Volar sobre el Pantano

 

Alguna vez leí esta reflexión y la coloqué en mi fb.  Una de las personas que lo leyó le sirvió tanto en ese momento, siempre que tenía algún inconveniente buscaba el cuento y lo recordaba. Me pidió que por favor lo colocara acá y lo prometido es deuda. Aquí lo tienes amiga.

Desconozco el autor de dicho cuento. si alguien lo conoce por favor hagámelo saber , le  estaría agradecida. Y dice así :

“Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo.

 Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta que iba a morir.

En un deseo repentino de salvarse comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado cómo volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso”

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.

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Nunca es tarde.

No importa lo que se haya vivido,

No importa los errores que se hayan cometido

No importa las oportunidades que se hayan dejado pasar,

No importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir ya basta, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar alto,  y muy lejos del pantano.

Nunca es tarde para lo que realmente quieres. Un abrazo inmenso. Siempre los espero. Besos @Rosmarymoreno

Once Minutos – Paulo Coelho

Érase una vez un pájaro, adornado con un par de alas perfectas y plumas relucientes,coloridas y maravillosas.

En fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para
alegrar a quien lo observase.

Un día, una mujer lo vio y se enamoró de él.Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole más de prisa, con los ojos brillantes de emoción.

Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro. Pero entonces pensó: «¡Tal vez quiera conocer algunas montañas distantes!». Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia, envidia de la capacidad de volar del pájaro.
Y se sintió sola. Y pensó: «Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse».
El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula.
Todos los días ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: «Eres una persona que lo tiene todo».

Sin embargo,empezó a producirse una extraña transformación: como tenía al pájaro, y ya no tenía que
conquistarlo, fue perdiendo el interés. El pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo, y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar la jaula.


Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.


Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro
era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico.


Sin el pájaro, su vida también perdió sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta.
«¿Por qué has venido?», le preguntó a la muerte.
«Para que puedas volar de nuevo con él por el cielo -respondió la muerte-.

Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin
embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo.