Gracias.

Este ha sido un año bastante fuerte y complicado, un año de muchas vicisitudes, de sorpresas buenas y malas.

No he recibido hasta hoy la sorpresa y el milagro que esperaba, pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde, en todo caso, agradezco cada cosa que sucedió.

A ustedes que vienen con muy buena fe a leer cada cosita que escribo, gracias.

Esta pandemia vino a mostrarnos quizás la parte más dura del ser humano, ahora es cuando se siguen complicando las cosas, no aprendimos, por supuesto repetirá y hasta más fuerte.

Hoy es 22/12/2020 quisiera escribir muchas cosas, pero algo me dice que mejor guarde silencio, que la gente anda remolona, que todo les hiede y les huele, que nada los satisface.

Las redes sociales están algo enrarecidas últimamente y todo lo que se dice o se hace es tergiversado, espero podamos volver a la normalidad y que cada quien respete el modo de pensar y de ser de cada quien y no ande solo pensando en verle la caída.

Gracias entonces a los que de alguna manera siguen siendo nobles a pesar de los duros momentos.

Gracias a ti que regalas una sonrisa.

Gracias a ti que llenas de buena vibra y le das un buen sentido a la vida de otro

Gracias a ti por ser y estar

Gracias.

Te deseo VIDA y mucha pero mucha SALUD.

Rosa María.

26 de Octubre de este inolvidable 2020 en pandemia, todavía en cuarentena.

Hoy llueve, como siempre sigo escribiendo mi bitácora. Apenas son las 5 a.m. Madrugada fría y oscura,que llueva es bueno para que amaine el calor y la gente pueda agarrar agua, aunque no siempre llueve a gusto de todos, que sea suficiente, que no produzca deslaves que deje a gente sin hogar por inundaciones, que ya bastante tenemos con los sucesos acaecidos recientemente en Aragua con el desbordamiento del río, esa gente sigue necesitando ayuda, casi todos en este país la necesitamos, por alguna u otra razón.

Seguimos en “cuarentena” 7 días si y 7 días no, “nueva normalidad” que para nada se entiende. Esta semana según es la que toca guardarse, pero acá todo es una guachafita.

Octubre que te quiero octubre, personalmente es el mes que me ha tocado más tranquilo, a pesar de todo, he tenido sorpresas agradables: El Creador, el universo, los ángeles, la gente que quiero y me quiere. #Gracias. Alegrías que guardo en mi corazón que hacen más fácil el calvario que es vivir hoy en Venezuela.

Llegar a Octubre ha sido una odisea, pero vale la pena cada día que ahora toca vivir, ¿Me desespero? Si, ¿Lloro? Si, ¿Me canso? Si … Mis esperanzas están escondidas en algún lugar, uno en este país “lucha” por continuar, por surgir, por no dejarse vencer. Más apagones, menos todo lo demás, todo sigue empeorando que para que les cuento. Esta bitácora está llena de sobresaltos, pero con momentos de felicidad que la hacen menos dura, ahora tengo unos chiquitos que vale la pena ver crecer.

Pensé que la pandemia nos haría mejores, que entenderíamos de que va la vida, me equivoqué, ahora están más airados, más violentos, menos responsables ¿será que necesitan más? la convivencia con sus familias o sin ella como que los afectó. El efecto pandemia sigue haciendo de las suyas, el mundo está patas para arriba, hoy mucha gente ya no nos acompaña, han volado al más allá, desde dónde dicen, no se regresa. Es mucho lo que se ha perdido, es mucho lo que se ha aprendido (algunos) pero el mundo definitivamente no es mejor que antes. El ser humano se destruye solito. El río trae piedras.

En enero estaba llena de miedos, hoy día uso mi tapaboca, lavo mis manos, abrazo poco y salgo lo menos posible. Esta nueva normalidad no me gusta, pero hay que aprender a llevarla lo mejor que se pueda y no hacer resistencia. He visto demasiado este año, mi corazón, ni mi alma son las mismas, he dado un vuelco de 180° había que cambiar. Seguimos, hoy no es un día más, hoy es otra oportunidad.

Gracias por leerme. Te saludo y abrazo. A veces solo necesito escribir para drenar, hoy solo para recordarles que estamos vivos y que aún podemos hacer sueños realidades.

No te hundas, no te dejes vencer, ánimo que estamos hechos de el mismo material que él. Ahora que la muerte ronda, es bueno aprovechar lo que la vida quiere regalarte. ¡Buenos días vida!

Se nos detuvo la vida.

Desde marzo estamos en cuarentena, ya es Agosto, ¡Meses guerreando y los que faltan! Mi casa es mí santuario, el mejor lugar donde podría estar a pesar de todo, por eso agradezco. Antes de las 6 de la mañana escucho a lo lejos el alboroto de las guacharacas y la algarabía de loros que pasan muy cerca y van como contándose cosas,  mi perro raspa la puerta para que lo deje salir, me levanto, voy a la cocina, monto la cafetera, llueve por fin, se escucha el croar de los sapitos, me quedo mirando por la ventana hacia la nada, pero pensando en todo. Esperando que amanezca, que salga el sol.

Vivir esto se ha vuelto un calvario. Uno piensa, ¿Qué será lo que haré hoy de comer? Granos y arroz, es lo que casi siempre queda en despensa, escasea el agua, ese es otro cuento, posiblemente a esa hora de la mañana se ha ido la luz o comienzan los bajones que se intensifican en horas de la tarde, se quemaron aires y ventiladores, el calor hace compañía, el gas tiene dos meses y un poco más que lo entregué y aún no lo traen, estoy cocinando con olla eléctrica y microondas, no tengo cocina eléctrica, lo de la gasolina y el efectivo es otro cuento largo, algunos tenemos carro, pero dañado, nos toca caminar y mucho.

Enciendo la PC y entro a Twitter a revisar noticias, pero casi siempre hay una maraña de cosas que debes investigar antes, porque muchos son Fake New,  uno duda entre lo que es real y lo que no. Hay que ser muy ingenioso para no caer en cada cosa que se dice, además todo esto del virus y la cuarentena infinita debilita el alma y el espíritu, todo agrede y ofende. La redes y el mundo se ha vuelto un piso muy inconsistente donde caminar, parece que debajo de ese piso, hay lava…

 Veo a mi familia dormir, me pregunto para que despertarlos tan temprano, hasta mi horario que dedico al trabajo ha cambiado, todo ha cambiado, ya en estos momentos ni trabajo tengo, mis días se van en analizar que necesito y cómo lograremos mantener el hogar en el tiempo que dure la cuarentena. Soy alérgica y si por casualidad estornudo o me da por toser el susto es grande, ese corazón se me agita de tan solo pensar en los síntomas del virus y la situación de los hospitales. Enfermarse acá es un riesgo doble.

 Los días pasan lentos y repetitivos, siento miedo, tanto por quienes están conmigo, como por los familiares que están fuera, ese no saber que nos espera aterra de alguna manera, sé que hay que ser fuertes, objetivos y pacientes para resistir el virus y el encierro, ante tamaña precariedad. Somos unos guerreros de la vida , de eso no me queda la menor duda.  

Cuídense. Gracias por leer mis mostritos

En cuarentena. Pandemia. Marzo 2020

He visto películas de ficción, terror y todas las del fin del mundo y por supuesto una cosa es verlo, otra vivirlo.

Una Pandemia nos arropa y el mundo con todas sus armas, no ha podido evitarlo. Un virus llamado COVID-19 enfermedad muy infecciosa, nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha. Causa enfermedad respiratoria, en casos graves neumonía. 

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A pesar de saber, de leer y estar al tanto de muchas cosas, no me pasaba por la cabeza tener que vivir algo así.

Un Coronavirus ataca al mundo, una guerra sin cuartel, un enemigo invisible al que las fronteras no le hicieron pero ni cosquillas, el mundo entero hoy se encuentra luchando para sobrevivir al Covid 19.

Nos piden quedarnos en casa, nos piden a gritos: Lavarnos las manos, nos piden usar tapabocas, nos piden ser responsables.

La irresponsabilidad de unos, llevó a una Pandemia. Palabras mayores.

Venezuela ya devastada, ahora nos llega esto, vamos por el día 6 de cuarentena. No hay agua, ¿Se imaginan en esta cuarentena sin el vital liquido? a juro hay que lavarse las manos a cada rato, y la reserva se terminó, me trajeron un agua color marrón, me pica la piel solo pensar bañarme con ella, le agrego un poco de cloro y estoy dejando que se aclare, la comida a duras penas alcanzará como para 15 días, trato en lo posible de estirar lo que tengo, el gas está por acabarse, no hay gasolina, el ahorro no es mucho así que mejor dejo hasta allí el cuento, para algunos será como vacaciones, para otros como una tortura, sobre todo acá en Venezuela.

La luz va y viene, apagones y bajones de luz nos acompañan… Aún no se observan enfermos por dónde vivo y de verdad espero que la cuarentena nos ayude a que el virus no llegue a esparcirse.

El hospital que me queda más cerca no cuenta con nada, estuve hace poco y tuve que llevar hasta el agua porque no hay, mejor no sigo contando porque de verdad aterra.

El impacto de la pandemia en Venezuela ni siquiera me lo quiero imaginar. A apenas pocos días se lee sobre saqueos, no hay tapabocas, ni guantes. No pude comprar ni uno, así que estoy enclaustrada en casa. No se puede salir sin ellos, se entiende, pero en Venezuela hasta hace poco no se encontraban en las farmacias, ahora ya salieron al público pero a unos precios dolarizados que solo algunos podrán pagar.

Mi bitacora es simple, sigo haciendo lo que hacía todos los días, por supuesto, no puedo trabajar, solo comer, dormir, leer y estar 24-7 encerrada en casa, no he visto a mis padres y hermanos, aunque los llamo todos los días. Me cuido mucho, ya que enfermo fácil de gripe.

Querido lectores espero que estén bien y que sus familiares sigan sanos, cuídense mucho, sean responsables, lávense las manos, limpien las casas, limpien los pomos, y todo lo que toquen. Cuiden a sus mayores, salir ilesos es cuestión de responsabilidad con nosotros mismos.

Esto me asusta mucho, realmente he tenido muchos días preocupada, el dolor embarga a muchas familias en el mundo y otros ni siquiera quieren darse cuenta del tamaño de la calamidad. Hoy estamos, mañana no sabemos. Cuídense por favor y quédense en Casa. Vamos a salir de esto, si tomamos las medidas pertinentes.

Vale la pena mostrarles este escrito

“Separados pero más unidos que nunca” 

Por Edna Rueda Abrahams.

Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

Y nos dimos cuenta de lo que es y de lo que no es importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil.

Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos los rodajes de las películas, los servicios religiosos y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

Tres gotitas de virus en el aire, nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas son simples accesorios.

No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

Volvimos a ser la aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores mientras estemos unidos.

Si todo sale bien, la sociedad cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón, cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del coronavirus, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

Es hora de reflexionar, es hora de ser más humanos y responsables…

Ahora extrañamos ese abrazo, ese beso, esas tertulias con café, ese fin de semana en familia.

Cariños infinitos  y bendiciones. Salud, mucha salud. Saldrás de esto y si lo haces recuerda por favor lo que ahora estás sintiendo. Recuerda lo que significa estar con los que quieres y te quieren.

Volveremos a abrazarnos.

Rosa María Moreno 20/03/2020