Navidad, Navidad, linda navidad.

Llegó Diciembre desde hace 11 días, he estado ocupada resolviendo mi salud dental, la solución, sacar el problema de raíz, como la vida misma, si haces lo posible por salvar algo y eso sigue doliendo, te trae noches de insomnio y una vida de baja calidad, pues hay que eliminar, sustraer, sacar de tu vida, eso aconteció, al final tuve que sacar las muelas, una cordal y otra normal, muchos meses de dolor y un mes tratando de solucionar lo que realmente no tenia arreglo, la muela muy dentro tenía un gran absceso horroroso en la raíz,  que si no lo extraían seguro me iba a traer problemas mayores.

Estoy tranquila. He quedado (después de tantos días de dolor) algo extraña, no sé si es normal sentirse así,  lo más importante es que agradezco la paz que siento, es como si en serio me hubieran quitado un peso de encima, literal, estoy agradecida con todos aquellos que lo hicieron posible y al cuidado de los míos. Rose tenía más tiempo sufriendo por las cordales, la pobre aguantó mucho, hay que ser valiente para pasar tanto tiempo con esa molestia, menos mal nos dimos apoyo emocional, ambas operadas, una al lado de la otra.

Apenas me vi recuperada comencé con los arreglos de casa, que no es más que colocar arreglos navideños que tenía guardados, no compré nada, no pinté la casa, no hice mayores cosas, no hay mucha fuerza, y poco ánimo, aunque lo hago porque me gusta la navidad. Ahora me siento decepcionada, pero es porque en algún momento me hice falsas ilusiones, el culpable no es quien nos llena la cabeza de deseos, es de nosotros que nos creemos todo eso, quizá porque en ese momento queríamos que tuviera sentido. 

Libertad nos ha quedado grande. Venezuela sigue su curso como un barco a la deriva que aunque muchos la quieren salvar, no se ha podido, el poder envilece y el dinero sirve también para comprar almas, navegamos ciegos y al final quien sabe que nos espera… 

Le pregunté a Rose ayer ¿Qué hice este año, qué me pasó, qué sucedió? ella me hizo un resumen bastante acertado, creo que me siento como novia de pueblo a la que dejaron vestida y alborotada. Pasé de un sentimiento a otro a medida que pasaban los meses, costó bastante subsistir. No operaron a mi suegra, seis meses hospitalizada, todo un engaño, solo nos hicieron gastar lo que teníamos y lo que no, al menos nos quedó el aprendizaje que fue mucho, seis meses en los que aprendí a dormir sola y ahora quiero la cama toda para mi.  Meses rudos para todos en este hogar.

No sé si mi memoria me está jugando una mala pasada, trato de recordar lo sucedido este año y me parece que mi mente no quiere, he ido borrando algunas cosas o muchas, rose me dice: deja así chica, mejor sigue adelante y ni pienses en eso. Acostumbrada a tener compañía tuve que aprender a resolver sola por unos meses, a manejar asuntos que otro resolvía, a poner el agua, a estar pendiente de todo y con un dolor de muela obstinante que no podía sacar por falta de dinero, acá o comes o te curas, ambas dos es casi que imposible. Comes o te vistes, toca escoger para todo, si te das un gusto, pues luego te hará falta para otra cosa, claro hasta eso he aprendido a manejar con inteligencia, pero aún así uno se las pasa negras .

Mi hija adornó el árbol de navidad con mi hermana y cuando lo encendieron me fui en llanto, debo y necesito un psicólogo, este año mi fortaleza ha sido tocada y agrietada. Me siento cansada, siento que puse energías donde no debía y esto también tiene que ver con personas.

Ha sido un año de aprendizaje, de angustias y pocas alegrías. He logrado trabajar, mantenerme, ayudar y seguir… Pensé no llegaría con vida a el día de hoy, les cuento que mi familia se burla porque en un momento de desesperación les propuse comprar mi ajuar para la muerte, les dije no quiero llegar a donde vaya mal vestida, y esto ha sido para que ellos se rían de mi hasta ahora, al menos sirvió de chiste, me he dado cuenta que me empecé a preocupar por cosas que ni me imaginé, me interesé en otras, y mi nivel de importancia frente a cosas y personas cambió.

Las ausencias mueven el piso. Podemos soportar ausencias pero no todas, en nuestra vida hay personas sumamente importantes, en ese cuarto que es el corazón cuando una persona que te importa se va, el vacío no lo llena nadie , es como si algo se saliera de tu alma, cada despedida ha dejado un vacío en mi corazón, y esos cuartos suenan huecos, las perdidas se extrañan y cada quien sabe cuanto le duelen.

Un año en el que solo me queda pedir un día más…. Mis deseos para el año siguiente: Libertad de acción, salud, las tres comidas diarias, la ropa necesaria y a la medida, zapatos, un empleo acorde con lo que quieres, la familia unida, medicina y atención para los enfermos, seguir cumpliendo sueños, metas y la paz deseada.

Sonríe cada día, mañana te puede faltar un diente.

Los abrazo y les agradezco que pasen a leer mis monstruos no aptos para sensibles, porque la realidad sobre todo la que estamos viviendo los venezolanos duele y no se puede tapar el sol con un dedo. Sobrevivir se puede, subsistir se puede, trabajando duro, pero esto es una montaña cuesta arriba, el que no esté preparado se queda en el camino… #seguimos, ¡Dame la mano!

Disfruten de sus navidades. Tuve unas navidades hermosas hace algunos años y sobre todo en mi niñez, he pasado todos estos días rememorando, vive, disfruta y abraza estos días… Añorando. “No estoy deprimida estoy distraída”

¡Felices días!

Sonia

Amanece, le costó conciliar el sueño y lo poco que durmió tuvo pesadillas. Así que a las 4 de la madrugada ya estaba despierta, se asomó a ver a su prole que aun dormía.

Uno de sus tres niños se movía mucho y le sonaba su estómaguito, señal que el niño tenía hambre, la noche anterior había cenado poquito. Cuanta tristeza siente Sonia.

Pensaba como haría para darles de comer hoy, solo le quedaba en la despensa dos tazas de arroz, un plátano y algunos mangos,  la cosecha se estaba acabando, había comprado un kilo de masa de maíz amarillo, se hizo un guarapo de malojillo lo endulzó con un poquito de azúcar que le quedaba. El café hace rato ya no podía comprarlo era un lujo ahora para ella.

Montó cinco arepas del tamaño de una taza pequeña de café,  puso a sancochar un plátano, freír era imposible en una casa donde el aceite también escasea, porque llegó en la bolsa como hace tres meses y ya no volvieron a mandar. Antes venía Leche, azúcar, café, harina, arroz, pasta, granos, aceite, avena, a un costo sustentable, pero eso también cambió, ya solo viene uno o dos arroz, una o dos pastas, una sola harina, ya ni sardina le venden, no trae azúcar, la leche hace más de cinco meses no llega , la avena menos, no trae azúcar, ni café y el costo no es nada solidario y a veces pasan 45 días para llegar, en la calle si consigue algunos de estos productos, le sale el doble de lo que ellos ganan semanal, imposible ahora comprar comida.

Llora de desconsuelo, sus niños no han podido ir a la escuela, no tiene como lavar sus uniformes, no tiene como cepillar sus dientes, la pasta dental es costosa no puede adquirirla, compra una y utiliza hasta el tubo y ella misma debe colocárselas a ellos en sus cepillitos para que no la malgasten, este mes se le acabó, les hizo una con bicarbonato de sodio y menta que a ellos no les gusta y a ella menos.

Llora, no puede más, son arepitas con sabor a lágrimas, ya no le queda ni más masa ni  más dinero, todos duermen. Se despertarán y le dirán ¿otra vez arepa pelá sin nada mami? Y ella los mirará y tendrá que aguantar y decirle que quizá más tarde les dará algo más.

No irán a la escuela, prenderán el televisor y allí verán comiquitas y comida, porque como pasan propagandas de comida, que normalmente el usuario no podrá comprar. Prefiere a veces que salgan a jugar al patio, pero es tal la inseguridad que es mejor mantenerlos adentro en casa, tenía trabajo antes, pero la despidieron por no poder pagarle un sueldo, la empresa quebró, allí el único que trabaja es Juan y su ingreso no alcanza ni para dos días y eso que se mata trabajando por un sueldo mínimo y un bono alimenticio que apenas suple una semana.

Llamó a la maestra para contarle que hoy tampoco irán, los uniformes están sucios, no consigue ni jabón de panela para lavar, pero la verdad es que tampoco tiene dinero ni para los pasajes, la escuela queda lejos y es mucho el trecho que caminar, sus niños se pueden desmayar, han comido muy mal. Piensa que se le van a desnutrir sus muchachos. La maestra le dicta algunas actividades por teléfono, ella tendrá que hacer las veces de maestra, no le queda de otra.

La informa la vecina de los sucesos en la capital, ella vive en un pueblo, no tiene móvil, se lo robaron, no puede pagar Internet y en los canales que ve no pasan nada, apenas algunas que otras noticias, su vecina le ha contado todo lo que sucede y le muestra fotos y vídeos, ella no tiene esperanzas, ya le han quitado todo, hasta sus ganas de vivir.

Sonia ya no sonríe, ha adelgazado más de 15 kilos, su esposo aún más, sus niños están delgaditos casi esqueléticos lo que comen no los alimenta. Deben tener anemia.

Una arepita para hoy y hambre para mañana.

Aún quedan diez días para cobrar y no sabe qué hacer, coloca la mesa: arepa, pero hoy se las acompañó con plátano sancochado y una taza de té de esa plantita que sembró en el patio y sabe muy bien. Eso será su desayuno, en la tarde será arroz con plátano y jugo de mango y en la noche arepita pelá y ella y Juan se acostarán sin comer no alcanzará para todos.

Pobre Sonia ya no sabe qué hacer…

Sonia no es cubana… Sonia es venezolana.

Una historia real.

Continuará …

@rosmarymoreno 

El Aguila y las gallinas … Cuento de Leonardo Boff …

Me gustó mucho esta metáfora y como siempre la comparto con ustedes ….. y así comienza

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Erase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos. Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:

– ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?

El granjero contestó:

– Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.

El naturalista dijo:

– El tuyo me parece un gesto muy hermoso, haberle recogido y curado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir, le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?

– No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.

– Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?

– ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila. ¡Qué le vamos a hacer! Hay cosas que no se pueden cambiar.

– Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?

– Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?

– Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?

– Es posible.

– ¿Qué te parece si probamos?

– Probemos.

Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo: “Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo”.

Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.

Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo”.

El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.

Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila, abre las alas y vuela”.

El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Este, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente: “No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas”.

El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo.

El águila había recuperado, por fin, sus posibilidades.

Ayudar a ser uno mismo supone reconocer que dentro de cada uno hay un águila y una gallina. Y ayudar significa acompañar a liberar el águila.

” Despertemos el corazón de águila ” .

Saludos @rosmarymoreno