No pasa nada

Abro los ojos. Pienso que será más de medianoche.

Me levanto de la cama con mucha modorra, abro la puerta, trato de acostumbrar mis ojos a esa oscuridad penetrante, sigo por el pasillo a tientas, siento un aire frío, la ventana está cerrada, sigo hacia la cocina, voy por un vaso con agua, siento que me observan, veo en el microondas la hora, marca las tres y media, la hora del muerto.

in the dark                                                                                                                                                                                 Más

Siento de nuevo esa corriente helada en la piel, me erizo, abro la nevera tomo agua, cuando volteo veo un celaje blanco, lo sigo con la vista, me hielo de pies a cabeza, cuando me percato, veo con el rabillo del ojo que en el mueble que está a mi derecha hay alguien sentado, trato de no mirar, mi vista es curiosa, de nuevo, los pelos parados y esa sensación de miedo en el estómago, trato de moverme, trato de gritar, pero no me sale la voz, no me puedo mover, poco a poco intento mover mis ojos hacia el bulto que está en el mueble, veo a un señor muy viejo con sombrero, vestido de blanco grisáceo, que me mira como preguntándome algo, luego sale volando a una esquina y se queda en cuclillas, me asusto mucho, pero sigo petrificada, respiro, me calmo, tomo aliento y lo miro, me habla…

– Buenos días señorita que hace usted tan temprano levantada. Desaparece…

No pasa nada, me dije, agarré fuerzas y corrí. 

Rosa Maria Moreno.

LA RANA SORDA (Fábula)


Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.

Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.

Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.

Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.

Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió.

Ella se desplomó y murió.

La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.

Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenia caso seguir luchando.

Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le dijeron:”nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos”.

La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.

MORALEJA

  1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.
  2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir.

Tengamos cuidado con lo que decimos.

  1. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

4- Nuestra mente nunca es impermeable a lo que digan los otros y pagamos las consecuencias de ello.

Fábula oriental muy antigua, escrita por Hsien-Sheng Liang, sobre el poder de la palabra.

 

Gracias a ustedes. Gracias a Dios

 

¡Gracias!

 

Gracias por haberme brindado tu amistad, por darme tu mano cuando más la necesité,  por ser quien eres, por la sonrisa que me brindas, por darme  alegrías. Por el abrazo necesitado, por abrir tú corazón, por el consejo oportuno, por tu cariño, comprensión, apoyo incondicional y por las palabras de aliento.

Gracias por todo lo que me has podido dar, por no defraudarme, por decirme la verdad, por lo bello y grato, por los momentos felices y agradables, por ser tú quien me ha enseñado a llamar a las cosas por su nombre .

Gracias por hacerme tan feliz.

¿Te gustaría saber qué hacer para sentirte a gusto contigo mismo? Conocer lo que hacen las personas que están seguras de sí mismas te ayudará

@rosmarymoreno