Los días pasan volando. Noviembre sin ti.

Noviembre, siguen sucediendo cosas en este país donde todo es tan agarrado de los pelos, que no se sabe ni en que, ni en quien creer, quizás me he vuelto incrédula, eso podría ser un punto negativo a mi favor, si sigo con mi bitácora los haría llorar y no es la idea, hace más de un mes que no tengo servicio de gas, las bombonas están en el llenadero, dicen que no hay, sigo esperando, mientras tanto hago “magia” para cocinar  con un tostiarepa, y el microondas, rezando para que cuando cocine no haya un apagón. La leña la he dejado para cuando la gripe se haya alejado de mi. La verdad quiero que sea el último recurso que utilice. 

Quiero de alguna manera y dentro de todo lo que sucede colocar la navidad en casa, pero hay un sentimiento de nostalgia que no me deja, no puede ser igual, cuando mucha gente no está, unos han muerto, otros han emigrado y otros están enfermos.

Siempre saco fuerzas porque me gusta la navidad, me agrada diciembre con todo lo que significa, este año no está mi príncipe y pensar arreglar sin él detrás de mi me agobia, a príncipe le gustaba que le pusiéramos cintas, Rose siempre lo disfrazaba, el se dejaba hacer, me parece que le gustaba la navidad, las luces, apenas terminábamos el árbol, corría a meterse debajo, su sitio de dormir diciembre y enero era allí … Lo extraño.   

Nuestra tradición es hacer hallacas, pues ahora es casi impensable, porque para comenzar no se consigue carne, ni pollo, ni cochino, en dado caso consigas, pues el costo es elevado, todos los demás ingredientes están por las nubes, las cebollas, las papas, el pimentón, las zanahorias, los huevos, las pasas, las aceitunas,  y más. No concibo una navidad sin ellas, no me adelantaré a los hechos, debe haber alguna manera de satisfacer esa necesidad. 

Las compras navideñas, según muchos “gastos superfluos”, que para nosotros era adquirir todo lo necesario para el siguiente año, ropa, zapatos, cambiar y arreglar cosas, imposible este año, apenas alcanza para alimentarnos, poco a poco lo necesario se ha vuelto urgente. 

El agua sigue llegando de 15 a 20 días, cada vez más sucia, el camión del aseo pasa de cuando en vez, los servicios básicos paupérrimos. La calidad de vida ha desmejorado a límites insospechados, cada día más gente emigra, sigue mucha gente con nosotros, pero casi todas las familias están incompletas. Cada mes que pasa es más duro, debemos agarrarnos de nuestra fe, las fuerzas muchas veces se opacan, el desanimo hace presencia. 

Navidad … ¡Con cuanta melancolía te espero!

Tengo muchas cosas por las que continuar, estamos a 42 días de culminar el año. Un día más. Agradecer, respirar, continuar. Seguir.