Que nombre le pondremos.

10 de enero del 2018… ¡Qué fecha¡ Apenas diez días han pasado y puedo decir con total honestidad, que esto se lo llevó quien lo trajo. No les he dado feliz año a los que me leen, pido mis sinceras disculpas. Hola de nuevo, bienvenidos a este mi pañuelito de lágrimas, mi baúl de recuerdos para esta memoria tan “olvidadiza” y mente tan ocupada, mi festín de palabras, mi compañía a las 4 de la mañana. Les deseo felicidad.

Terminó 2017 y en esta bitácora que llevo, no sé si está hundiendo el barco o podemos hacer algo por salvar lo poco que nos queda, estamos que nos comemos entre nosotros mismos, lo que se ve en la calle es anarquía, ya no se puede llamar de otra manera, el miedo, el hambre, la desesperación por un mañana se vino a vivir a nuestras casas, ya no es cosa de pobres, clases medias y altas, esto no tiene asidero. Las cosas se han complicado, uno se acuesta y se levanta con rumores, con saqueos, la unidad se fue al carajo, la conciencia, la equidad y la complicidad fueron a reunirse pero salieron peleadas con el sentido común. Parece mentira que el chisme, la desunión, la maldad e intolerancia ganaran la partida.

Tristeza y ya no tanto pena ajena, somos culpables de tanta barbarie, Rómulo Gallegos se hubiese quedado abismado si le tocara escribir de nuevo sobre esta Venezuela y sus llanos. No se ya lo que significa políticamente correcto, ni siquiera eso sigue las formas, somos un país sin norte, lleno de rencor y dudas, el egoísmo, la humildad y el ser samaritano se perdió entre tantos escombros, ahora existe un sálvese quien pueda, corre que allí hay algo que comprar, quítate que eso es mío.

Gracias a Dios existen seres que el amor los habita y siguen haciendo bien y tocando corazones, porque muchos ya ni nos acordamos de rezar, orar o hablar con nosotros mismos.

La tolerancia se fue de paseo y hace rato no se vislumbra por ninguna parte y menos por las redes sociales, donde ni siquiera puedes hacer uso de los libros que más te gustaba leer, porque la persona tiene tal o cual orientación, ni colocar música de este u otro estilo, o simplemente dar una opinión, estamos minados de odio, de ira, y de radicalismo y de esa manera no se entra en razón y no se llega a consenso.

Cumplieron su objetivo, una vez más nos volvieron enemigos de nuestros amigos y aliados.

La culebra consiguió de nuevo que Eva mordiera la manzana sin mucho esfuerzo, es que al parecer siempre se dejará llevar por ofertas engañosas.

Ya ha pasado diez días, en lo que gracias a esos seres que me acompañan, he logrado “sobrevivir” ya ni el trabajo es signo de poder subsistir, no se ni como traspasamos la barda de Diciembre, no lo sé, un día tras otro, el deseo de algo que no llega.

Seguir despidiendo amigos, todo el mundo quiere largarse, se acuerdan del “nos iríamos demasiado” del que todo el mundo se burló, pues tenían razón esos muchachos, “me iría demasiado” ahora mismo, si no fuera porque no quiero abandonar a mi familia a la cual amo y que a pesar de todo, nos hemos mantenido unidos solventando la situación entre todos.

Navidad para recordar, duras las lecciones de vida que recibimos, vinieron a granel. No olvidaré el 2017.

Diez días y la esperanza chiquita, allá por el carrizo viejo casi ni se vislumbra. Caín y Abel por doquier, todos pidiendo la cabeza del otro, a Sansón le cortaron el cabello y no ha crecido, y David pobre David ya no tiene piedras que lanzar para ese degenerado y desgraciado Goliat.

Nos queda un poco de fuerzas y fortalezas, que si no nos matan de hambre y de mengua quizás podamos usar. Mi país destruido por la insistencia de personas inescrupulosas que se ataron al poder y casi explotan de lo gordos que están, mientras otros sencillamente ya no caben en sus ropas, ni en su piel de lo flacos y desnutridos.

No les cuento nada que no puedan observar en las redes sociales y en los canales extranjeros que algo de noticia les deben llevar. Venezuela muere ante la mirada de muchos que solo discuten en un mesa que será de nosotros. Mientras el mundo nos mira y sigue en “reuniones” Venezuela fallece como fallecen sus habitantes esperando una medida humanitaria, a algunos ya no les quedan medicamentos, a otros sencillamente se les acabaron y solo esperan a la muerte.

Señores si esto no es un holocausto de esta época ¿qué nombre le pondremos? ¿Es fuerte? ¿No puedo llamarlo así?  Entonces ¿qué nombre le pondremos?

matarile rile ron.

🎼 Yo tengo un castillo

materile rile rile

que te va a gustar

materile rile ro

¿Dónde están las llaves?

materile rile rile

en el fondo del mar

materile rile ro

El que quiera ir

materile rile rile

hasta el fondo del mar

materile rile ro

Debe ser valiente

materile rile rile

y saber cantar

materile rile ro

Y que oficio le daremos

materile rile rile

a quien va a buscar las llaves

materile rile ro 🎼

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Seguiremos por acá mientras se pueda y  mi me queden ganas de escribir, la tristeza a veces me abarca, solo queda solventar y sobrevivir a esta cresta que se nos hace eterna. Me agarro fuerte a la vida, al amor, a la pasión y como persona resiliente que soy, busco sentirme bien para poder ayudar a los demás a sentirse bien. Sonreír a pesar de todo y abrazar fuerte, porque cuando se está en una situación así, uno no quiere soltar a los suyos porque tiene miedo de no volver a verlos más.

Seguimos. Gracias por leerme. @rosmarymoreno. 2018

Terminamos 2017

 

Si terminamos, ya sé que te vas, pero antes que lo hagas quiero decirte un par de cosas o quizás un poco más. Termino agotada y casi sin fuerzas, con una actitud nada triunfalista, porque a decir verdad, casi me arrastro, termino ajada, desgastada, y con el corazón roto, luché por todo lo que quise y lo hice con el alma, di todo lo que pude, me quebré el alma en el camino, dejé huellas, la tormenta fue fuerte, tus ataques y arremetidas fueron demasiado contundentes, viniste con todo, mis ropas terminaron desgastadas y los zapatos rotos de tanto caminar.

Terminamos, me caí tantas veces, me quitaste a personas que amaba con toda mi alma, te llevaste mucho de mí. El miedo, la angustia, la desesperación, la ira, la rabia, la desolación, el engaño, la traición, la violencia, el hambre, fueron compañía, las lágrimas como mar han brotado y hoy siguen haciéndolo, ¿pero sabes qué? me hiciste fuerte.

Me hiciste más fuerte 2017, no te voy a extrañar sabes, pero te quiero agradecer, porque la mujer que comienza el 2018 es quizá la mujer que hubiese querido ser hace unos años atrás.

Soy ahora el timonel de mi propio barco y a pesar de todo mucho más humana y con más ganas de luchar que antes. La vida sigue dándome lecciones y las de este año han sido las más duras.

Terminamos 2017. Hoy solo queda decirte que a pesar de las perdidas y de las faltas sigo en pie. Gracias por las enseñanzas.

Me pasan tantas cosas por mi mente, la madrugada de hoy pasó la película completa de todo este año, pero aquí estoy, aunque creo que mucho de esas balas que quitaron tantas vidas  también mataron un poco de mi interior, esas heridas sanarán el día que vea a mi país libre.

A ustedes que siempre me leen, les dejo un abrazo de paz con cariño y les deseo un mejor 2018.

Gracias por acompañarme. Mi maleta este año solo tiene el amor de los míos, no sé qué me espera en el 2018, pero espero que sea mejor que este y nos traiga la libertad tan anhelada.

Feliz Año Nuevo, queridos.

Gracias…