Noche De Septiembre (bitácora2018)

 

Septiembre  (bitácora2018)

A los 21 días del mes de septiembre a las 11 pm los recursos que nos ayudan a sobrevivir y a sustentarnos cada día se agotan, algunos como yo seguimos empeñados en quedarnos, a pesar de todo, y me han dicho por allí que soy más terca que una mula y no me ofendo por eso, allá los que se ofenden por el humor del pueblo y le han aplican una zaparapanda de años presos a unas personas por ser como somos los venezolanos, que a todos le sacamos un chiste, para no ahondar en el tema porque me trae molesta, les cuento que con el nuevo cono monetario las cosas no han funcionado mejor, esta vez hago la salvedad que también entre los mismos venezolanos y su viveza criolla han encarecido más todos los productos y hacen mucho más difícil su adquisición.

Explicar a quién no vive acá, se vuelve como complicado. Sigo, en cuanto a la salud pues si te enfermas, te deshidratas, o se te baja el azúcar, pues no hay o no se consigue suero de ningún tipo, ni solución glucosada, debemos preparar sueros orales en casa o en su defecto comprar agua de coco, o de zanahorias, o tomar un refrescos en última instancia, que cuesta un ojo de la cara. Se debe saber que enfermarse ahora si es una sentencia de muerte, y son muchos los que fallecen por no colocarles suero a tiempo, calmantes, o algo para la fiebre, porque hasta eso está faltando, cosas básicas que debería haber para primeros auxilios.

Podría estar horas escribiendo y no tendría nada bueno que contarles, es cansón.

Mi septiembre no ha sido mejor que agosto, por motivo salud, este mes ha estado detenido,  tomé unos días libres, tocó cuidarme y cuidar, visitar a diario médicos buscando solución a lo que nos aqueja, algunos médicos son bastante jóvenes e inexpertos, muchos  han emigrado, como hacen falta nuestros especialistas que se han marchado .

Me tocó caminar mucho más este mes, hay menos transporte y mucha gente, seguimos con problemas de dinero en efectivo, hasta hoy empecé a ver que estaban pagando un poco más en los bancos.

Veremos dijo un ciego.

Entre noticias de artistas, Saime, banquetes, viajes, soberanos, bonos, regalías, intervención, invasión, votos,  dimes y diretes entre políticos, ayuda humanitaria, un regreso a clases muy triste. dónde a los niños no se les pudo comprar ni ropa, ni útiles escolares, muchos regresan con uniformes usados y pocos cuadernos, porque el precio superó expectativas, y otros simplemente no regresan.  Así  se nos ha ido parte de septiembre.

Quisiera en estos pocos días que quedan de este mes nos trajera buenas nuevas. Amén

 

 

 

 

La tienda de los errores (Reflexión)

Había cometido tantos errores a lo largo de mi vida que ya no sabía que hacer con ellos.

Al principio los iba guardando en los cajones de mi casa en un fallido intento por olvidarlos, cosa que me fue imposible porque cada vez que buscaba alguna solución (que también suelo guardarlas en los cajones), aparecían recordándome el fallo cometido.

Cuando ya los cajones no cerraban del peso, tuve que sacar algunos errores y empezar a colocarlos en los altillos de los armarios. Ahí tenía sitio de sobra así que me relajé pensando que pasaría mucho tiempo hasta que completase ese gran hueco. Otro error. Al cabo de unos meses, ya no cerraban las puertas. Y claro, entre tanta equivocación apenas se veían las soluciones, pero estaban ahí guardadas, sólo que yo no tenía paciencia para buscarlas.

Ya cuando mi casa había sido “okupada” por tantos errores tuve que tomar una medida drástica, no podía continuar así, tropezando por el pasillo, sin sitio en la encimera de la cocina y sentándome encima de ellos por todas partes. Y como suelen aparecer las cosas, o sea, cuando no las buscas, apareció un día en un cajón la solución: abrir una tienda para vender todos mis fallos.

Eran ventajas por todas partes. No tenía trabajo y ahora iba a montar un negocio, además de perder de vista todos esos lastres en mi vida me sacaría unos beneficios.¿Y quién querría comprar mis errores? ¿ acaso la gente es tan tonta que compraría los errores de otra persona para sí misma?. Pues sí. Mi tienda fue todo un éxito porque nadie escarmienta por cabeza ajena y lo que para mí fue un error, tal vez para otra persona no lo sea.

El caso es que me quedé apenas sin errores y claro, tuve que cerrar mi tienda. Pero estaba lista para comenzar de cero con el almacén vacío, pero deseosa por llenarlo de las cosas que he ido comprando con el dinero que gané vendiendo mis desaciertos.
Invertí en sabiduría, que me deja unos grandes réditos. Me hice de una buena experiencia que he puesto a plazo fijo. Ahorré disgustos y lágrimas. No me hizo falta comprar alegría, me la regalaron por mis buenos negocios. Y la tranquilidad se acomodó en mis cajones, ya vacíos y aburridos de estar tan solos.

Sé que seguiré cometiendo equivocaciones, lo que ocurre es que el espacio donde las iré guardando ya está ocupado por las vivencias, y éstas serán muy reticentes a la hora de dejar sitio para nadie más.

¿ Y saben qué les digo queridos amigos? que no hay ni un sólo día que no recuerde todos mis errores, porque gracias a ellos soy la que soy y cuando veo que alguien va a cometer el mismo error que yo cometí, sólo le puedo pedir que le alquilo mi tienda.

“Me gustan mis errores, no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme”. Charles Chaplin.