Me gustaría ser

Una tarde, hace muchísimo tiempo, Dios convoco a una reunión.
Estaba invitado un ejemplar de cada especie.

Una vez reunidos, y después de escuchar muchas quejas, Dios soltó una simple
pregunta

-¿Entonces que les gustaría ser?

A la que cada uno respondió sin tapujos y a corazón abierto:
La jirafa dijo que le gustaría ser un oso panda.
El elefante pidió ser mosquito.
El águila serpiente.
La liebre quiso ser tortuga y la tortuga golondrina.
El león rogó ser gato.
La nutria carpincho.
El caballo orquídea.
Y la ballena solicitó permiso para ser zorzal …
Le llegó el turno al hombre, quien,casualmente
venía de recorrer el camino de la verdad.

Él hizo una pausa y por una vez esclarecido, exclamó:

Señor, yo quisiera ser …  Feliz

Texto de: Vivi García.

El Aguila y las gallinas … Cuento de Leonardo Boff …

Me gustó mucho esta metáfora y como siempre la comparto con ustedes ….. y así comienza

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Erase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos. Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:

– ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?

El granjero contestó:

– Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.

El naturalista dijo:

– El tuyo me parece un gesto muy hermoso, haberle recogido y curado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir, le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?

– No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.

– Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?

– ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila. ¡Qué le vamos a hacer! Hay cosas que no se pueden cambiar.

– Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?

– Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?

– Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?

– Es posible.

– ¿Qué te parece si probamos?

– Probemos.

Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo: “Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo”.

Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.

Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo”.

El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.

Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila, abre las alas y vuela”.

El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Este, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente: “No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas”.

El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo.

El águila había recuperado, por fin, sus posibilidades.

Ayudar a ser uno mismo supone reconocer que dentro de cada uno hay un águila y una gallina. Y ayudar significa acompañar a liberar el águila.

” Despertemos el corazón de águila ” .

Saludos @rosmarymoreno

 

La Renovación del Águila

Águila es el nombre dado a las mayores aves depredadoras. Como todas las aves de presa, las águilas poseen un pico grande, poderoso y puntiagudo para desprender la carne de su presa , estas han sido utilizadas por muchos pueblos como símbolo nacional y especialmente símbolo imperial, mostrando tanto poderío como belleza.

El águila ha constituido el símbolo de la majestad y de la victoria a lo largo de la historia.

El águila es el ave de mayor longevidad de la especie, según cuenta una historia  llega a vivir hasta más de 60 años, pero, para llegar a esa edad, deberá tomar una seria decisión.

A los 30 años, sus uñas están apretadas y muy flexibles y no pueden conseguir tomar las presas de las cuales se alimenta. Su pico, largo y puntiagudo se curva, apuntando contra su pecho. Sus alas están envejecidas, pesadas y sus plumas, gruesas. Volar se le hace tan difícil, entonces el águila tiene solamente dos opciones: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación, que dura más de 150 días.

Este proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y quedarse allí en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico contra la pared, hasta conseguir arrancárselo. Después de arrancarlo, debe esperar el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, empezará a desprender, sus plumas viejas y esperará a que renazca su plumaje. Después de cinco meses, sale para su famoso vuelo de renovación , nuevo y rejuvenecido para vivir los siguientes 30 años.

Todos podemos llegar en algún momento de nuestras vidas a una situación de quiebre: por lo tanto o hacemos el gran esfuerzo de transformarnos o estamos condenados a morir o a vivir en soledad tristes y desamparados .

Debemos empezar por hacer un alto en el camino, Desprendernos de actitudes, vicios, costumbres y recuerdos que nos causan dolor y nos impiden el cambio , personas y cosas que nos atan al pasado, a la mediocridad, a la falta de ánimo para reiniciar la lucha.
Uno sabe, profundamente, cuándo ya no da más, por cansancio o por hastío. La existencia se vuelve agotadora y a veces , provoca nos provoca monotonía, entonces esa vida ya no va con nosotros.
Renovar es una palabra que viene del latín que significa volver a ser nuevo. Así encontramos que cuando algo se renueva significa que a ese algo se le devuelve la calidad que tenía al principio, como cuando era recién hecho.
” Solamente libres del peso del pasado, podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.”

 Tener objetivos es darle sentido a la vida, alcanzarlos es encontrar la permanente paz interior.