Llegamos a Octubre de un defectuoso 2020

Vaya que este año traído por los pelos ha sido complicado, seguimos en cuarentena, aquí con un horario 7-7, les explico una semana libre, otra en cuarentena y así vamos llevando el virus en este país, muchos meses ya en condiciones que ni en pruebas de supervivencia, nos ha tocado nivel Jumanji pero fuerte, si te gusta la vida al extremo o el deporte de riesgo, pues mi país es un campamento fabuloso.

Van varios meses sin gas, cocinando con olla eléctrica, si se va la luz o hay un bajón, que es a cada rato, tengo que esperar a que llegue para alimentarnos, las comidas se basan ahora en lo que sea más rápido, y lo que pueda comprar, porque si cocino mucho tiempo se puede quemar la olla, por supuesto no puedo cocinar en leña, con mi problema asmático y el virus impensable, ha llovido a Dios gracias, entonces he tenido agua, por tuberías tarda en llegar 9 días o hasta más, no hay gasolina, las colas para llenar se hacen por días, vamos caminando a todos lados, no hay efectivo y casi todo se maneja por transferencias y pago móvil, si se va la luz no podemos acceder a nada, el sueldo se devaluó a menos de un dolar, y ni una harina pan cuesta eso… Efecto política-país, efecto virus. Venezuela se ha ido al más profundo precipicio.

Marzo-octubre, mi mente parece que viene con borrador permanente para las cosas feas. Mi amiga Yanet C, hizo un excelente trabajo conmigo, eso me ha ayudado a manejar mis crisis de pánico y mis problemas existenciales, me siento que he estado a la altura de los acontecimientos, no quiere decir que me he acostumbrado a lo malo, por supuesto que NO. Quiero mi vida “Normal” de vuelta. El caldo que se nos ha preparado es como para quitarnos el poco discernimiento y hasta las ganas de vivir.

Mi casa se ha vuelto mi Oasis, trato que sea lo más cómoda posible, lo más acogedora para pasar tanto tiempo en ella, cada quien tiene sus responsabilidades, cada uno ha entendido que si no llevamos un orden, solidaridad y respeto esto se hace más duro. Así que cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo cumple a cabalidad, hemos aprendido a llevarnos bien, discutimos si, porque las cosas no alcanzan, porque alguien se comió algo que era para la noche, porque compró las cosas que no eran, por cualquiera tontería, pero así mismo aprendimos a pedirnos disculpas, hemos aprovechado el tiempo para ordenar lo desordenada que teníamos la vida, nos hemos conocido más, y hemos perdonado lo malo que pudo haber ocurrido en el pasado, a veces siento que me falta el aire, pero ellos hacen que mi vida en este encierro se haga más fácil y llevadera, no he salido mucho en estos meses, si acaso 9 veces. Pocas visitas, pocas clases. Cuento con la solidaridad, mis ángeles no me abandonan. Mis padres siguen sanos.

Un año en pausa, hemos visto todas las series posibles, me leí todos los libros en físico de mi biblioteca, no he dejado los que no he revisado, conseguí unos libros de mi papá que ya están viejos que no me habían provocado y bueno nada tocó también darle su leídita en los momentos en que no tengo luz

Junior ha estado muy enfermo como para completar le dio una parálisis o algo cerebral, un día no se pudo levantar, y las patas traseras no tenían fuerzas, quedó muy mal, se arrastraba, y tiembla como si tuviera parkinson, terminó de quedar ciego, pero es un animal con fortaleza y un carácter admirable, doy gracias por tenerlo, que capacidad de aguante, que capacidad de curación. Tiene una bacteria en ojos que ha comprometido nariz y oídos, o sea está más sordo, que si no lo limpio a diario huele mal.

Todos los días reglamentario le hago limpieza, le puse unos medicamentos que conseguí, pero no ha tenido mayor recuperación en ojos, ya me gruñe porque no le gusta y creo que a pesar de mi cuidado le duele, le damos baños tibios en bañera y lo ha ayudado, ha comenzado a levantar la pata para orinar, ya subió la cola que la tenía escondida y camina mejor, ya no se parece tanto al gallo de Moana, Rose lo llama Hei Hei. Así quedó, se imaginarán como me siento de verlo así, pero no lo dejaré sucumbir, le he dado tratamiento y mucha compañía, no he podido sacarlo al veterinario, pero hablé con uno y me indicó que hacer, pues yo misma soy, he estado haciéndole terapias, son años lo aprendido con Príncipe. Si se me va, pues hice lo posible por hacerle sus últimos días llevaderos.

Conoce a los personajes de Moana, la película animada de Disney - VIX

Hemos estado alérgicos y nos ha dado mucha gripe, eso me ha asustado mucho, pero allí voy aprendiendo a vivir en pandemia. Espero que todo esto pase pronto, muchos familiares, vecinos y amigos han enfermado de Covid, muchos hemos tenido perdidas, es aprender a vivir con este miedo a enfermar y ver morir a los nuestros. Que rudo 2020.

Octubre que te quiero octubre… Ojalá nos dieras una buena sorpresa.

Contar para no caer … Gracias por leerme.

Seguimos.

Uno tiene que curarse primero.

Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al universo para que suceda lo que convenga. Uno primero tiene que curarse.

Dejen de mentirle a la gente rota, que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas.

La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahí sintiendo culpa por no tener los “huevos necesarios”para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar. Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede viejo, no se puede.

Es que la vida a veces duele. Duele. La pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas… Duele. Todo eso duele.

Entonces, antes de meter las patas en el agua y sacarse una selfie acariciando al perro, tienen que sanar. Y para sanar hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir.

Paren con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena, con su soledad y sus vacíos. Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede.

Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida. Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. No apuren a la gente.

Dejen que se curen, carajo. Y después quizá sí. Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo más liviano, que pongan las patas donde las quieran poner, que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. Pero dejen que la gente se sane. Dejen que se curen, carajo.

LORENA PRONSKY

La enmarañada tela que tejemos

No somos arañas por eso nos enredamos entre nuestros propios hilos.

Dicen que es apocalipsis, final de todo y comienzo de algo. Aquí hace rato, cada quien vive su propio apocalipsis. “ Tu apocalipsis puede no resultar el apocalipsis de otro”

Todos nos volcamos en algún momento a ayudar a  personas, donamos comida, ropa, zapatos, pero no nos acordamos de algo esencial: los artículos de limpieza, no me imaginé lo importante que era eso hasta que tuve que pasar por la encrucijada de: “comer o echarme champú en el cabello”, que importante es el aseo personal.

He leído a mucha gente decir: “no importa que sean pobres, pero por lo menos que se mantengan limpios” ¿Saben lo que tienen que dejar de comprar para hacerse con un jabón de olor? He pensado mucho en las personas en situación de calle, o ínfima pobreza en estos días, ahora lo entendí.

Los productos “económicos” son un engaño, malaya sea con el estafador que se ciñe de la desgracia ajena para obtener sus ganancias, ahora tampoco se salvan los productos de mayor precio, algunos ni cumplen con las normas esenciales para su costo. Productos de mala calidad, jabones que no limpian ni los malos pensamientos, cloros que no aclaran pero ni las dudas, y pastas dentales que amarillean dientes y lengua. En todo caso, ahora, ni para esos productos alcanza.

No, no conocía la pobreza, mis padres se empeñaron que no me faltara nada y luego seguí su ejemplo, mi madre la conoció y siempre nos contaba cómo iba la cosa, pero escuchar contar sobre ella y vivirlo es otra. “Pobreza” que susto cierto, no la nombres me dicen… bueno existe, hay millones de personas en esa situación de vida, y los que ahora por pandemia y otros asuntos políticos, tenemos el desagrado de conocerla.

No es parte de mí vivir en ella, fui criada para seguir intentando por todos los medios crecer, mis padres nunca se ha dado por vencidos. Nos han enseñado a trabajar y buscar el sustento de la mejor manera posible, sin dañar, ni estafar a nadie.

A lo que iba, he comprado champú y cada uno más malo que el otro, me han engañado porque soy cegata y no veo bien a la hora de revisar , se han vuelto extremadamente ágil para clonar los de mejor calidad, y hay que saber bien dónde está la diferencia, eso ya es una gran molestia, malos seres, indignos de estar en esta vida, se hacen ricos con la desgracia ajena, los hacen con sábila, alcohol y algo de olor, que por supuesto comprenderán a que huele, (arrugo la nariz)

Con el cloro y los artículos de limpieza pasa igual , pura agua con color y un poquito de esencia. Siempre me preguntaba porque algunos lugares huelen así.

Tengo un sentido de olfato que creo que es el que tengo más agilizado, siempre que entro a un lugar queda grabado en mi sus olores, pues conozco el de la pobreza y no me gusta, ahora lo entendí…  Resulta que si no tienes dinero suficiente, todo es de mala calidad y es allí donde radica el problema, entiendo que la calidad cuesta, pero por lo menos hacer algo que limpie y huela bien, en estos días he usado unos jabones de avena que son una delicia y no son tan caros, porque todavía queda gente decente en esta vida y no quiere dañar al prójimo, ni estafar. Esos siempre tendrán venta y gente que los siga.

Los otros jabones que ahora nos venden con muchos colores, solo dañan la piel y son extremadamente ácidos, y por el Covid 19 están causando graves daños a las personas sensibles, que ni culpa tienen de no tener dinero para comprar algo más decente.

Siempre tuve temor a la pobreza, bendito sea Dios y esta desgracia de régimen que vino a mostrarme ese camino de una manera avasalladora, sin agua, sin gas, sin productos de limpieza para cuando llega el agua cada 20 días lavar, entonces enjuagas con “jabón azul” que tampoco es el mismo, es una imitación barata, ácida que deja un olor a perro remojado que aunque enjuagues bien queda y que cuando sudas debes quitarte inmediatamente la ropa, saben dicen que el infierno no existe , yo digo que está acá en la tierra y se vive sobre todo en los regímenes totalitarios.

 Si algún día vas a ayudar a personas en  situación de pobreza acuérdate del  jabón, champú, detergente, pasta dental, papel, cualquiera de esas cosas, no sabes cómo van agradecer que les regales un poco de dignidad, además de comida.

Un corte de cabello, un baño con mucha agua y jabón, un poquito de champú, obran milagros, por eso ahora siempre ando con una tijera en el bolso, y el que quiera pues le regalo un corte, que aunque no se mucho, por lo menos no los dejo pelones. Me he vuelto la peluquera oficial de mi familia.

Nos roban la dignidad descaradamente quitándonos nuestra manera de ser, que estar limpios, pulcros, olorosos y bien arregladitos.

Ayer me eché un enjuague delicioso en el cabello y no saben lo que sentí. Me gusta mi jabón de avena o de niño, me gusta oler bien y lo que se siente no tenerlo es tan horrible como si te falta una arepita en las mañanas.

Nos han puesto a debatirnos entre comer y oler bien.  Me he quitado algunos desayunos y cenas,  pero el jabón y la limpieza no me debe faltar, pero está costando tanto.

La limpieza tiene importancia, no podemos excluirla a la hora de avanzar.

“La pobreza no es romántica, no es épica, no hace mejores ni más dignas a las personas. No te creas ese verso estúpido de los que te quieren pobre para siempre” Pablo Krantz

Posdata: Me despido no sin antes decirte que si has perdido a alguien, lo siento mucho, estamos perdiendo familiares y amigos, seguramente podrías estar enfermos  en este momento, si eso pasa, te abrazo fuerte. Cuídate, ánimo, paciencia, a este enemigo se le vence cuidándonos. Duele lo que está sucediendo, todos los días lloro por cada persona que nos deja, sobre todo por el personal de salud y limpieza de los hospitales y clínicas, rezo por su eterno descanso, por los que nos quedamos y por los que están enfermos.

Ayudemos a otros.  Siempre habrá alguna manera.

Siento miedo.¿Pero dime tú, quién no siente miedo?

Estos monstruos cada día se hacen más grandes, sigo escalando para que no me alcancen y  roben mi vida… Rosa María

Agosto 2020. Desequilibrio les sonríe.

Acá la vida se ha vuelto más rudimentaria de lo que imaginamos, como seres “inteligentes” vamos por la vida superando pruebas, virus, pandemia, hambre, muerte y desolación. Requerimos las mismas cosas para seguir adelante, por lo menos lo esencial, agua, alimentos, calzado, vestidos, pero en algunos lugares del mundo, incluyendo este,  hasta lo esencial se nos niega para hacernos más dóciles, vulnerables y cada día menos autónomos.

 A las ya prohibiciones se nos aplica también “La nueva normalidad” las consecuencias nos deja impávidos, la impotencia nos abruma. En este momento la preocupación principal es sobrevivir al acabose, el colmo de lo malo, al abuso extremo; el desastre raya en lo infinito.

La frustración hace compañía cuando no puedes ni comprar el 10% de lo que necesitas con lo que ganas trabajando, cada comienzo se hace cuesta arriba, “los emprendimientos” duran lo que dura la emoción de comenzar algo, por alguna cosa siempre se extingue el crecimiento. Sin gasolina, sin gas, con un Internet paupérrimo, una luz que fluctúa a diario, una economía rudimentaria, solo nos falta quitarle los cauchos al carro, abrirle unos huecos y empezar a correr como en los picapiedras.

No contento con el modo sobrevivencia al que se nos ha expuesto, se nos agregó un plus, Covid 19, la guinda en la torta, no hay infraestructura, ni condiciones para soportarlo. Marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto… 6 meses por demás complicados, en cuarentena infinita sin las condiciones mínimas necesarias es como para volver loco a cualquiera.

Agobio vino a sentarse a la mesa, angustia le hace compañía, calma menos mal aún no se ha ido, pero tiene ganas de salir corriendo, paciencia con las manos en la cabeza, esperanza se mira lejos, parece le cuesta llegar, todos culpan a valentía que yace en la esquina hambrienta, demacrada, cansada, agotada, la confunden con cobardía, no se dan cuenta que ha sido apaleada, le han destruido poco a poco, le han quitado lo básico, le han mellado su raíz, entonces, odio e ira hacen presencia, posesividad y dominio hicieron que sumisión llegara, pero conflicto está intacto y como dijo Freud: “ la angustia inherente a los conflictos es la causa de todas las neurosis”

“Razón y pasión, deseo y deber, amor y odio, simbiosis y autonomía, no son sino otras polaridades conflictivas presentes”. 

A estos individuos neuróticos, incapaces, vulnerables, le agregan represión y muerte, que es el mayor intento de nulificar cualquier amenaza. La hostilidad trae consigo a la impotencia y con ella la debilidad que en algún momento puede convertirse en agresiva y peligrosa.

Angustia, miedo, necesidad, ansiedad, culpa, soledad y vergüenza han venido a sentarse también a la mesa.

Desequilibrio les sonríe.

Rosa María

En cuarentena. Pandemia. Marzo 2020

He visto películas de ficción, terror y todas las del fin del mundo y por supuesto una cosa es verlo, otra vivirlo.

Una Pandemia nos arropa y el mundo con todas sus armas, no ha podido evitarlo. Un virus llamado COVID-19 enfermedad muy infecciosa, nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha. Causa enfermedad respiratoria, en casos graves neumonía. 

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A pesar de saber, de leer y estar al tanto de muchas cosas, no me pasaba por la cabeza tener que vivir algo así.

Un Coronavirus ataca al mundo, una guerra sin cuartel, un enemigo invisible al que las fronteras no le hicieron pero ni cosquillas, el mundo entero hoy se encuentra luchando para sobrevivir al Covid 19.

Nos piden quedarnos en casa, nos piden a gritos: Lavarnos las manos, nos piden usar tapabocas, nos piden ser responsables.

La irresponsabilidad de unos, llevó a una Pandemia. Palabras mayores.

Venezuela ya devastada, ahora nos llega esto, vamos por el día 6 de cuarentena. No hay agua, ¿Se imaginan en esta cuarentena sin el vital liquido? a juro hay que lavarse las manos a cada rato, y la reserva se terminó, me trajeron un agua color marrón, me pica la piel solo pensar bañarme con ella, le agrego un poco de cloro y estoy dejando que se aclare, la comida a duras penas alcanzará como para 15 días, trato en lo posible de estirar lo que tengo, el gas está por acabarse, no hay gasolina, el ahorro no es mucho así que mejor dejo hasta allí el cuento, para algunos será como vacaciones, para otros como una tortura, sobre todo acá en Venezuela.

La luz va y viene, apagones y bajones de luz nos acompañan… Aún no se observan enfermos por dónde vivo y de verdad espero que la cuarentena nos ayude a que el virus no llegue a esparcirse.

El hospital que me queda más cerca no cuenta con nada, estuve hace poco y tuve que llevar hasta el agua porque no hay, mejor no sigo contando porque de verdad aterra.

El impacto de la pandemia en Venezuela ni siquiera me lo quiero imaginar. A apenas pocos días se lee sobre saqueos, no hay tapabocas, ni guantes. No pude comprar ni uno, así que estoy enclaustrada en casa. No se puede salir sin ellos, se entiende, pero en Venezuela hasta hace poco no se encontraban en las farmacias, ahora ya salieron al público pero a unos precios dolarizados que solo algunos podrán pagar.

Mi bitacora es simple, sigo haciendo lo que hacía todos los días, por supuesto, no puedo trabajar, solo comer, dormir, leer y estar 24-7 encerrada en casa, no he visto a mis padres y hermanos, aunque los llamo todos los días. Me cuido mucho, ya que enfermo fácil de gripe.

Querido lectores espero que estén bien y que sus familiares sigan sanos, cuídense mucho, sean responsables, lávense las manos, limpien las casas, limpien los pomos, y todo lo que toquen. Cuiden a sus mayores, salir ilesos es cuestión de responsabilidad con nosotros mismos.

Esto me asusta mucho, realmente he tenido muchos días preocupada, el dolor embarga a muchas familias en el mundo y otros ni siquiera quieren darse cuenta del tamaño de la calamidad. Hoy estamos, mañana no sabemos. Cuídense por favor y quédense en Casa. Vamos a salir de esto, si tomamos las medidas pertinentes.

Vale la pena mostrarles este escrito

“Separados pero más unidos que nunca” 

Por Edna Rueda Abrahams.

Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

Y nos dimos cuenta de lo que es y de lo que no es importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil.

Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos los rodajes de las películas, los servicios religiosos y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

Tres gotitas de virus en el aire, nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas son simples accesorios.

No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

Volvimos a ser la aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores mientras estemos unidos.

Si todo sale bien, la sociedad cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón, cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del coronavirus, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

Es hora de reflexionar, es hora de ser más humanos y responsables…

Ahora extrañamos ese abrazo, ese beso, esas tertulias con café, ese fin de semana en familia.

Cariños infinitos  y bendiciones. Salud, mucha salud. Saldrás de esto y si lo haces recuerda por favor lo que ahora estás sintiendo. Recuerda lo que significa estar con los que quieres y te quieren.

Volveremos a abrazarnos.

Rosa María Moreno 20/03/2020

Te honro Vivina.

Nunca supe tu nombre real sino hasta el día que tuve que colocarlo en el acta de defunción y vi tu cédula, Sara Herminia López te llamabas, pero te decían Vivina, ese fue el nombre que conocí desde siempre y así te llamábamos.

Los demás te veían complicada abuela, pero para mí eras especial, ir de vacaciones a tu casa, si a esa casa muy humilde, dónde faltaban cosas, pero no amor hacia mí. Que carácter el que te gastabas, a veces te hacían molestar solo para verte brava y escucharte. Tu amor por mí siempre fue infinito, me soportabas todo, hasta que me comiera los helados que hacías para vender y que luego se los cobrabas a mi papá, me mecías en tu bata, me peinabas, recuerdo tu olor, te gustaba untarte mentol para una tos perenne que siempre tenías porque eras fumadora,  recuerdo tu voz, recuerdo tu risa, recuerdo tus cabellos blancos, desde que tuve uso de razón eras la misma, no te vi más vieja, ni más arrugada, siempre fuiste así, delgadita, con tus cabellos largos y trenzados al final con un pedazo de tela, tus vestiditos hechos a tu medida y sin botones, para no tener que abrochar, porque te fuiste quedando ciega y no nos dijiste. Yo llegaba y te desordenaba todo sin saber que te movía el mundo. Que necia que soy. Te adaptaste a tantas cosas, pasaste por tantos dolores, sufriste tantas inclemencias y dolor, que lástima que yo era tan niña en ese momento para entenderlo, siempre de medio luto por un hijo que perdiste, mujer fuerte, fuiste un emblema en mi vida, mamá nos enseñó a respetarte, tú me enseñaste a quererte.

Mis viajes a tu casa eran felicidad pura, creo que dejé el ombligo en tu casa, cuando llegaba a aquella intersección del camino mi corazón se alborotaba, lo pienso hoy y siento todo eso como si fuera ayer, veía aquel poco de árboles, aquellas dos calles, aquella entrada a ese pueblo, que me gustaba de verdad, esperaba con impaciencia ver la plaza, luego esa calle y esa casita con esas piedras inmensas en el frente, dónde me caí tantas veces, y dónde jugaba a más no poder brincando en ellas, allí en esa casa tuve muchas horas felices, me gustaba ir contigo de vacaciones, era libertad correr por esas calles arenosas descalza, era brincar en todos esos árboles y comer ciruelas y cerecitas, era el café de las mañanas, el olor de tus comidas, esa sopa de lagarto que hacías tan deliciosa, era el olor a mandarinas, a limón, era comer mucho aguacate, aquella puerta dónde siempre te encontraba sentada, aquellas ventanas de maderas por dónde entraba el niño Jesús, aquellos cuartos, aquel patio,  era …  eras todo eso y más, me gustaba que me llamaras tu catira bella, me vieras ahora tengo el cabello negro canoso, sé que tenías un carácter fuerte, pero no para mí, conmigo fuiste especial, cariñosa, siempre me abrazaste, siempre me diste amor, siempre me quisiste, esos días antes de irte , tuvimos dos días para conversar, cuando llegamos estabas grave y aun así tuviste una mejoría solo para hablar conmigo, nos dijimos tantas cosas, me dijiste tantas cosas, nuestra despedida abuela, tu apenas podías soportar tu cuerpecito, eras tan delgada pero pesabas, te sentaste para abrazarme y así quedamos por horas, tu encima de mi hombro recostada, llorando y diciéndome cuanto me querías.

Tú despedida fue una de las cosas más fuertes que me han sucedido en la vida, ayudarte a partir, y saber que tuve la oportunidad de escucharte por horas antes de eso, sabes siento la tranquilidad de saber que estuve contigo.

Abuela te recuerdo con amor, con agradecimiento, te recuerdo como la mujer aguerrida y fuerte que eras, te doy las gracias por darme a la mejor madre del mundo, tan aguerrida como tú. Gracias, dónde quiera que te encuentres. Hoy te recuerdo.

Vivina López te Honro.

Vivina López  te amo. Gracias.

Navidad, Navidad, linda navidad.

Llegó Diciembre desde hace 11 días, he estado ocupada resolviendo mi salud dental, la solución, sacar el problema de raíz, como la vida misma, si haces lo posible por salvar algo y eso sigue doliendo, te trae noches de insomnio y una vida de baja calidad, pues hay que eliminar, sustraer, sacar de tu vida, eso aconteció, al final tuve que sacar las muelas, una cordal y otra normal, muchos meses de dolor y un mes tratando de solucionar lo que realmente no tenia arreglo, la muela muy dentro tenía un gran absceso horroroso en la raíz,  que si no lo extraían seguro me iba a traer problemas mayores.

Estoy tranquila. He quedado (después de tantos días de dolor) algo extraña, no sé si es normal sentirse así,  lo más importante es que agradezco la paz que siento, es como si en serio me hubieran quitado un peso de encima, literal, estoy agradecida con todos aquellos que lo hicieron posible y al cuidado de los míos. Rose tenía más tiempo sufriendo por las cordales, la pobre aguantó mucho, hay que ser valiente para pasar tanto tiempo con esa molestia, menos mal nos dimos apoyo emocional, ambas operadas, una al lado de la otra.

Apenas me vi recuperada comencé con los arreglos de casa, que no es más que colocar arreglos navideños que tenía guardados, no compré nada, no pinté la casa, no hice mayores cosas, no hay mucha fuerza, y poco ánimo, aunque lo hago porque me gusta la navidad. Ahora me siento decepcionada, pero es porque en algún momento me hice falsas ilusiones, el culpable no es quien nos llena la cabeza de deseos, es de nosotros que nos creemos todo eso, quizá porque en ese momento queríamos que tuviera sentido. 

Libertad nos ha quedado grande. Venezuela sigue su curso como un barco a la deriva que aunque muchos la quieren salvar, no se ha podido, el poder envilece y el dinero sirve también para comprar almas, navegamos ciegos y al final quien sabe que nos espera… 

Le pregunté a Rose ayer ¿Qué hice este año, qué me pasó, qué sucedió? ella me hizo un resumen bastante acertado, creo que me siento como novia de pueblo a la que dejaron vestida y alborotada. Pasé de un sentimiento a otro a medida que pasaban los meses, costó bastante subsistir. No operaron a mi suegra, seis meses hospitalizada, todo un engaño, solo nos hicieron gastar lo que teníamos y lo que no, al menos nos quedó el aprendizaje que fue mucho, seis meses en los que aprendí a dormir sola y ahora quiero la cama toda para mi.  Meses rudos para todos en este hogar.

No sé si mi memoria me está jugando una mala pasada, trato de recordar lo sucedido este año y me parece que mi mente no quiere, he ido borrando algunas cosas o muchas, rose me dice: deja así chica, mejor sigue adelante y ni pienses en eso. Acostumbrada a tener compañía tuve que aprender a resolver sola por unos meses, a manejar asuntos que otro resolvía, a poner el agua, a estar pendiente de todo y con un dolor de muela obstinante que no podía sacar por falta de dinero, acá o comes o te curas, ambas dos es casi que imposible. Comes o te vistes, toca escoger para todo, si te das un gusto, pues luego te hará falta para otra cosa, claro hasta eso he aprendido a manejar con inteligencia, pero aún así uno se las pasa negras .

Mi hija adornó el árbol de navidad con mi hermana y cuando lo encendieron me fui en llanto, debo y necesito un psicólogo, este año mi fortaleza ha sido tocada y agrietada. Me siento cansada, siento que puse energías donde no debía y esto también tiene que ver con personas.

Ha sido un año de aprendizaje, de angustias y pocas alegrías. He logrado trabajar, mantenerme, ayudar y seguir… Pensé no llegaría con vida a el día de hoy, les cuento que mi familia se burla porque en un momento de desesperación les propuse comprar mi ajuar para la muerte, les dije no quiero llegar a donde vaya mal vestida, y esto ha sido para que ellos se rían de mi hasta ahora, al menos sirvió de chiste, me he dado cuenta que me empecé a preocupar por cosas que ni me imaginé, me interesé en otras, y mi nivel de importancia frente a cosas y personas cambió.

Las ausencias mueven el piso. Podemos soportar ausencias pero no todas, en nuestra vida hay personas sumamente importantes, en ese cuarto que es el corazón cuando una persona que te importa se va, el vacío no lo llena nadie , es como si algo se saliera de tu alma, cada despedida ha dejado un vacío en mi corazón, y esos cuartos suenan huecos, las perdidas se extrañan y cada quien sabe cuanto le duelen.

Un año en el que solo me queda pedir un día más…. Mis deseos para el año siguiente: Libertad de acción, salud, las tres comidas diarias, la ropa necesaria y a la medida, zapatos, un empleo acorde con lo que quieres, la familia unida, medicina y atención para los enfermos, seguir cumpliendo sueños, metas y la paz deseada.

Sonríe cada día, mañana te puede faltar un diente.

Los abrazo y les agradezco que pasen a leer mis monstruos no aptos para sensibles, porque la realidad sobre todo la que estamos viviendo los venezolanos duele y no se puede tapar el sol con un dedo. Sobrevivir se puede, subsistir se puede, trabajando duro, pero esto es una montaña cuesta arriba, el que no esté preparado se queda en el camino… #seguimos, ¡Dame la mano!

Disfruten de sus navidades. Tuve unas navidades hermosas hace algunos años y sobre todo en mi niñez, he pasado todos estos días rememorando, vive, disfruta y abraza estos días… Añorando. “No estoy deprimida estoy distraída”

¡Felices días!

Noche de truenos. Octubre 2019

Noche de truenos, relámpagos y centellas, llovió como si se fuera a caer el cielo, Junior no me deja dormir asustado, esperé que al menos sean las 5 a.m, me levanto, no puedo dormir más, recordé que llevo rato sin escribir mi bitácora, pero que les puedo contar sin ser repetitiva, no tengo gas y quien sabe cuándo lo traen, ahora hay que esperar, es por turnos, vienen a buscar las bombonas se las llevan y bueno hay que tener suerte, esperando ando.

Tengo algunas cosas eléctricas que me ayudan a bien llevar la situación, rogando que no se vaya la luz, porque me tocará cocinar en leña y mi alergia está a millón, ahora mismo me acabo de tomar un anti alérgico, porque es que algunos vecinos les ha tocado cocinar con leña, el olor del fogón y cenizas queda en el aire.

La situación no deja de ser preocupante, ahora la región entera parece ser lava ardiendo, las noticias no son alentadoras y parece que el mal estuviera ganando la batalla, en nosotros está no dejar que triunfe.

Aun así, seguimos, todo es un desorden, tanto humano como ético, el mundo patas para arriba, ya no sabes hacia donde voltear para que no te salpique, no puedo ser positiva en este momento, aunque lo necesito, la situación es desalentadora. Sigo en Venezuela, muchas cosas, personas me sostienen acá,  sé que tendré que tomar algunas determinaciones, uno intenta en la medida de lo posible progresar, seguir trabajando, inventar nuevos negocios, reinventarse.

Llegó Octubre, con mucho empujón, que no es fácil, y uno dentro de su fortaleza dice ¡si puedo! y avanza contra la corriente, y a cada rato un chapuzón, un remolino, te envuelve, te ahoga, sales agarras aire, vuelves, te hundes y así…

Todo este año ha sido de subir, agarrar aire y de nuevo ese bendito ciclo, que ciertamente, te arrebata tus fuerzas… y vuelves a respirar. Es un ciclo que ya tiene que acabar, necesario es saber el cuándo y el cómo.

Si el mundo anda como anda y los organismos que se dicen defensores no defienden ni su vida, que podemos esperar para Venezuela y otros países del continente. El poder envilece y el mundo está envilecido, sabemos quiénes tienen la mano metida en todo esto.

Lo siento por todos aquellos que hoy sufren, por las familias de los que deciden quitarse la vida en estos momentos de pesadumbre, por aquellos a quienes se las arrebatan, lo siento por los niños, abuelos y jóvenes que tienen que pasar por esta situación, lo lamento. La impotencia me agrede y quizás este no era buen momento de escribir, pero la alergia me grita, cuenta, di, habla. La molestia me invita a soltar, porque me ahogo.

Escucho los pájaros que comienzan a cantar, los sapitos del jardín siguen croando, bastante fuerte, a pesar de llevar agua toda la noche con ese croar “Luis, Luis, Luis, luis” que  quiere decir que la lluvia nos acompañará por un buen rato.

Sigo dando clases, sigo aupando a Rose a continuar su carrera, aunque sea por medio de intercambios, todos seguimos trabajando con pocas ganancias, con unos ángeles terrenales que no me dejan sola.

Acomodo mi casa, mi lugar, mi templo, lo mejor que puedo, para que nos sintamos cómodos en ella, he buscado por todos los medios que no se vea abandonada, ni mucho menos, son muchos años sin pintarla, porque primero está la comida y la salud, entonces se va deteriorando, porque la prioridad es otra, pero de alguna manera la tengo presentable, espero que no nos pase como en Macondo en Cien años de soledad. Cuesta mucho mantener en pie nuestras casas, porque lo que se daña difícilmente podemos repararlo, carros estacionados esperando arreglo, cementerios de enseres eléctricos, ventiladores, aires, neveras, etc. producto de los intensos bajones y apagones de la luz.

Octubre que te quiero Octubre, dónde siempre me pasan cosas. Octubre para rememorar…

Este comenzó de alguna manera para el mundo convulsionado, me imagino que es la primera rueda del espiral y como siempre nos dicen: sobrevivirá el más fuerte.

Pueblos que están pasando por momentos complicados, lo siento, ánimo y en cada corazón que me lea, por favor no se sienta consternado, las situaciones de vida existen para que aprendamos, solo mira muy dentro de ti qué es lo que necesitas comprender.

Sé más humano, más empático, que la maldad no gane en ti. Entendiendo que el mal todo lo corroe y no somos de Titanio, aunque lo parezcamos, somos seres humanos de carne y hueso, Cuidemos nuestra alma.

Hagamos el bien y no miremos a quien y continuemos nuestra ruta aunque por momentos sintamos que vamos contracorriente.

No tengo expectativas, esperanza sigue en pie, la pobre está fracturada, desgastada por la acción de otros, pero  sigue viva, porque si la pierdo entonces moriré de tristeza y no… No puedo dejar que el mal gane en mí, entonces a seguir haciendo lo que sé, en el espacio y tiempo que se me dé… Gracias por leerme.

Ánimos y fuerzas.  “Quien tenga miedo de morir que no nazca” así me dice mi hija todos los días, sonrío.

Sigo porque de alguna manera soy el piso, la compañía y el camino de alguien más. Gracias.

#MiMonstruitoDelDía.

¡Carajo se cansa uno!

Ayer pase de un sentimiento a otro, tanto que tengo todo lo que quiero decir “atragantado”, todo esto asusta, pero que peor que morir de mengua, enfermos, sucios y desarrapados o en todo caso terminar en una cárcel por abrir la boca o protestar.

Asistí a la reunión de voluntarios por Venezuela, escuché varios casos deplorables que están sufriendo pacientes con enfermedades crónicas,  no pude menos que llorar, es injusto todo lo que acontece.

Salí de la reunión y se me ocurre pasar por una feria Agro-Industrial que montó el régimen. Me queda camino a casa, No se puede negar que derrochaba lujos, stand dónde había mucha harina de maíz y arroz por doquier, marcas que hace rato no veo en mercados, ni en las cajas del clap, el maíz que nos llega viene de otros lugares, ninguno de acá de los Llanos centrales,  ahora llega un solo paquete para un mes ¿A dónde va todo eso? Observé mucha maquinaria agrícola nueva como de paquete, claro si no la han utilizado. Observé animales hermosos, toros inmensos, cabras y chivos que si noté algunos flacos, grandes caballos, vi también unos cerdos en todo su esplendor, como se sabe la mayoría de las carnicerías están vacías y traen poca carne, si hay esa producción que dicen, debería haber carne para todos a precios accesibles y razonables, (que fue lo que no pensé mientras caminaba),  en algunos stand se preocuparon por la presencia, bien vestidos, algunas mujeres como traídas del mis Venezuela, afuera carros, camionetas, Hummer últimos modelos … Trajeron también algunos restaurantes de lujos, dónde se veían pocas personas comiendo, pero si habían, la manga de coleo estaba llena, el sitio abarrotado, música, show en vivo. En San Juan no hay sitio a dónde ir y la gente va a estos eventos, muchos caminaban, veían, no compraban, ni comían nada, se notaba algún disgusto, pero seguimos siendo respetuosos  o el miedo a que nos metan presos es más grande. Algunas quejas se oían en los pasillos de la feria, la gente preguntando ¿dónde venden esos productos?  ¿Cómo hago para comprar harina? ¿Ustedes están vendiendo eso dónde?, otros decían: cuanto tiempo sin comer arepas, y ¿Por qué no lo venden en nuestro estado, si acá se produce tanto?  Claro pocos respondían y los que lo hacían decían que era solo exposición, que no estaban en venta. Siento vergüenza. Cuántas preguntas sin respuestas.

Caminaba viendo todo, observando, saludando a quienes conocía, me acordé de la chica que dice que acá no hay ninguna emergencia humanitaria, señores si a mí me hubiesen llevado a esa feria sin ser venezolana o no estar viviendo en carne propia todo esto diría a todas luces que aquí no pasa nada, Lo que allí montaron fue un exabrupto en tiempo de crisis, es pasarle por la cara a un pueblo que no tiene que comer en su casa que acá si hay, pero ellos no quieren que lo tengas, me sentí como una simple pendeja.

Me quedaba mirando todo aquello con cara de Dios mío como se puede ser tan cínico en la vida, alguien me preguntó para que quieres ir si sabes que eso es una mentira, una ilusión,  le dije para ver con mis propios ojos, para poder hablar con convicción, para poder decir que lo vi y que no me lo contaron.

Pasé de sentir tristeza, dolor, angustia por aquellos pacientes  que se están muriendo por falta de medicinas y que nos los acababan de contar, a sentir impotencia al ver un derroche de lujos sin igual. En otra época y con un país pujante, cuando los enfermos estén bien tratados , cuando podamos comer bien en casa, estaría de acuerdo en mostrar lo que se produce y los logros, claro que sí, y disfrutaría de ellos, diría que elegancia, que bonito están los stand, la decoración, la manera de organizar el sitio, allí se respira lujo, productividad, se respira otra cosa que no es la realidad existente… la mentira en todo su esplendor. Un museo para algunos dónde solo puedes ver, pero no tocar, no acceder.  ¿Cómo se puede ser tan depravado para hacer eso en estas circunstancias? Stand de sitios médicos, los cuales utilizo y sé por experiencia propia que ni un acetaminofén te colocan porque no tienen, que tienes que llevar tus medicinas para que te las pongan, que solo hay un médico para decirte lo que tienes, pero no puede hacer nada porque allí no hay medicamentos y prestarse para esa mentira, es lesa humanidad. No puedo ni sacar cuenta del dineral que esa gente gastó en dicha feria

Tanta harina de maíz de todos los tipos y yo tuve que comprar maíz y preparar la mía porque no consigo y si consigo el precio es muy alto. En esa feria todos los estantes estaban llenos de harina, arroz, azúcar… ¿Por qué tienen a un país entero pasando tantas penurias? ¿Por qué dicen que hay bloqueo y muestran ese nivel de lujos? ¿Por qué?

¡Carajo… se cansa uno!

 

Por Amor.

Por amor #Estás

Por amor me alimentas

Por amor te preocupas por mi.

Por amor tocaste mi puerta para verme.

Por amor me lees.

Por amor me acompañas.

Por amor me apoyas en lo que emprendo.

Por amor me abrazas, me besas y me escuchas.

Por amor me consuelas.

Por Amor.

Se les agradece.

Feliz día del amor y de la amistad. Que el amor en sus diferentes formas vibre en ustedes, sean con los demás para que sean con ustedes, den para que reciban y sientan para que los sientan. Sean recíprocos. El amor es un regalo que merecemos