Ardimos Juntas.

Nos quemaron por miedo a nuestros ojos, a la verdad punzante que trepaba por muslos, senos, vientres y caderas.

Ardimos juntas, de todo padre huérfanas.

Fuimos brujas.

Engendramos los verbos insurgentes y bailamos sin música ni oídos.

Removimos mejunjes que podían devolvernos la voz, los pies, las alas.

Y ellos, postrados ante sus cruces milenarias, temblaron.

Subidos a sus púlpitos de mármol, temblaron sobre nuestros cuerpos desnudos,

al forzarnos, temblaron.

El miedo, que rompe todo cuanto encuentra, atravesó sus huesos duros como rocas y no cedió hasta que fuimos ceniza, polvo, ascua.

Fuimos brujas. Amantes. Compañeras.

Y ardimos juntas, mientras ellos temblaban.

Olalla Castro Hernández (Granada, España, 1979)

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