Ella

Ella es voraz y veraz, dos virtudes
que amo y que son mucho más que
un juego de palabras.
Ella vuela, con las piernas abiertas,
y me lleva tan alto que hace tiempo
que perdimos el miedo de caernos.
Ella me hace sonreír, incluso cuando
no toca. Y cuando toca, toca rugir
y celebrarlo a carcajadas.
Ella es un misterio de seda,
un escándalo de tejados no apto para
propensos a marearse en las alturas.
Verla comer con apetito de náufrago,
oírla reír o gemir como mil primaveras,
saborearla hasta el exceso.
Tocar, de su misterio, el terciopelo.
Que, de repente, le de un ataque de
amor y se vuelva el koala más sexy
de esta selva.
O que te mire como ella mira, te vea
guapo y se te borren de la cara todas
las derrotas reales o imaginarias.
Cuando se agarra a mí como a un
tablón en alta mar. Y en realidad
me está salvando.
No sé por qué le llaman polvo,
si con ella es luz y fuego y aire,
y la tierra queda siempre tan abajo.
Ella está hecha de un material tan
especial, que te cambia la vida
cuando la tocas.
Abrazarla desnuda es como bailar
en el aire, sin más música que la
que vamos improvisando al respirarnos.
Abrazarla, desnuda, es remar contra
el tiempo y ganarle.
Ella tiene un sólo defecto: Yo.
Y hasta eso le queda bien.

Autor: Carlos Salem

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Te amo infancia.

Te amo, infancia, te amo,
porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos de frutos en los pasados ramajes.

Te amo, infancia, te amo
porque me regalas la lluvia
que hace crecer los riachuelos de mi aldea,
porque le diste a mis ojos un arcoiris sobre las colinas.

¿Aún existen los naranjos
que plantó mi padre en el patio de la casa,
el horno donde mi madre hacía el pan
y doradas roscas con azúcar y canela?

¿Recuerdas nuestro perro que jugando
me mordía las piernas y las manos?
Nacían puntos de sangre, un pequeño dolor,
pero todo pasaba pronto con el sabor de las guayabas,

Te amo, infancia, te amo
porque eras pobre como un juguete campesino,
porque traías los Reyes Magos por la ventana.

Un día llevaste a la puerta de mi casa
un hombre de barba que hacía bailar un oso a golpes de
tambor,
y otro día le dijiste a mi padre que me regalara un asno
negro.

¿Recuerdas que tú y yo lo bañábamos en el río?
¿Recuerdas que había una penumbra de bambú y helecho?

Te amo, infancia, te amo
porque me ponías triste cuando estaba enfermo,
cuando mi madre me hablaba de su tierra lejana.

¿Recuerdas? Una vez me mostraste un eclipse a las diez de
la mañana
y las aves volvieron a dormir.

¿Existe aún aquel niño sin parientes
que un día bajó de la montaña
y me pidió el pan que yo comía en la plaza de la aldea?

Te amo, infancia, te amo
porque me regalaste mi aldea con su torre,
y sus días de fiesta con toros y jinetes y cintas
y globos de papel y guitarras campesinas
que encendían las primeras estrellas más allá de los árboles.

Te amo, infancia, te amo
porque te recuerdo a cada instante,
en el comienzo del día y en la caída de la noche,
en el sabor del pan,
en el juego de mis hijos,
en las horas duras de mis pasos,
en la lejanía de mi madre
que está hecha a tu imagen y semejanza
en la proximidad de mis huesos.

Vicente Gerbasi

Poeta Venezolano

Ecos de ayer

“Cuando la pared es

tan sólo la pared,

cuando el olvido se

vuelve un sin embargo,

cuando los sueños se rinden

y sin motivo se mira,

cuando ella y él se quedan esperando”

 

– ¿Cuándo fue la última vez que amaste?,

le preguntó ella sosteniendo sus manos al

igual que la mirada, sentados ella y él en

un viejo sillón, una fría tarde.

 

– No lo sé, le respondió él, seguramente hace

mucho, supongo, casi ni recuerdo lo que se

siente amar y ser amado, que me importe y

ser importante para alguien.

 

El café humea, los cigarros se suceden,

el silencio es la respuesta a la mayoría de las

preguntas que a esta altura, ya no tienen sentido,

por lo menos para él. Ella está ahí, compartiendo

su tiempo, intentando ayudarlo, transformarse en

su sostén, ella sigue ahí, sosteniendo sus manos,

tratando que él entienda que aún queda mucho

por hacer, que siempre hay algo por rescatar

y que, lo veamos o no, sepamos de él o no,

siempre hay alguien que nos recuerda y que a su

manera, nos quiere. Ella quiere que él sepa que

nunca nadie está solo, que siempre hay alguien.

 

Él hace como que la escucha, su cuerpo está ahí,

lo sabe por el café y los cigarros que ya se terminaron,

lo siente por esas otras manos que no son las suyas,

él está ahí, él y su soledad, pero no siempre fue así.

 

Hubo otros tiempos de mirada franca, de frente en alto,

de voz firme y un amor, hubo momentos de felicidad,

de plenitud, hubo espacios de goce y de placer, hasta

hubo hijos que criar y que crecieron y un día dijeron adiós.

El tiempo pasó, los errores se acumularon, los silencios

fueron el discurso cotidiano, la pasión dejó lugar a la

hipocresía y a la mentira y un día, en medio de reproches

y él sin poder articular palabra, eso le pasa cada vez que

él se enoja con él y con el mundo, se ofende de tal manera

que las palabras también huyen de él, y no puede hablar,

y un día, la casa fue un lugar enorme lleno de

sombras y de abandono y de cosas muertas y se llevaron todo,

hasta sus ganas de vivir.

 

Ella sigue ahí, ella amiga,

mujer amante, ella que de a ratos, cuando él se lo permite,

le recuerda que aún sigue siendo un hombre.

 

Ella y él saben por qué.

De: Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel

Del libro “Nos Tomamos un Café ” de Odin Dupeyron. “Me toco ser de los que aman”

En el amor, hay solo dos tipos de personas: los amados y los amantes.
A los amantes les tocó amar y entregarse, sufrir y llorar a flor de piel. Pero también les tocó la enorme dicha de que con una sola mirada, con un pequeño roce en la piel, en un descuido, en un momento, entregan todo el corazón con incomparable gozo
El amado en cambio solo se deja amar, se deja querer, se deja…
En ocasiones sin ni siquiera saber por qué lo hace. No puede comprender por qué el amante se desvive de esta forma tan enferma y tan llena como de masoquismo.

-¡Ay! por el amor de Dios! ¡Que alguien detenga a esta mujer! que me quiere entregar todo, su alma, su corazón y su cuerpo! Pero lo disfruta.

¡Ay del amante! que le quite el amor por un solo momento el amor de su amado, esa es su carta fuerte, el amado reaccionará y ¡si que reaccionará! ,

¿Cómo? ¿cómo? ¿ que ya no me amas? A mi al AMADO,  al que solo va por la vida  dejándose amar.

¿Cuál de los dos papeles jugamos en la vida? o ¿es que vamos jugando a los dos?

No sé. No lo se.

Yo creo que todos nacemos amantes pero nos parten tanto la madre que preferimos no arriesgarnos y sólo nos conformamos con ser amados.

Pero sólo “ser amados” es la mitad de un sentimiento.

A mi, aunque me parece un poco menos cómodo por supuesto y a veces es mucho más doloroso. siempre me ha parecido ser un digno, orgulloso y feliz AMANTE.

“Me toco ser de los que aman

Me tocó ser de esos tontos
que dan todo sin temor,
de esos tontos que pretenden
entregar el corazón.
 
Me tocó sentir aquello
que se llama decepción,
cuando el otro no comprende
la nobleza del amor.
 
Me tocó tener caballos
adentro del corazón,
que galopan por mis venas
cuando el fuete del amor
les golpea con mucha fuerza
desatando la pasión.
 
Me tocó ser de los que aman,
no me avergüenzo, yo no,
pues mi amor está pagado
cuando siento una emoción,
cuando me miro en sus ojos
o cuando siento su olor.
 
Cuando yo amo sin fronteras
temo que mi corazón
se quede corto en la entrega,
lo doy todo sin razón.
 
Toma tú mi corazón, te lo regalo,
te lo entrego y te lo da mi propia mano,
tuyo es, y también te doy derecho
en hacerlo pedazos en mi pecho.
 
Que no duele el dolor cuando se entrega
el corazón por amor y no se niega,
que negarse a uno mismo un sentimiento…
es marchitarse el alma en un momento.
 
Mas ¿qué puedes entender tú de todo esto?,
tú que eres el amado y no el amante,
no pretendo que ni por un instante
tú comprendas el por qué de mi entregarme.
 
Tú no sabes qué es sentir que aquí en el pecho
algo estalle provocado por tu aliento,
tú no sabes lo que es dar la vida entera,
por un sueño, una ilusión o una quimera.
 
¡No lo sabes!, ¡No lo entiendes!
Esa gloria es sólo de nosotros,
los benditos elegidos. ¡Los amantes!
Que morimos y seguimos adelante.
 
Caminando en el sendero de emociones
y seguros de que todas las acciones,
por amor han sido realizadas,
y serán algún día serán recompensadas.
 
Cuando encuentre yo a ese ser que me responda
y que me ame como he amado yo hasta ahora,
le daré… lo mejor de mis batallas.
 
Y aquellas voces que de mi alma emanan,
¡Gritarán dando gracias a la vida!
Me tocó en el amor… ¡ Ser de los que aman!
Autor: Odin Dupeyron

Cuando sepas de mi.

Cuando sepas de mí, tú disimula.
No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habriamos sido de no ser por los dos.
Primero, porque jamás te creerían, pensarán que exageras, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad, ni tan cierto. Te tomarán por loco, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mi, tú calla y sonríe, Jamás preguntes ¿qué tal?
sí me fue mal…
ya se ocuparán de que te llegue, y con todo el lujo de detalles, ¡ya verás!…
Poco a poco irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo, sobre la que ya nunca más saldrá el sol.
Y si me fue bien…
Tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes, intentarán ensombrecer tu alegría, echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
¿Qué sabrán ellos de tu alegría? yo, que la he tenido entre mis manos, y que la pude tutear, como quien tutea a la felicidad… pero ¿ellos? no… a lo que iba
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí… nadie puede ni debe, hazme caso.
Sentirás el dolor de esa ecuación que creíamos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final, sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación, sentirás un ¿qué hubiera pasado sí?… y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos, un algo tan grande, como el vacío que dejamos al volver a ser dos, un algo tan pequeño, como el espacio que un si le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta, resiste, hazte el favor, háznoslo a los dos… Que no se te note, que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso si, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos, piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años, vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los cogiese, los escuchase y les diese calor.
Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue. Son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mi, escritas en un idioma que ya nadie práctica, otra lengua muerta en manos de otro paladar exquisito.
Dales cobijo, préstales algo, cualquier cosa, aunque solo sea tu atención… porque si algún dia sabes de mí, eso significará muchas cosas….
La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tal lejos de ti como yo quería.
La segunda, que por mucho que lo deseaste, tu tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos felices, si felices…
La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad.
Y la cuarta, por hacer la lista finita, que cualquier resta, es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar o alterar tu existencia el dia que sepas de mi, nada de esto debería dejarte mal, piensa que tú y yo pudimos con todo, piensa que todo se pudo, y todo se tuvo hasta el final.
A partir de ahora tu tranquilo que yo estaré bien, me conformo con que algún día sepas de mi, me conformo con que algún día vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún dia mi nombre volverá a rozar tus oídos, a entornar tus labios, esos que ahora abres ante cualquiera que te cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mi… no seas tonto y disimula, haz ver que me olvidas, y me acabarás olvidando, de verdad.
Cuando sepas de mi
Risto Mejide
Poema

La historia de los amores imparables

“Me dicen que es de tontos
tropezar tres veces en la misma piedra,
pero es que tú eras una piedra
sobre la que merecía la pena caer,
resbalarse,
hacerse herida.
Porque hay personas que merecen nuestra herida
personas que mancharon todo de felicidad,
y contrataron la alegría
y la volcaron sobre ti
como quien te arroja un cubo de esperanza,
personas que empapaban tu vida con su risa
y ahora que no están no dejan cuerda de tender
dónde seque esta tristeza.
Me dicen que es de tontos,
que lo deje,
porque huir del compromiso
es el deporte que practicas.
 Y tal vez estén en lo cierto
pero no saben que tu boca
es el ticket de entrada al paraíso,
como una esperanza que se cuela dentro.
 Y dueles. Claro que dueles.
Como un regalo que al abrirlo está vacío,
como el premio que te sacan de las manos.
Dueles.
 Pero yo sé que solo hay miedo tras tu huida,
que me tiras las flores de los tiestos
por el miedo a que no haya champán con que regarlas,
que tu huida es un descanso,
que el amor
se toma un tiempo sobre ti
para que los temores no caben más hondo en tus entrañas.
A veces no hay parejas que no se amen
sino temores que nos vencen.
Pero siempre vuelves,
siempre llegas de nuevo
para estampar en mi cuarto el paraíso,
para darle un nuevo orgasmo a mi memoria,
un motivo más para creer.
 Y sé que no es fácil,
que me hago herida nuevamente
en cada travesía desde mi lengua hasta la nada,
pero me curas de nuevo en tu viaje de vuelta hacia nosotros,
me curas, muerdes mis heridas y las arrancas de golpe
y allí donde había piel rota y soledad
solo encuentro piel nueva, alma restaurada.
Por eso acepto todo lo que caiga sobre mí cuando te vayas.
Acepto que me elijas y me sueltes,
que la felicidad sea un disparo,
lo que dure este momento.
 Acepto las tres llamadas pendientes que cuelgan de mi vida
con las que no sé qué hacer
para que no me revientes de pasado el paisaje.
Y también los domingos en que siento
que la vida está comunicando.
Lo acepto todo si eso abre la puerta
a que mis lunes sean tus lunes
y tu foto tu desvelo
y mis guerras un motivo
por el que hallar la paz contigo.
Me dicen que te olvide y tienen razón,
pero lo dicen porque no saben lo ligeros
que son dos amantes cuando es correspondido.
No entienden que te necesito.
Te necesito porque despedirse es una palabra demasiado grande
y no lo entienden.
Y porque me están subiendo los tres polvos demás qué te debo,
como una droga que no consumes pero afecta
y no lo entienden.
Y vuelvo a ti porque no es posible ponerle vallas al amor
y cada uno elige el modo de volarse
y no lo entienden.
¿Dependencia? Por supuesto.
De la felicidad que traes,
de ser nosotros,
posiblemente.
Les digo eso.
Por eso vuelvo a ti,
a chocar de frente contra la felicidad,
a caer de boca contra la felicidad,
a romper mis dientes contra la felicidad.
Me equivoque o no,
para mí eres eso,
la calle que conduce
a la felicidad.”
Marwan

Respuesta a la carta del Náufrago por Ismael Serrano

Y acá les dejo la carta a la que Ismael le da una respuesta.

https://www.youtube.com/watch?v=bv63dstILlI

Dice así :

Querido náufrago

Durante meses has aprendido que la vida tiene caminos anchos y senderos estrechos por los que uno quisiera buscar un paraíso que al final sólo está en el alma del hombre.

Que no hay islas que puedan salvarnos de nosotros, ni naufragio más bello que el que acaba en un cuerpo y que todos los barcos que atracan en la noche son la misma palabra para decir su nombre.

Durante días enteros dibujaste en la arena los bellos pronombres de niños y de pájaros, las mareas borraban cada esquina del mundo pero al final escuchabas nuestro eco lejano.
Es cierto que todo es difícil como tú nos contaste y aquí siguen las guerras y los odios del hombre, los poetas han sido exiliados y ya nadie parece tener el amor en sus ojos.
Quisiéramos estar en tus playas sin nombre y dormirnos soñando con palmeras y peces, pero viene la vida y lo atropella todo, y el dolor tiene olores a muerte y a pesadilla. Y aún así aquí seguimos inventando la tierra, abrazando al amigo, dejando en cada esquina los jirones del tiempo y sabiendo que ya nada será como era esto, pero la lucha es nuestra.
Al recibo de esta, deberías venirte, compartir con nosotros pedazos de esperanza, agarrar nuestras manos, esas manos de todos, entregarnos tus sueños a cambio de los nuestros. Porque quiero que sepas que te necesitamos, que prefiero la guerra si no estás con nosotros, que el mundo siempre cabe en una mano amiga y que no hay mas arcángeles que los que inventemos. Y queremos contigo dibujar nuevos mapas, y buscar el tesoro que robó John “El Largo”, y en las noches mas negras pensar siempre que el mundo lo habitan esos sueños que hay que tener despierto.
No dejes que pase de largo aquel barco, navega con el hombre sabiendo que el dolor tiene los días contados mientras estemos juntos. Y lo más importante no es llegar, es el viaje.
                                                                                  Ismael Serrano

Recomenzar

Estaba necesitando hacer una limpieza en mí, tirar algunos pensamientos indeseados .
Lavar algunos tesoros que estaban medio oxidados. Entonces saqué, del fondo de las gavetas, recuerdos que no uso y no quiero más:

Tiré algunos sueños, algunas ilusiones. Papeles de regalos que nunca usé. Sonrisas que nunca di.
Tire la rabia y el rencor de las flores marchitas que estaban dentro de un libro que nunca leí.

Miré para mis sonrisas futuras y las alegrías pretendidas , y las coloqué en un cantito, bien ordenaditas.
Saqué todo del armario y lo fui tirando al suelo.
Pasiones escondidas, deseos reprimidos.

Heridas de un amigo, recuerdos de un día triste. Pero también encontré otras cosas y muy bellas .  Me senté en el suelo, para poder escoger. Un pajarito cantando en mi ventana .

Aquella luna color plata, la puesta del sol . Me fui encantando y distrayendo , mirando cada uno de aquellos recuerdos. Arrojé en el cesto, los restos de un amor que me hirió. Tomé las palabras de rabia y de dolor que estaban en el estante de encima, pues casi no las uso, y las tiré fuera en el mismo instante. Otras cosas que aún me hieren. veré que haré con ellas,  si las olvido o las envío al basurero.

Encontré aquel cajoncito , aquella gaveta en la que uno guarda lo que es mas importante , el amor, la alegría, las sonrisas, un dedito de Fe, para los momentos más necesitados.

Recogí con cariño el amor encontrado, doblé ordenaditos los deseos, coloqué perfume en la esperanza , pasé un pañito en el estante de mis metas, y las dejé a la vista, para no olvidarlas. Coloqué en los estantes de abajo, algunos recuerdos de infancia.

En la gaveta de encima, las de mi juventud y colgado bien a mi frente, coloqué las de mi capacidad de amar
y principalmente las fuerzas para RECOMENZAR…

( Autor desconocido)

 

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Imagen: La Ciudad de Los Cajones – Dalí

 

Esa Noche.

La Noche

Noche inequívoca, inaplazable, oscura

Que llena la vida y alimenta soledades

Negra noche sin luna, sin estrellas.

Sin certezas.

Noche inquieta, callada, serena

Solo se escucha el grillar

Noche apagada, su lucidez quedó atrás

Oscuridad perenne.

Se escucha el Tic-Tac del reloj

Espero pacientemente que amanezca

Aunque el tiempo se demora, pasa lento

Para quien parece que va a desfallecer.

Los grillos, el tic tac, de pronto se siente una brisa fría

Para completar la nostalgia y la espera

Comienza a llover, la noche se nubla

El corazón se acompasa.

Ahora más oscura, lluviosa y trémula noche

Se alegran los sapitos, empiezan a croar.

Ese ruido que hacen por un rato te acompaña

Luego silencian otra vez tu soledad.

Suenan las gotas en el techo y en medio de ese silencio

Sientes, escuchas el suave palpitar de tú corazón.

Acompasado, rítmico, vivo.

Entra una brisa, un viento helado

Te eriza y te hace temblar.

Silencios que ensordecen

Oscuridad que amenaza con quedarse

El reloj que sigue midiendo el tiempo

Tic tac, tic tac

Qué oscuridad tan mordaz.

Pensamientos que se alborotan

Ellos siempre hablan de más, te acarician, te rozan

Te dicen que ya jamás, luego te llenan de esperanzas

Te dicen que quizás.

Esos pensamientos negros hasta trágicos de una noche de soledad

Sientes que te ahogas, te levantas a caminar, a tomar agua, miras por la ventana

Esperas ese rayito de luz, quieres que empiece a clarear

Noche, noche oscura… ¡Termínate de ir ya!

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Rosa María Moreno

Coleccionista de Mariposas

Coleccionabas mariposas por diversión

Escape quizás solo una aflicción

Mañana fría, lluviosa, campestre

Cuando saliste de excursión.

Observaste con dedicación,

Una mariposa multicolor, volaba como para entretenerte

Aunque tenía miedo, confió

No sabía que tenías en tu haber de cazador

Mariposas diurnas, crepusculares, y nocturnas.

Aquella mariposa era de una especie rara, desconocida,

Simplemente diferente

Una mariposa de colección.

No pertenecía a tu clasificación, aun así no percibiste

Su grandilocuencia y su gran valor.

Tuviste la oportunidad de tocarla, sentirla, verla volar

Hasta llegar al cielo y regresar.

La atrapaste, le clavaste el alfiler, la inmovilizaste

La llevaste a la cajita de madera con tapa de cristal

Porque para ti solo era una mariposa más.

Rosa María Moreno

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