Vida, aquí estoy.

A 29 días del mes de noviembre del 2019 sigo con mi bitácora.

He decidido tener una navidad bonita, dentro del caos que significa vivir en Venezuela, un país dónde la realidad y el espejismo se dan la mano, dónde te puedes encontrar con cualquier cosa, dónde nunca terminas de sorprender con los sucesos, dónde juegan con la psiquis y un poco más. Un país donde definitivamente tienes y debes ser fuerte.

Se me han ido las navidades ayudando a hacer hallacas (plato navideño venezolano) aquí y allá. Hemos decidido que no falte en nuestra mesa, en mi caso no hubo estreno, ni pude acceder a comprar regalos como otros años, o hago una cosa o hago otra, he engordado como 10 kilos  (no me enaltece) y los míos felices. Tendré que bailar mucho y hacer ejercicios en el 2020, pero con calma y con determinación, porque no es necesario estar bien para los demás sino para conmigo misma. Toda la vida queriendo adelgazar sin saber que a todos les gustaba gordita, la vida es una tómbola.

Cuántas cosas he aprendido este 2019, me dio hasta con el tobo, pero no más que a otras personas que la han pasado muy rudo, a ellas un fuerte abrazo.

Seguimos es un mantra que adopté al comenzar el año y me ha resultado. Agarro fuerza

He estado haciendo limpieza en casa, regalando lo que no necesito y botando lo inservible, quiero un mejor 2020.

Pensé en algún momento no podría con este año pero aquí estoy escribiendo, con una casa más acorde a lo que quiero y renovada con lo que se tiene a mano, con una familia que ha aprendido mucho, creo que demasiado, tengo el amor de los míos, y me ha pegado mucho la ausencia de otros, pero nada es completo. Sigo con planes a corto plazo porque aquí todo cambia muy rápido, la economía es un total desastre, aunque se haga ver lo contrario. País de espejismos. País de dobles realidades, país de bolívares manejado en dolares, oro y petros.

Quiero y haré que mi 2020 sea productivo. Mis deseos para ustedes: Vida, salud y sobre todo #Libertad tan necesaria para poder cumplir sueños.

El que quiere puede y yo puedo. #seguimos.

Feliz año mis queridos lectores, gracias por estar y leerme. El creador los bendiga.

Somos millonarios –>

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Navidad, Navidad, linda navidad.

Llegó Diciembre desde hace 11 días, he estado ocupada resolviendo mi salud dental, la solución, sacar el problema de raíz, como la vida misma, si haces lo posible por salvar algo y eso sigue doliendo, te trae noches de insomnio y una vida de baja calidad, pues hay que eliminar, sustraer, sacar de tu vida, eso aconteció, al final tuve que sacar las muelas, una cordal y otra normal, muchos meses de dolor y un mes tratando de solucionar lo que realmente no tenia arreglo, la muela muy dentro tenía un gran absceso horroroso en la raíz,  que si no lo extraían seguro me iba a traer problemas mayores.

Estoy tranquila. He quedado (después de tantos días de dolor) algo extraña, no sé si es normal sentirse así,  lo más importante es que agradezco la paz que siento, es como si en serio me hubieran quitado un peso de encima, literal, estoy agradecida con todos aquellos que lo hicieron posible y al cuidado de los míos. Rose tenía más tiempo sufriendo por las cordales, la pobre aguantó mucho, hay que ser valiente para pasar tanto tiempo con esa molestia, menos mal nos dimos apoyo emocional, ambas operadas, una al lado de la otra.

Apenas me vi recuperada comencé con los arreglos de casa, que no es más que colocar arreglos navideños que tenía guardados, no compré nada, no pinté la casa, no hice mayores cosas, no hay mucha fuerza, y poco ánimo, aunque lo hago porque me gusta la navidad. Ahora me siento decepcionada, pero es porque en algún momento me hice falsas ilusiones, el culpable no es quien nos llena la cabeza de deseos, es de nosotros que nos creemos todo eso, quizá porque en ese momento queríamos que tuviera sentido. 

Libertad nos ha quedado grande. Venezuela sigue su curso como un barco a la deriva que aunque muchos la quieren salvar, no se ha podido, el poder envilece y el dinero sirve también para comprar almas, navegamos ciegos y al final quien sabe que nos espera… 

Le pregunté a Rose ayer ¿Qué hice este año, qué me pasó, qué sucedió? ella me hizo un resumen bastante acertado, creo que me siento como novia de pueblo a la que dejaron vestida y alborotada. Pasé de un sentimiento a otro a medida que pasaban los meses, costó bastante subsistir. No operaron a mi suegra, seis meses hospitalizada, todo un engaño, solo nos hicieron gastar lo que teníamos y lo que no, al menos nos quedó el aprendizaje que fue mucho, seis meses en los que aprendí a dormir sola y ahora quiero la cama toda para mi.  Meses rudos para todos en este hogar.

No sé si mi memoria me está jugando una mala pasada, trato de recordar lo sucedido este año y me parece que mi mente no quiere, he ido borrando algunas cosas o muchas, rose me dice: deja así chica, mejor sigue adelante y ni pienses en eso. Acostumbrada a tener compañía tuve que aprender a resolver sola por unos meses, a manejar asuntos que otro resolvía, a poner el agua, a estar pendiente de todo y con un dolor de muela obstinante que no podía sacar por falta de dinero, acá o comes o te curas, ambas dos es casi que imposible. Comes o te vistes, toca escoger para todo, si te das un gusto, pues luego te hará falta para otra cosa, claro hasta eso he aprendido a manejar con inteligencia, pero aún así uno se las pasa negras .

Mi hija adornó el árbol de navidad con mi hermana y cuando lo encendieron me fui en llanto, debo y necesito un psicólogo, este año mi fortaleza ha sido tocada y agrietada. Me siento cansada, siento que puse energías donde no debía y esto también tiene que ver con personas.

Ha sido un año de aprendizaje, de angustias y pocas alegrías. He logrado trabajar, mantenerme, ayudar y seguir… Pensé no llegaría con vida a el día de hoy, les cuento que mi familia se burla porque en un momento de desesperación les propuse comprar mi ajuar para la muerte, les dije no quiero llegar a donde vaya mal vestida, y esto ha sido para que ellos se rían de mi hasta ahora, al menos sirvió de chiste, me he dado cuenta que me empecé a preocupar por cosas que ni me imaginé, me interesé en otras, y mi nivel de importancia frente a cosas y personas cambió.

Las ausencias mueven el piso. Podemos soportar ausencias pero no todas, en nuestra vida hay personas sumamente importantes, en ese cuarto que es el corazón cuando una persona que te importa se va, el vacío no lo llena nadie , es como si algo se saliera de tu alma, cada despedida ha dejado un vacío en mi corazón, y esos cuartos suenan huecos, las perdidas se extrañan y cada quien sabe cuanto le duelen.

Un año en el que solo me queda pedir un día más…. Mis deseos para el año siguiente: Libertad de acción, salud, las tres comidas diarias, la ropa necesaria y a la medida, zapatos, un empleo acorde con lo que quieres, la familia unida, medicina y atención para los enfermos, seguir cumpliendo sueños, metas y la paz deseada.

Sonríe cada día, mañana te puede faltar un diente.

Los abrazo y les agradezco que pasen a leer mis monstruos no aptos para sensibles, porque la realidad sobre todo la que estamos viviendo los venezolanos duele y no se puede tapar el sol con un dedo. Sobrevivir se puede, subsistir se puede, trabajando duro, pero esto es una montaña cuesta arriba, el que no esté preparado se queda en el camino… #seguimos, ¡Dame la mano!

Disfruten de sus navidades. Tuve unas navidades hermosas hace algunos años y sobre todo en mi niñez, he pasado todos estos días rememorando, vive, disfruta y abraza estos días… Añorando. “No estoy deprimida estoy distraída”

¡Felices días!