Sueña con el corazón hambriento de saber

 

Dichoso el hombre cuyo corazón está dispuesto a recibir la resonancia de todas las cosas.

Bienaventurado el hombre que es humilde y ecuánime.

Bien por aquel que sabe esperar y mientras va aprendiendo y re-acomodando a la medida de lo posible todo lo que no ha hecho bien, porque si sigue cometiendo los mismos errores definitivamente no aprendió la lección.

Sueña con el corazón hambriento de saber, sin confundir la piedra con el cimiento del techo.

El paso del tiempo calmará nuestro afán desmedido contribuyendo a dar los mejores frutos.

Siempre quiero llegar a alguna parte con las palabras  pienso  que no hay ningún mal en amar y sentir preferencias por algunas personas, cosas e ideologías que pueden ser dignas de amar y hasta de un amor que te lleve al martirio.

El mal está en no amar la verdad con esa misma intensidad.

Amemos pues todo lo que puede ser digno de ser amado pero dominemos esa pasión desbordada.  Aún la más legítima por medio de un amor entrañable a la verdad de las cosas.

Cuando este amor existe los otros amores alcanzan la belleza y la gracia. Si falta la verdad este amor es un garrafal error, está manchado por la mentira y así no funcionan las cosas por mucho que uno quiera.

Tengamos y usemos la lógica, la razón y la intuición, hagamos una armonía de sentimientos que no nos haga fanático de algo o de alguien, el fanatismo destruye recuérdalo.

Estructuremos nuestro mundo, para eso tenemos una cultura, si yo sé, toma tiempo y somos vulnerables pero es allí donde reside la fuerza, vencer  todos esos obstáculos que no son más que parte de tus pensamientos y comportamientos  que bien puedes reacomodar

Nuevo Tesoro de la Juventud.

Un besote inmenso, gracias por pasar por aquí y continuar leyéndome, agradecimientos infinitos . @Rosmarymoreno. 

 

A veces es mejor callar

 

Recuerden la frase : De lo que no puedo hablar tengo la obligación de callarme.
Ludwing Wittgentein.
He decidido muchas veces guardar silencio, quizás sea lo mejor, cuando siento que no se está siendo del todo sincero, es preferible alejarse y esperar que las aguas se calmen.
 
 
Le pido disculpas a aquellos a quienes le incomoda mi silencio. No sé si será permanente, pero es necesario.
 
Cuando no sé es franco, como se puede pedir sinceridad, en mi lugar prefiero alejarme y no herir con palabras que luego no pueda recoger, si conoces tanto a una persona ¿cómo puedes dejarte llevar por chismes y malos comentarios, simplemente forjados para que las personas se alejen?
 
Cuando uno no cree o no confía, lo mejor es alejarse, porque la confianza ya se perdió, además estaría siendo poco honrado quedarse y seguir como si nada, quien es uno para saber cuál es la verdad y cuál  es la mentira, creo que si no tuviéramos pecados podríamos hacerlo y lavarnos las manos como Poncio Pilatos.
 
En mi opinión personal lo malo y lo feo es quedarse hurgando en la herida, royendo como un ratón, escarbando, reavivando y despertando el dolor ajeno, abriéndola más.
 
Seguir hundiendo a las personas en el lodo no está bien, cada quien es responsable de sus acciones, debemos respetar y respetarnos.
Querernos un poco y rendirle homenaje a los mejores recuerdos, no estar dejando estelas de rabia, odio, egoísmo y envidia por la vida, todo en esta vida se paga, aquí o más allá. Yo le dejo a mi creador todo en sus manos… (Tremendo problema) que sea él quien me juzgue.
 
 
El silencio no asfixia, el silencio permite entrar en diálogo directo con uno mismo e invita a la reflexión. En el silencio propio no hay mentiras ni engaños, todo está claro y genera un mejor entendimiento del poder que tiene la palabra.B.
 
El cuento de los tres tamices viene bien a este escrito:  
 

En cierta ocasión, una niña que estaba jugando con sus amiguitas entró corriendo a casa y dirigiéndose a su madre con excitado acento, le dijo:

–          ¡Ay mamá si supieras lo que dicen de Teresa ¡ me acaban de contar que …

–          Espera, hija; espera – interrumpió la madre- Antes de decírmelo, escúchame bien. ¿Has hecho  pasar lo que te han contado de tu amiguita por los tres tamices?

–          ¿Tamices?  ¿de qué  tres tamices me hablas mamá?

–          Verás; el primer tamiz se llama Verdad.  ¿Sabes si es cierto lo que vas a decir?

–          No sé, realmente…   Pero Luisa me contó que María le dijo a Juana que Teresa

–          ¡Basta , basta¡ Eso da demasiadas vueltas.  Ahora,  con respecto al segundo tamiz, se llama Benevolencia  ¿es benévolo lo que vas a decir?

–          Es verdad Mamá… No,  no lo creo.

–          En cuanto al tercer tamiz, se llama Necesidad. ¿Es necesario que cuentes lo que  te han dicho de tu amiga?

–          No mamá, no es necesario que lo repita.

–          ¿De modo que lo que ibas a decir no es Necesario, ni benévolo , y quizás tampoco era cierto? En tal caso hija mía ¿No te parece mejor que lo calles?

 
 
Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras. George Eliot .
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