26 de Octubre de este inolvidable 2020 en pandemia, todavía en cuarentena.

Hoy llueve, como siempre sigo escribiendo mi bitácora. Apenas son las 5 a.m. Madrugada fría y oscura,que llueva es bueno para que amaine el calor y la gente pueda agarrar agua, aunque no siempre llueve a gusto de todos, que sea suficiente, que no produzca deslaves que deje a gente sin hogar por inundaciones, que ya bastante tenemos con los sucesos acaecidos recientemente en Aragua con el desbordamiento del río, esa gente sigue necesitando ayuda, casi todos en este país la necesitamos, por alguna u otra razón.

Seguimos en “cuarentena” 7 días si y 7 días no, “nueva normalidad” que para nada se entiende. Esta semana según es la que toca guardarse, pero acá todo es una guachafita.

Octubre que te quiero octubre, personalmente es el mes que me ha tocado más tranquilo, a pesar de todo, he tenido sorpresas agradables: El Creador, el universo, los ángeles, la gente que quiero y me quiere. #Gracias. Alegrías que guardo en mi corazón que hacen más fácil el calvario que es vivir hoy en Venezuela.

Llegar a Octubre ha sido una odisea, pero vale la pena cada día que ahora toca vivir, ¿Me desespero? Si, ¿Lloro? Si, ¿Me canso? Si … Mis esperanzas están escondidas en algún lugar, uno en este país “lucha” por continuar, por surgir, por no dejarse vencer. Más apagones, menos todo lo demás, todo sigue empeorando que para que les cuento. Esta bitácora está llena de sobresaltos, pero con momentos de felicidad que la hacen menos dura, ahora tengo unos chiquitos que vale la pena ver crecer.

Pensé que la pandemia nos haría mejores, que entenderíamos de que va la vida, me equivoqué, ahora están más airados, más violentos, menos responsables ¿será que necesitan más? la convivencia con sus familias o sin ella como que los afectó. El efecto pandemia sigue haciendo de las suyas, el mundo está patas para arriba, hoy mucha gente ya no nos acompaña, han volado al más allá, desde dónde dicen, no se regresa. Es mucho lo que se ha perdido, es mucho lo que se ha aprendido (algunos) pero el mundo definitivamente no es mejor que antes. El ser humano se destruye solito. El río trae piedras.

En enero estaba llena de miedos, hoy día uso mi tapaboca, lavo mis manos, abrazo poco y salgo lo menos posible. Esta nueva normalidad no me gusta, pero hay que aprender a llevarla lo mejor que se pueda y no hacer resistencia. He visto demasiado este año, mi corazón, ni mi alma son las mismas, he dado un vuelco de 180° había que cambiar. Seguimos, hoy no es un día más, hoy es otra oportunidad.

Gracias por leerme. Te saludo y abrazo. A veces solo necesito escribir para drenar, hoy solo para recordarles que estamos vivos y que aún podemos hacer sueños realidades.

No te hundas, no te dejes vencer, ánimo que estamos hechos de el mismo material que él. Ahora que la muerte ronda, es bueno aprovechar lo que la vida quiere regalarte. ¡Buenos días vida!

Llegamos a Octubre de un defectuoso 2020

Vaya que este año traído por los pelos ha sido complicado, seguimos en cuarentena, aquí con un horario 7-7, les explico una semana libre, otra en cuarentena y así vamos llevando el virus en este país, muchos meses ya en condiciones que ni en pruebas de supervivencia, nos ha tocado nivel Jumanji pero fuerte, si te gusta la vida al extremo o el deporte de riesgo, pues mi país es un campamento fabuloso.

Van varios meses sin gas, cocinando con olla eléctrica, si se va la luz o hay un bajón, que es a cada rato, tengo que esperar a que llegue para alimentarnos, las comidas se basan ahora en lo que sea más rápido, y lo que pueda comprar, porque si cocino mucho tiempo se puede quemar la olla, por supuesto no puedo cocinar en leña, con mi problema asmático y el virus impensable, ha llovido a Dios gracias, entonces he tenido agua, por tuberías tarda en llegar 9 días o hasta más, no hay gasolina, las colas para llenar se hacen por días, vamos caminando a todos lados, no hay efectivo y casi todo se maneja por transferencias y pago móvil, si se va la luz no podemos acceder a nada, el sueldo se devaluó a menos de un dolar, y ni una harina pan cuesta eso… Efecto política-país, efecto virus. Venezuela se ha ido al más profundo precipicio.

Marzo-octubre, mi mente parece que viene con borrador permanente para las cosas feas. Mi amiga Yanet C, hizo un excelente trabajo conmigo, eso me ha ayudado a manejar mis crisis de pánico y mis problemas existenciales, me siento que he estado a la altura de los acontecimientos, no quiere decir que me he acostumbrado a lo malo, por supuesto que NO. Quiero mi vida “Normal” de vuelta. El caldo que se nos ha preparado es como para quitarnos el poco discernimiento y hasta las ganas de vivir.

Mi casa se ha vuelto mi Oasis, trato que sea lo más cómoda posible, lo más acogedora para pasar tanto tiempo en ella, cada quien tiene sus responsabilidades, cada uno ha entendido que si no llevamos un orden, solidaridad y respeto esto se hace más duro. Así que cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo cumple a cabalidad, hemos aprendido a llevarnos bien, discutimos si, porque las cosas no alcanzan, porque alguien se comió algo que era para la noche, porque compró las cosas que no eran, por cualquiera tontería, pero así mismo aprendimos a pedirnos disculpas, hemos aprovechado el tiempo para ordenar lo desordenada que teníamos la vida, nos hemos conocido más, y hemos perdonado lo malo que pudo haber ocurrido en el pasado, a veces siento que me falta el aire, pero ellos hacen que mi vida en este encierro se haga más fácil y llevadera, no he salido mucho en estos meses, si acaso 9 veces. Pocas visitas, pocas clases. Cuento con la solidaridad, mis ángeles no me abandonan. Mis padres siguen sanos.

Un año en pausa, hemos visto todas las series posibles, me leí todos los libros en físico de mi biblioteca, no he dejado los que no he revisado, conseguí unos libros de mi papá que ya están viejos que no me habían provocado y bueno nada tocó también darle su leídita en los momentos en que no tengo luz

Junior ha estado muy enfermo como para completar le dio una parálisis o algo cerebral, un día no se pudo levantar, y las patas traseras no tenían fuerzas, quedó muy mal, se arrastraba, y tiembla como si tuviera parkinson, terminó de quedar ciego, pero es un animal con fortaleza y un carácter admirable, doy gracias por tenerlo, que capacidad de aguante, que capacidad de curación. Tiene una bacteria en ojos que ha comprometido nariz y oídos, o sea está más sordo, que si no lo limpio a diario huele mal.

Todos los días reglamentario le hago limpieza, le puse unos medicamentos que conseguí, pero no ha tenido mayor recuperación en ojos, ya me gruñe porque no le gusta y creo que a pesar de mi cuidado le duele, le damos baños tibios en bañera y lo ha ayudado, ha comenzado a levantar la pata para orinar, ya subió la cola que la tenía escondida y camina mejor, ya no se parece tanto al gallo de Moana, Rose lo llama Hei Hei. Así quedó, se imaginarán como me siento de verlo así, pero no lo dejaré sucumbir, le he dado tratamiento y mucha compañía, no he podido sacarlo al veterinario, pero hablé con uno y me indicó que hacer, pues yo misma soy, he estado haciéndole terapias, son años lo aprendido con Príncipe. Si se me va, pues hice lo posible por hacerle sus últimos días llevaderos.

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Hemos estado alérgicos y nos ha dado mucha gripe, eso me ha asustado mucho, pero allí voy aprendiendo a vivir en pandemia. Espero que todo esto pase pronto, muchos familiares, vecinos y amigos han enfermado de Covid, muchos hemos tenido perdidas, es aprender a vivir con este miedo a enfermar y ver morir a los nuestros. Que rudo 2020.

Octubre que te quiero octubre… Ojalá nos dieras una buena sorpresa.

Contar para no caer … Gracias por leerme.

Seguimos.