No pasa nada

Abro los ojos. Pienso que será más de medianoche.

Me levanto de la cama con mucha modorra, abro la puerta, trato de acostumbrar mis ojos a esa oscuridad penetrante, sigo por el pasillo a tientas, siento un aire frío, la ventana está cerrada, sigo hacia la cocina, voy por un vaso con agua, siento que me observan, veo en el microondas la hora, marca las tres y media, la hora del muerto.

in the dark                                                                                                                                                                                 Más

Siento de nuevo esa corriente helada en la piel, me erizo, abro la nevera tomo agua, cuando volteo veo un celaje blanco, lo sigo con la vista, me hielo de pies a cabeza, cuando me percato, veo con el rabillo del ojo que en el mueble que está a mi derecha hay alguien sentado, trato de no mirar, mi vista es curiosa, de nuevo, los pelos parados y esa sensación de miedo en el estómago, trato de moverme, trato de gritar, pero no me sale la voz, no me puedo mover, poco a poco intento mover mis ojos hacia el bulto que está en el mueble, veo a un señor muy viejo con sombrero, vestido de blanco grisáceo, que me mira como preguntándome algo, luego sale volando a una esquina y se queda en cuclillas, me asusto mucho, pero sigo petrificada, respiro, me calmo, tomo aliento y lo miro, me habla…

– Buenos días señorita que hace usted tan temprano levantada. Desaparece…

No pasa nada, me dije, agarré fuerzas y corrí. 

Rosa Maria Moreno.