado, fue mi consuelo en las horas más duras, en mis pérdidas,enfermedes y frustraciones, era mi almohadita de abrazos, si de alguien tengo que escribir es de ti príncipe, mi compañía emocional por años, mi mota de pelo, mi albino del alma, mi picki picki, mi guau, guau fastidioso.

Mi amor eterno. Adiós

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Príncipe R

Llegó un 26 de septiembre – se marchó un 26 de febrero.