Rotos, descosidos, vueltos a coser. Zurcidos a mano.

#Seguimos ha sido desde hace rato como mi mantra, levantarse todos los días, respirando, viendo otro amanecer, es una bendición, tomarse un café, y mirar a los que a pesar de todo te siguen acompañando.  Leer en las redes las noticias cada día, que son por demás desalentadoras, pero soy de las que no me puedo alejar de la realidad, pies en tierra, sé que se debe continuar sin dejarse vencer por el pesimismo.

No sé si les conté que a las 49 años me salieron las cordales, bueno vinieron dañadas y me han tenido meses adolorida, jamás había conocido un dolor dental, como para completar el ajuar de dolores… Rose también ha estado complicada con sus cordales, así que nos hemos acompañado en este transitar de las cordales echadoras de broma, dolorosas para ambas, la semana pasada después de insistir, pudimos operarnos y sacarnos unas, aún quedan otras, es increíble que sacarse una muela cueste tanto, en tratamiento y en pastillas para el dolor, algo que antes era tan simple, ahora hasta hay que dejar la vida por el camino para simplemente sacarte una muela, sigo adolorida, por causa de mi neuralgia del trigémino me ha costado un poco más recuperarme, pero allí voy.

Venezuela me duele más que la muela, pero hay caminos y desviaciones que nos llevan al mismo lugar o a ninguna parte.

Me he vuelto a coser, me he propuesto continuar, aunque el camino es empedrado, voy quitando cada piedra, viviendo lo mejor que se puede, pensando en lo que puede pasar y tomando previsiones, he hecho un plan de vida a corto plazo, sigo trabajando en lo que sé y me gusta, corté todo sueño idealizado, sané heridas.

Me dejé de pendejadas y finalmente crecí : aceptando mi vida, mis canas, mis arrugas, quien me quiere, quien no, entendiendo que si no me amo pues nadie lo hará, entendiendo que uno debe responsabilizarse de sus hechos.

He ido limpiando errores, me he ido deslastrando de pesares, entendiendo que parte de lo que me sucede tiene mucho que ver conmigo. Abriendo camino. Equivocarse es de humanos, limpiar, recoger, pedir perdón también.

Llegué al peso “ideal” para mi, yo feliz y los demás andaban con el Dios en la boca, no les gusto delgada, ahora ellos están felices porque engordé de nuevo, pero voy a mantenerme en ese peso, hace rato no me pinto el cabello. aunque lo haré apenas me recupere, el pelo ya se ve blanco, y algunos se asustaron al verme, creo que mi vejez los asusta más que a mi. Me da risa porque soy especie de: si te pones vieja, yo también, no se preocupen seré una vieja hermosa (risas)

Este año no ha sido fácil, no me he acostumbrado para nada a esta situación, mis ángeles no me han abandonado y eso hay que agradecerlo.

Es noviembre, aún no he puesto la navidad, muchos años sin pintar la casa, poco a poco se ha ido desgastando, tengo prioridades, la comida y la salud. Siento como se ha ido deteriorando todo: puertas y paredes aunque las limpie, pero sin poder hacerle mantenimiento no es igual.

Me acordé de Ursula en 100 años de soledad. Limpio y limpio, boto lo que ya no sirve, trato de mantener las paredes limpias de telarañas, de hormigas, pero como cosa rara todos los días amanecen más, es como si el poco mantenimiento atrajera los insectos. Es como si se volviera hacia atrás en el tiempo y en vez de crecer se decreciera. Arrumados quedan unos aires acondicionados, varios ventiladores a la espera de poderlos arreglar, creo que tendré que salir de ellos, cosas que por no conseguir los repuestos ya no podré volver a utilizar, el carro dañándose en el garaje, cuando me hablaban de Cuba me costaba creer como pueden dañar algo en crecimiento y llevarlo a la destrucción total.

Me asusta ver el deterioro de nuestras cosas y en nosotros mismos, por eso es importante creer que si podemos seguir, así sea en las más ínfimas condiciones, recordar que somos hechos a imagen y semejanza me ayuda, siempre se puede estar mejor si se quiere y se usan las herramientas necesarias.

“Aceptar lo que sucede para que no te duela tanto” así me digo día tras día, noche tras noche, dolor tras dolor, rabia tras rabia, aceptar y continuar porque mientras haya vida hay que vivirla no se sabe cuando nos toque abandonar el tren. La dignidad no se negocia.

Este es otro de mis monstritos que traigo acá para soltar. Hoy es 17 de Noviembre del 2019… Solo me queda agradecer un día más. Gracias.

 

 

6 comentarios sobre “Rotos, descosidos, vueltos a coser. Zurcidos a mano.

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