Pasaporte de vida

Utilizo la música como pasaporte, la vida se ha tornado fuerte, no me he ido, no me iré, no por comodidad, no porque esté bien y pueda con el momento, pero ahora la situación de vida  compromete.

A veces toca esperar, he decidido vender pañuelos no pienso quedarme a llorar. Se cuándo amanece lo que espera en el día, apremia hacerlo llevadero, no me  prepararon para estos momentos, aun así me dieron las herramientas, entonces usándolas.

Pude observar y vivir durante días la soledad y la indigencia de muchos seres, tanto de dinero, como de enfermedad y sobre todo de corazón. Si no estás pegado a un celular puedes  observar con detenimiento lo que sucede a tu alrededor. Cuantas personas necesitadas, cuanto dolor, es allí donde te das cuenta que tú estás bien, que te hacen falta cosas, pero si tienes salud, compañía y amor, estás bien.

Comienza febrero y ya he vivido infinidad de emociones en apenas un mes y cuatro días.  El aprendizaje va rápido y yo con una escoba espantando la tristeza que se adhiere de tanto ver necesidades en otros y vivirlas.

Caminé y llegué en menos de cinco horas a pesar de tener más edad, estar menos preparada y peor alimentada pude hacer mi recorrido sin contratiempo y con una paz que hacía años no sentía.Quizá son las cosas que nos han pasado que nos hace seres más empáticos, claro solo a algunos porque otros se vuelven peor de lo que ya eran.

Lo que se hace con amor resulta siempre en milagros.

Mi padre nos dio un susto, tocó estar una semana en el hospital. Ya está mejor y recuperándose. Pero lo vivido en un hospital en esta época en Venezuela te deja marcado para siempre. Experiencias insólitas. Camas con colchones en el último estado, chiripas que pululan por todo el cuarto, tubos que se rompen en las noches cuando llega el agua e inundan el hospital, el agua rueda por los ascensores y escaleras,  al menos sirve para lavar las habitaciones que simplemente están sucias porque no hay agua, cargar con tobos de agua de los tanques para bajar pocetas y bañar enfermos, cero aire, no permiten ventilador y el calor agota. Aunado a que debes estar buscando las medicinas, cambiándolas, comprándolas a precios casi inaccesibles. La calidad de gente se ha perdido, pero aún se consiguen muchas personas empáticas que hacen la diferencia. Tocó piso 4 al menos mis piernas están endurecidas tanto bajar y subir escaleras, los ascensores cuando sirven son para los pacientes y personas mayores.

Gracias doy que mis vecinos de cuarto eran excelentes. Entre todos y en unión mantuvimos el orden y la limpieza, ayudamos a otros pacientes mayores que estaban solos, sin familia, abandonados a su suerte. Qué triste criar un montón de hijos y que luego no tengan tiempo ni amor para ti. Historias de vida y realidades que despiertan. Realidades duras muy duras.

Tanto que contar. Que de cosas pasan las personas que se enferman en este país y no tienen dinero para costear una clínica, porque los costos son exacerbados.

Me quedo corta, una cosa es decirlo otra vivirlo.

Ahora que le echen cuento a otra.

Un abrazo inmenso. Acá seguimos, estamos vivos. Amanece, respiramos, damos gracias.

Les deseo salud y buenas vibras.

El que quiere puede cambiar por lo menos el espacio donde vive. Besos. @rosmarymoreno

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Viernes

Es viernes

Hace frio. Llueve, truena y relampaguea.

Ya las calles se están quedando vacías, y oscurece.

La neblina empieza a descender, escucho música suave,

Un vino me acompaña.

Abrigada , calientita.

¿Què me hace falta ?

Si claro…

¡Solo  Me faltas Tù ! ♥

@rosmarymoreno