Días intensos. Nostálgicos. Noviembre de 2016.

No es fácil escribirles sobre cómo me siento en estos últimos días, vivir en socialismo ha sido lo más duro que cualquier ser humano pueda pasar, este régimen nos ha llevado a vivir las cosas más inauditas en estos últimos años y sobre todo este último mes.

Llega diciembre y no sabemos que más nos acontecerá, el gobierno y oposición están en un dialogo, el régimen nos quitó la posibilidad de ir a un revocatorio este año, son unos leguleyos y utilizan la constitución como mejor les parece.

El país en pico de zamuro, la gente comiendo de la basura, en las cárceles se comen entre ellos, canibalismo, cosas increíbles que contarlas me haría hacer un post totalmente terrorífico.

Me tocó vivir por meses una “pacificación” de una de las cárceles más peligrosas de Venezuela, la Penitenciaría General de Venezuela. Una masacre, noches y noches sin dormir por las detonaciones y el estruendo, falleció mucha gente y se han descubiertos cosas inaceptables de esa situación. Al final culminó con la entrega de los pranes y la de los privados de libertad (Presos) cadavéricos.

Donde vivo poco se consiguen los alimentos, el régimen vende unas bolsas de comida cada 21 días con algunos productos que alcanza para una semana. Y así vamos, la inflación llegó a lo inimaginado, imposible mantenerse cuerdo ante tanta locura.

El agua llega sucia y cada seis días, el aseo pasa una sola vez a la semana, el gas no se consigue, gasolina no hay… dime cómo es posible que a alguien le guste el socialismo.

Imposible imaginarnos un diciembre como antes, para mí no tan difícil porque no tengo niños pequeños, socialismo es pobreza extrema, personas delgadas, personas casi en el hueso por no poder consumir todo lo necesario para su cuerpo, si comes carne pues no comes verduras, falta el arroz, las pastas, las harinas, el aceite, mantequilla y mayonesa brillan por su ausencia.

El venezolano abandona Venezuela, la familia se nos van. Esto es un desastre. Tan bella mi Venezuela y tan aporreada y vapuleada… esto es una ignominia. Ya no se puede más, no se aguanta.

El régimen cada día prohíbe, apresa, reprime y causa dolor al venezolano que ya está bastante aporreado por la situación política, económica, social y de salud.

Nos morimos de mengua, no abre el canal humanitario y no deja que ayuden. No lava ni presta la batea. Quien puede comprender a este ser humano que lo que le gusta es la decadencia. No, yo no me acostumbro la verdad. Estoy muy cansada y la llegada de la navidad me tiene depresiva y con mucha nostalgia de un pasado que por ahora no volverá. Cuantas alegrías nos han cambiado por tristezas, ah mundo que te acabas por ti mismo. A ti nadie vendrá a acabarte, tu gente mundo terminará contigo, su maldad, su arrogancia, su egoísmo y sus ansias de poder…

Nos morimos ya no tan lentamente, levantarse y ver las noticias abruman, por hambre, por falta de medicinas, por desolación, tristeza y desnutridos. Una copia pero más negra de lo sucedido en Cuba. Cuanta tristeza estar donde jamás quise estar y al menos yo puedo dar gracias que aún me alimento y no tengo que buscarlos en los camiones de la basura. Esto que les cuento es ahora Venezuela donde también existen los juegos del hambre.

Me duele escribir, sobre todo porque es muy delicado. Seguimos luchando, sobreviviendo ¿pero hasta cuándo?

Amanecerá y ojalá podamos verlo. @rosmarymoreno

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