Como árboles

 

Quién hubiera dicho que estos poemas de otros, iban a ser míos.

Después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser.

Si no por una vida al menos por un rato o por un parpadeo.

 

En cambio hay hombres que fui y ya no soy ni puedo ser, y esto no siempre es un avance,

a veces es una tristeza.

Hay deseos profundos y nonatos que prolongué como coordenadas,

hay fantasías que me prometí y desgraciadamente no he cumplido, y otras

que me cumplí sin prometérmelas.

 

Hay rostros de verdad, que alumbraron mis fábulas, rostros que no vi más pero

siguieron vigilándome desde la letra en que los puse.

Hay fantasmas de carne otros de hueso, también hay los de lumbre y corazón

o sea, cuerpos en pena almas en júbilo que vi o toqué o simplemente puse

a secar, a vivir, a gozar, a morirse, pero además está lo que advertí de lejos

 

Yo también escuché una paloma que era de otros diluvios,

yo también destrocé un paraíso que era de otras infancias,

yo también gemí un sueño que era de otros amores,

Así pues, desde este misterioso confín de la existencia

los otros me ampararon como árboles, con nidos o sin nidos

poco importa, no me dieron envidia sino frutos, esos otros están

aquí.

 

Sus poemas son mentiras de a puño, son verdades piadosas.

Están aquí, rodeándome, juzgándome, con las pobres palabras que les di.

Hombres que miran tierra y cielo a través de la niebla o sin sus anteojos,

también a mí me miran con la pobre mirada que les di.

 

Son otros que están fuera de mi reino, claro, pero además estoy en ellos, a veces tienen lo

que nunca tuve a veces aman lo que quise amar, a veces odian lo que estoy odiando,

de pronto me parecen lejanos, tan remotos, que me dan vértigo y melancolía,

y los veo minados por un duelo sin llanto, y otras veces en cambio, los presiento tan

cerca que miro por sus ojos y toco por sus manos, y cuando odian me alegro de su

rencor, y cuando aman me arrimo a su alegría

 

Quién hubiera dicho que estos poemas míos iban a ser de otros.

 

Mario Benedetti – Poemas de otros.

Fábula: El ratón y la ratonera.Cuidado al decir “No es mi Problema”

Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Sintió emoción imaginando qué podría ser lo que contenía.

Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera.

Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa! 

La gallina que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo:

Discúlpeme Señor Ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, a mi no me incomoda.

El ratón fue hasta el cordero y le dice:

¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!

Discúlpeme Señor Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:

– Pero, ¿acaso yo estoy en peligro? Pienso que no… es más, estoy segura que no.

Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra mordió a la mujer.

El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, no existe nada mejor que una sopa.

El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.

Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

El ratón pensaba: si por lo menos me hubieran escuchado, si hubieran entendido , que el problema que es mío hoy, mañana puede ser de ustedes”.

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención… Tendrías que pensarlo dos veces.

Piensa bien antes de decir: “No es mi problema” 

El asno y el Lobo (fabula Griega)

 

” Un asno al ver que se acercaba un lobo y no podía escapar de su enemigo tan temido, simuló encontrarse cojo ” .

Acercándose el lobo le preguntó la causa de su cojera. …

El asno respondió que al saltar una cerca se le había introducido una espina y que prefería morir antes de seguir soportanto tanto dolor .

– Quíteme, por favor, esta espina, señor lobo, y devóreme cuando guste, sin miedo a lastimarse la boca.

El lobo se dejo convencer mansamente , pero al levantar la pata del burro para examinarla atentamente , recibió tan fuerte coz que se quedo sin un solo diente.

El lobo mal herido , dijo llorando:

– Bien merecido lo tengo, porque siendo mi oficio de carnicero ¿ Como se me ocurrio hacer de Curandero? …

Dedicate a lo tuyo :

No tiene juicio, quien deja el propio por ajeno oficio.

 

Un abrazote y gracias por leerme  su amiga de siempre Rosa Maria @rosmarymoreno. muakkk 🙂 que esten bien .