Esos Adioses

Siempre habrán adioses, hay que saber encajarlos de manera que nos hagan fuertes y sólidos en nuestra vida emocional. Hay que preparar ese corazón.

Hay que saber despedirse. Agradecer y continuar. ¿Quien dijo que las despedidas son fáciles y que uno olvida al que se va?

Las personas importantes no se olvidan, sólo nos acostumbramos a su ausencias. Aprender a despedirse a tiempo …

Venezuela país de los adioses, nunca habíamos perdido tanto seres, bien sea por enfermedad aunado a falta de medicinas, suicidios, idas del país, separaciones, inseguridad y hasta por envenenamiento con comida cosas jamás vistas en este país. País de despedidas frecuentes.

“Adiós, cariño”

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Hay despedidas que todos sabemos que llegarán pero hay unas que son imprevisibles. Cuando llegan no entiendes el por qué , quizá no pusiste atención a las señales.

Hay despedidas forzadas. No es igual cuando te vas voluntariamente sino que eres forzado a hacerlo. Sentimientos dolorosos, adioses traumáticos.

Hay despedidas de despedidas …

hay despedidas necesarias, que duelen en el alma, pero que son necesarias para tu paz espiritual.

Aeropuertos, terminales, puertas de casas, cementerios. Son esos los testigos mudos de nuestras despedidas … .

“Las despedidas son necesarias, para disfrutar luego, las alegrías del reencuentro” Richard Bach

Llenemos nuestra vida de te quieros, de gracias, de te amos y de adioses necesarios. Pero todos desde el corazón para el corazón.

¡Y es que morimos un poquito con cada adiós!

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Disfruta de cada segundo, el tiempo pasa tan ligero que no se percibe. Instantes que ya han pasado y no has vivido. Manuel Vallejo

Uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y con cada adiós uno aprende. J. Luis Borges

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Gracias … Regresa cuando quieras …

Pasaporte de vida

Utilizo la música como pasaporte, la vida se ha tornado fuerte, no me he ido, no me iré, no por comodidad, no porque esté bien y pueda con el momento, pero ahora la situación de vida  compromete.

A veces toca esperar, he decidido vender pañuelos no pienso quedarme a llorar. Se cuándo amanece lo que espera en el día, apremia hacerlo llevadero, no me  prepararon para estos momentos, aun así me dieron las herramientas, entonces usándolas.

Pude observar y vivir durante días la soledad y la indigencia de muchos seres, tanto de dinero, como de enfermedad y sobre todo de corazón. Si no estás pegado a un celular puedes  observar con detenimiento lo que sucede a tu alrededor. Cuantas personas necesitadas, cuanto dolor, es allí donde te das cuenta que tú estás bien, que te hacen falta cosas, pero si tienes salud, compañía y amor, estás bien.

Comienza febrero y ya he vivido infinidad de emociones en apenas un mes y cuatro días.  El aprendizaje va rápido y yo con una escoba espantando la tristeza que se adhiere de tanto ver necesidades en otros y vivirlas.

Caminé y llegué en menos de cinco horas a pesar de tener más edad, estar menos preparada y peor alimentada pude hacer mi recorrido sin contratiempo y con una paz que hacía años no sentía.Quizá son las cosas que nos han pasado que nos hace seres más empáticos, claro solo a algunos porque otros se vuelven peor de lo que ya eran.

Lo que se hace con amor resulta siempre en milagros.

Mi padre nos dio un susto, tocó estar una semana en el hospital. Ya está mejor y recuperándose. Pero lo vivido en un hospital en esta época en Venezuela te deja marcado para siempre. Experiencias insólitas. Camas con colchones en el último estado, chiripas que pululan por todo el cuarto, tubos que se rompen en las noches cuando llega el agua e inundan el hospital, el agua rueda por los ascensores y escaleras,  al menos sirve para lavar las habitaciones que simplemente están sucias porque no hay agua, cargar con tobos de agua de los tanques para bajar pocetas y bañar enfermos, cero aire, no permiten ventilador y el calor agota. Aunado a que debes estar buscando las medicinas, cambiándolas, comprándolas a precios casi inaccesibles. La calidad de gente se ha perdido, pero aún se consiguen muchas personas empáticas que hacen la diferencia. Tocó piso 4 al menos mis piernas están endurecidas tanto bajar y subir escaleras, los ascensores cuando sirven son para los pacientes y personas mayores.

Gracias doy que mis vecinos de cuarto eran excelentes. Entre todos y en unión mantuvimos el orden y la limpieza, ayudamos a otros pacientes mayores que estaban solos, sin familia, abandonados a su suerte. Qué triste criar un montón de hijos y que luego no tengan tiempo ni amor para ti. Historias de vida y realidades que despiertan. Realidades duras muy duras.

Tanto que contar. Que de cosas pasan las personas que se enferman en este país y no tienen dinero para costear una clínica, porque los costos son exacerbados.

Me quedo corta, una cosa es decirlo otra vivirlo.

Ahora que le echen cuento a otra.

Un abrazo inmenso. Acá seguimos, estamos vivos. Amanece, respiramos, damos gracias.

Les deseo salud y buenas vibras.

El que quiere puede cambiar por lo menos el espacio donde vive. Besos. @rosmarymoreno

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Despidiendo historias.

Se despide de su ajado y desgastado cuaderno, amarillo de tanto hojear. Compañía de días, noches y sobre todo de madrugadas.
Terminar uno comenzar otro. La repisa lo espera para ser guardado como tantos, y luego solo a esperar para que cuando quiera ser hojeado para recordar, ya su tiempo de uso terminó.
Como la vida misma todo tiene su tiempo de uso y desuso. Aún le quedan unas hojitas en blanco, quizás lo recuerde y luego necesite ese espacio para reescribir algo. Siempre algo se queda como pendiente.
Cuantas historias guarda, cuanta ayuda a la hora de drenar, cuanta compañía, cuanta verdad escrita en sus páginas.

Algún día cuando ya no esté, quedarán esas palabras que no fueron lanzadas al viento. Aunque casi ilegibles. Hasta a mí a veces cuesta entender los jeroglíficos que escribo.

Cuantos sentimientos escritos
Cuantas memorias guardadas
Un día más
Una historia más
Un cuaderno más.