Noche de truenos. Octubre 2019

Noche de truenos, relámpagos y centellas, llovió como si se fuera a caer el cielo, Junior no me deja dormir asustado, esperé que al menos sean las 5 a.m, me levanto, no puedo dormir más, recordé que llevo rato sin escribir mi bitácora, pero que les puedo contar sin ser repetitiva, no tengo gas y quien sabe cuándo lo traen, ahora hay que esperar, es por turnos, vienen a buscar las bombonas se las llevan y bueno hay que tener suerte, esperando ando.

Tengo algunas cosas eléctricas que me ayudan a bien llevar la situación, rogando que no se vaya la luz, porque me tocará cocinar en leña y mi alergia está a millón, ahora mismo me acabo de tomar un anti alérgico, porque es que algunos vecinos les ha tocado cocinar con leña, el olor del fogón y cenizas queda en el aire.

La situación no deja de ser preocupante, ahora la región entera parece ser lava ardiendo, las noticias no son alentadoras y parece que el mal estuviera ganando la batalla, en nosotros está no dejar que triunfe.

Aun así, seguimos, todo es un desorden, tanto humano como ético, el mundo patas para arriba, ya no sabes hacia donde voltear para que no te salpique, no puedo ser positiva en este momento, aunque lo necesito, la situación es desalentadora. Sigo en Venezuela, muchas cosas, personas me sostienen acá,  sé que tendré que tomar algunas determinaciones, uno intenta en la medida de lo posible progresar, seguir trabajando, inventar nuevos negocios, reinventarse.

Llegó Octubre, con mucho empujón, que no es fácil, y uno dentro de su fortaleza dice ¡si puedo! y avanza contra la corriente, y a cada rato un chapuzón, un remolino, te envuelve, te ahoga, sales agarras aire, vuelves, te hundes y así…

Todo este año ha sido de subir, agarrar aire y de nuevo ese bendito ciclo, que ciertamente, te arrebata tus fuerzas… y vuelves a respirar. Es un ciclo que ya tiene que acabar, necesario es saber el cuándo y el cómo.

Si el mundo anda como anda y los organismos que se dicen defensores no defienden ni su vida, que podemos esperar para Venezuela y otros países del continente. El poder envilece y el mundo está envilecido, sabemos quiénes tienen la mano metida en todo esto.

Lo siento por todos aquellos que hoy sufren, por las familias de los que deciden quitarse la vida en estos momentos de pesadumbre, por aquellos a quienes se las arrebatan, lo siento por los niños, abuelos y jóvenes que tienen que pasar por esta situación, lo lamento. La impotencia me agrede y quizás este no era buen momento de escribir, pero la alergia me grita, cuenta, di, habla. La molestia me invita a soltar, porque me ahogo.

Escucho los pájaros que comienzan a cantar, los sapitos del jardín siguen croando, bastante fuerte, a pesar de llevar agua toda la noche con ese croar “Luis, Luis, Luis, luis” que  quiere decir que la lluvia nos acompañará por un buen rato.

Sigo dando clases, sigo aupando a Rose a continuar su carrera, aunque sea por medio de intercambios, todos seguimos trabajando con pocas ganancias, con unos ángeles terrenales que no me dejan sola.

Acomodo mi casa, mi lugar, mi templo, lo mejor que puedo, para que nos sintamos cómodos en ella, he buscado por todos los medios que no se vea abandonada, ni mucho menos, son muchos años sin pintarla, porque primero está la comida y la salud, entonces se va deteriorando, porque la prioridad es otra, pero de alguna manera la tengo presentable, espero que no nos pase como en Macondo en Cien años de soledad. Cuesta mucho mantener en pie nuestras casas, porque lo que se daña difícilmente podemos repararlo, carros estacionados esperando arreglo, cementerios de enseres eléctricos, ventiladores, aires, neveras, etc. producto de los intensos bajones y apagones de la luz.

Octubre que te quiero Octubre, dónde siempre me pasan cosas. Octubre para rememorar…

Este comenzó de alguna manera para el mundo convulsionado, me imagino que es la primera rueda del espiral y como siempre nos dicen: sobrevivirá el más fuerte.

Pueblos que están pasando por momentos complicados, lo siento, ánimo y en cada corazón que me lea, por favor no se sienta consternado, las situaciones de vida existen para que aprendamos, solo mira muy dentro de ti qué es lo que necesitas comprender.

Sé más humano, más empático, que la maldad no gane en ti. Entendiendo que el mal todo lo corroe y no somos de Titanio, aunque lo parezcamos, somos seres humanos de carne y hueso, Cuidemos nuestra alma.

Hagamos el bien y no miremos a quien y continuemos nuestra ruta aunque por momentos sintamos que vamos contracorriente.

No tengo expectativas, esperanza sigue en pie, la pobre está fracturada, desgastada por la acción de otros, pero  sigue viva, porque si la pierdo entonces moriré de tristeza y no… No puedo dejar que el mal gane en mí, entonces a seguir haciendo lo que sé, en el espacio y tiempo que se me dé… Gracias por leerme.

Ánimos y fuerzas.  “Quien tenga miedo de morir que no nazca” así me dice mi hija todos los días, sonrío.

Sigo porque de alguna manera soy el piso, la compañía y el camino de alguien más. Gracias.

#MiMonstruitoDelDía.

Cuándo despedirse no es opcional.

Sentimientos que te mueven el alma, por ejemplo: Las despedidas… Un día quise aprender a soltar, jamás pensé que tendría que aplicarlo tanto y tan a menudo.

¿Cuándo se vuelven costumbres las despedidas? ¿ Cuándo duelen menos?

Reuniones dónde cada abrazo significa no sé cuando te volveré a ver,

¡Te vas! ¡me quedo! y la tristeza llena el ambiente, aunque todos sonrían por fuera. Y ver esos seres pequeñitos que solo podrás ver crecer por vídeo llamada y cámaras, porque algunos no podremos viajar.

¿Cómo se puede estar feliz viendo que este tipo de “viajes” se hacen por necesidad, por huir?

Y entonces vas siendo testigo de casas que se quedan vacías, y te vas quedando sin esa gente que pensaste que solo la muerte alejaría de ti.

Una de las peores cosas en la vida es ayudar a marcharse, recoger sus cosas, dar ese último abrazo. Ver al final esa casa vacía que muchas veces fue motivo de fiestas, tertulias de domingos y tardes de café.

Quisiera decir #Basta. Pero no está en mis manos, y seguiré despidiendo gente, amigos, familiares.

Solo queda hacerles sentir que no me afecta, que estaré bien, pero no se puede estar bien cuando poco a poco el vacío es más inmenso.

Debo agradecer que todavía mis pedazos de alma están conmigo. Que todavía no nos hemos separado, pero sé que si esto no acaba, tendrá que suceder, porque acá ya no se puede, la situación es precaria. Es entendible la migración.

Apegos … Una cosa es la que se escribe y otra cuando de verdad tienes que aprender a soltar.

Entiendo a cada uno de los venezolanos que están llenos de sentimientos encontrados, como se puede ser inteligente emocional cuando día a día, te toca lidiar con ausencias, con faltas, carencias y maldad. Emocionalmente nos tienen hechos trizas, fuñidos.

Las #DespedidasDuelen sean las que sean.

#Seguimos porque es necesario.

 

Si de algo sirve: hable, escriba, asista a un especialista, busque ayuda si siente que no puede con tanta presión, salga, camine, juegue, ríase, haga algo que le guste.

Por favor, no abandonen sus animales, déjelos en manos conocidas, déjenlos a buen cuidado, prometan y cumplan mandar para alimentarlos. Dejar un animal desamparado es como botar un hijo a la calle y estos animalitos después de criados en casa les cuesta mucho vivir en la calle

Abril. Sobrevivir en mayúsculas 

Seguimos igual o peor, tengo agua racionada, seguimos sin luz y apenas colocan algunas horas y racionada, no tengo gas y debo cocinar con leña o con mi olla eléctrica solo cuando hay luz, así que debo correr para cocinar mientras la tengo, (debo apurarme, literalmente para hacer todo en un tiempo determinado) sigo leyendo libros para no volverme loca, y no se ni cuantos llevo, leo todo lo que cae en mis manos, antes era compradora compulsiva de libros, y menos mal, hoy me estoy leyendo cada uno de esos que tenía olvidado en la biblioteca, y otros que me regalaron hace poco.

El silencio abruma, el calor agobia, el estrés se hace cada día más presente, si me da un dolor de cabeza, cara o espalda debo soportarlo, no tengo calmantes, me los tomé todos y están inaccesibles, en los centros asistenciales ya no hay, así que a respirar y aceptar, es lo que me queda.

Estoy aprendiendo a controlar las crisis, los dolores; La tensión baja y alta han hecho estragos demasiado calor, vivo en la puerta del Llano es una zona muy calurosa, se me quemaron los ventiladores y los aires, si estoy cansada, agotada, abrumada, llevamos mas de un mes en esto…

Ni idea cuando finalizará, subsistir es complicado, el dinero no alcanza, las maticas se secan, aún no llueve, trato de que mis cambures sobrevivan y mi jardín no se muera… este es un verano que no voy a olvidar. Debo mantenerme y mantener a los míos saludables emocionalmente. agradezco a mi familia y amigos por estar y ser.

Tengo a mi lado a Junior, mi perrito, que es un excelente catalizador de emociones.

 

Sobrevivir en mayúsculas

Un jueves de marzo comenzó la oscuridad.

Un día jueves del mes de marzo, 7 para ser exactos, comenzó la oscuridad que tanto había temido, se fue la luz por varios días, calor, angustia, miedo, todo junto, desconexión del mundo exterior.

A la falta de comida, agua, gas, se sumó la falta de luz, los conatos de ataques de pánico se hicieron presentes en mí, sobre todo en las noches, mucho calor, el ruido de algunas plantas eléctricas ensordecen, los grillos, todo se siente más, la oscuridad aterra cuando no sabes a qué atenerte, sin información , sin certezas, sin saber que estaba ocurriendo, sobre todo cuando eres una persona que siempre se informa en redes sociales, sabiendo que los medios de comunicación están secuestrados. Al menos pude controlar los ataques de pánico y no necesité de medicamentos, ni salir al hospital. He aprendido a tranquilizarme y sobre todo los que viven conmigo, saben cómo comportarse cuando ven que tengo los síntomas, ahora sé que no me voy a morir por eso, que solo debo respirar y prestar atención, a veces mi mente me hace ver que todo es más terrible de lo que parece… ( hey, si es terrible, esto asusta, pero debo mantener mi tranquilidad por mi bien y el de los demás )

Algunos vecinos han colaborado con agua, porque resulta ser que a mi casa no llega el vital líquido. Así que no las hemos ingeniado… Mangueras van y vienen, buscar tobos y tratar de llenar cada pipote que hay en casa. Menos mal tengo buenos vecinos.

Se robaron los cables de teléfono e Internet, casi todo el pueblo quedó incomunicado por culpa de unos rateros. Eso es intolerable. Hay que pagar para que lo vuelvan a instalar.

Sigue el problema del efectivo… toca caminar para salir de casa. Cuando al fin colocaron la luz quedó inestable. El gas cada día es más difícil conseguir.

Ya les puedo hacer un recetario de cómo preparar las lentejas, enseñar cómo mantener limpio el hogar con poquita agua, bañarse y que te quede agua hasta que vuelvan a colocarla o puedas comprar una cisterna de agua.

Dentro de lo malo les cuento que un amigo twitero me consiguió las gotas para mis ojos y han cedido mis dolores de cabeza, agradecida con él, por siempre.

Mi hija tiene dolor en sus cordales y le ha tocado el trigémino, ahora conoce el dolor que siento día a día, sin calmantes, es rudo palear la situación, vivir en Venezuela es soportar más allá de lo creíble.

Y les cuento algunos estamos “bien” pensando en otros que ni una comida pueden hacer.

El miedo en estos días oscuros hace presencia, para mitigarlo, no sé cuántos libros me he leído, llevo como 10 hasta ahora. (Esto lo escribí en Marzo 2019)

No tenemos señal, no tenemos información,  la angustia, el desdén y la desesperación hacen presencia.

Sigue mi bitácora en este país sin ley…

Por Amor.

Por amor #Estás

Por amor me alimentas

Por amor te preocupas por mi.

Por amor tocaste mi puerta para verme.

Por amor me lees.

Por amor me acompañas.

Por amor me apoyas en lo que emprendo.

Por amor me abrazas, me besas y me escuchas.

Por amor me consuelas.

Por Amor.

Se les agradece.

Feliz día del amor y de la amistad. Que el amor en sus diferentes formas vibre en ustedes, sean con los demás para que sean con ustedes, den para que reciban y sientan para que los sientan. Sean recíprocos. El amor es un regalo que merecemos

 

 

 

Piensa

Bitácora de febrero. 2019.

Respira, agradece, abre los ojos, no amanece está muy oscuro aún, piensa… nadie la llamó en la noche, no ha caído el usurpador, respira de nuevo.

Piensa… piensa y piensa.

Ordena su vida en 5 segundos, besa a quien duerme con ella, lo agradece, no lo despierta, lo deja dormir,  junior la saca de sus pensamientos raspando la puerta y ladrando para que ella se levante, la escuchó respirar, se despereza, va al baño, se apura, durmió toda la noche, su hermana le consiguió diclofenac, la inflamación ha cedido, el dolor poco a poco también.

Mientras se lava la cara se observa al espejo, ha envejecido, es normal con la situación de ansiedad que vive, no la lleva fácil.

Piensa, piensa, piensa…

Las canas han hecho su presencia, su cabello negro tiende a blanquearse, prefiere comer que comprar tinte, no puede, aun así se siente hermosa, nunca se había querido tanto como ahora, un poco más y podrá arreglarse, se dice, abre la puerta Junior se le lanza encima, la besa, la abraza con sus patas, ella lo besa, le da la bendición y con él corriendo entre sus piernas camina hacia la cocina, un día de estos la tumbará, prende la luz de uno de los bombillos que aún le queda, con los últimos apagones se le quemaron casi todos los que había comprado, vainas de socialismo.

Bueno sigue a montar café, huele a gas, se va lo que queda de la bombona, al menos le dio tiempo de hacer café, se acabó el gas, otra preocupación, ahora a buscar a ver dónde encuentra, es complicado explicar que hay que hacer grandes colas para acceder al gas, tocará cocinar en micro de nuevo mientras, total, no hay mucha comida que hacer, sale al patio , mira al cielo está bello, sumamente estrellado, ¡que hermoso! Agradece la vista que cielo tan llenito de estrellas y tan brillante… Siente que es un buen motivo para sonreír.

Menos mal le dio tiempo de hacer café, mientras lo toma, les escribe, se pone los audífonos, coloca música, necesita escribir, necesita drenar, necesita… Necesita un momento para poder dejar escrito un poquito de lo que le sucede, se dice.

Un día más, aún no cesa la usurpación para que llegue el gobierno de transición y por fin después de mucho tiempo ; elecciones libres … No entiende porqué aún no … Si, si entiende, las cosas para que salgan bien necesitan tiempo, estrategia e inteligencia, pero la necesidad apura, la necesidad duele, la ansiedad golpea, los niños enfermos, los enfermos renales, los viejecitos, la gente Dios, ¡la gente!

Piensa, piensa, piensa y respira…

Has esperado 20 años, respira, estás más cerca ahora… ¡calma! Respira.

En estos días ha aprendido más de economía , leyes, derechos, geografía del mundo, geopolítica y pare de contar, ha aprendido más de lo que había aprendido en toda su vida en la escuela, le tocó repasar todo de nuevo y hasta conoció a Osetia del sur … vaya usted pues, el conocimiento se agradece.

Piensa, piensa, piensa…

Hay una chica que dice que no necesitan en Venezuela ayuda humanitaria, porque encontró unos sitios de comida rápida y había gente allí comiendo, sin saber que parte de lo que venden allí no es lo que era, yuca en vez de papas, la salsa más escasa, la hamburguesa de menor calidad, que necia, encontró panaderías con panes y comió doritos, de pana señorita, aquí hay sitios para todos, todavía no se derrumba por completo, hay mercados con algunos productos (inaccesibles para algunos) zapaterías, sitios de esparcimientos, por favor en qué cabeza cabe sacar estadísticas de pobreza extrema por eso…

Quien no quiere ver es ciego de su propia destrucción, la inmensa mayoría gana un sueldo ínfimo, la inflación se come lo que se gana trabajando, muchos obtienen ayuda del exterior de un familiar que trabaja mucho para que ellos puedan comprar , otros trabajan 24 por 24,  en dos y tres empleos, podría visitar los sitios que le han dejado en los comentarios en twitter y abrir los ojos. Pero ahora sé que no quiere, las ideologías, el radicalismo y la estupidez ciegan.

Venezuela tiene lugares bellos, sitios insuperables, todavía podemos recuperarla, el plan país le da una visión de ello. Ojalá que sí, se dice, quiere creer ¿por qué no?  Quiere darse una oportunidad. Tiene esperanza.

Piensa… ¿Cómo amanecerían los niños que se están muriendo por diarrea en un hospital del país? Les llegaría ayuda… ¿Los enfermos renales? ¿Los que tiene VIH? ¿Los hipertensos? Vamos que su cabeza le da vuelta, quiere responder a la necia esa, mejor sigue con lo que hace, piensa que hace mucho no sabe lo que es un café de panadería, un pan de esos, una hamburguesa, si tenemos sitios así, si hay gente que sale a comer, si hay un grupo en Venezuela que puede darse esos lujos, mientras hay otro grupo que necesita la ayuda y está en los barrios y hospitales, Dios mío de mi vida cuánto daño hace. Listo tiene que sacársela de la cabeza.

Se acuerda del pueblo que sobrevivió con maná,  a los venezolanos les ha tocado sobrevivir con arroz y lentejas.

Respeta el derecho a disentir y a pensar diferente, pero por favor no tergiversen, digan las cosas, sin la burla, de verdad, totalmente innecesaria, muestren que si existe todo eso y si tiene quien lo pueda sostener, pregunten como lo hacen. No es posible ser tan malo ¿o sí?

No hay medicinas y si las hay el costo es casi que imposible para un ciudadano común. Engañan, son viles, el mundo abrió los ojos en cuanto a Venezuela. Siente un agradecimiento profundo eso le llena su corazón… espera ese día con desespero casi, pero con esperanza y fe que ya estamos más cerca… #Seguimos

Solo piensa en esto:

Cese de usurpación (deja el coroto vale, suelta)

Gobierno de transición y

Elecciones libres.

#VenezuelaLibre.

#Gracias ciudadanos del MUNDO por apoyarnos. GRACIAS.

 

 

 

 

Que pase de una vez.

El corazón tamborilea
no es amor lo que siente
es desesperación, angustia
de un presente que cada día se hace y se siente más rudo
de un presente que asusta,
de un presente que duele
de un presente que roba tranquilidad.
¿esperar?
Mira el mundo.
¡Que pase de una vez!

 

Rosa María Moreno

Espacio en el que faltas. Sillas Vacías

Diciembre significa: Unión, amor, paz, alegría, navidad y felicidad, pero por ahora muchos de los venezolanos nos llenamos de una intensa nostalgia.

Nostalgia porque nuestros familiares y amigos ya no se encuentran con nosotros, son muchos los que han partido hacia un nuevo rumbo buscando una mejor oportunidad de vida, otros nos han dejado para siempre.

Nostalgia por los ausentes … Nostalgia por todo lo que nos falta … Nostalgia por la libertad perdida, por todo lo que significa vivir en socialismo, tanta escasez, tanta necesidad.

Con sus malas políticas destruyeron a este país. Da vergüenza como lo convirtieron en una taguara mal administrada.

Comenzar los preparativos para estas navidades da así como un golpe sentimental. Saber que muchos todavía están, pero sus planes es buscar un nuevo destino y no es para menos.

En cada familia habrán sillas vacías, los que han emigrado, los que han muerto, los que están presos, los que ya no están, esas sillas que no sabemos cuándo volverán a ser ocupadas, y duele, duele tanta ausencia, en un país donde las familias han quedado  desmembradas.

Diciembre de ausencias,  casas vacías, de alguna manera debemos ayudarnos para no decaer, recordar las vivencias positivas, agradecer a los que todavía se encuentran con nosotros,  consolarnos  sabiendo que ellos estarán mejor en el lugar donde están, al menos se están alimentando bien, es triste pensar en lo desolador que es escuchar las campanadas y no tenerlos al lado para abrazarlos.

Si puedes y esta a tu alcance invita a a esas personas que están solas, que sus hijos se han marchado, abre tus puertas a aquellos que este año necesitan de ti. Seamos empáticos, compartamos, hagamos a pesar de la dura realidad un momento feliz para quien tiene tantas tristezas, un abrazo apretado en un momento de soledad es mucho lo que se agradece, seamos solidarios con otros, demostremos entonces que esta es la época de la comprensión, del amor y de la solidaridad. Seamos cómplices en el amor. Llenemos esas sillas vacías para que la soledad se sienta menos.

Un mes para compartir sobre todo cuando la soledad no es buena compañera.

A pesar de las desavenencias  y el momento político que estamos pasando les deseo un bonito mes, con esperanzas de un futuro mejor y con libertad.

 

 

 

 

 

 

Terror que no es ficción. Noche de hospital

Está en la sala de espera, mientras a su papá lo operan, esta vez se llevó para leer de nuevo: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, por demás de interesante, impactante y aleccionador.

Sentada en un muro se mete de lleno en las páginas del libro, lee y se va olvidando que está en el hospital, se olvida de la gente que pasa, de los que se quejan, de los porteros que gritan para mantener el orden, pero causan estrés con su constante llamar la atención, que si apártense del pasillo,que los familiares para afuera, uno solo por paciente por favor; De vez en cuando cierra un poco el libro y mira hacia los lados, no hay camillas, no hay sillas, no hay camilleros, cada quien entra a su paciente como puede, unos les piden la silla plástica a la portera, y así entre varios cargan a sus enfermos, en triaje solo están atendiendo emergencias, así que muchos salen como llegaron, no hay agua, los baños huelen a orines y heces, los pisos, es duro estar en esa situación. Ella piensa que la última operación a su papá fue en una clínica y en otras circunstancias, pero la vida es una tómbola y da muchas vueltas, así que solo piensa que la semana pasada se lo regresaron porque el quirófano se había contaminado, muchos pacientes se complican por bacterias, piensa, y el susto lo siente en el estómago y reza, reza para que todo salga bien y pone en mano de Dios la vida de su padre, sigue observando con el libro en la mano, casi cerrado, lo que ocurre a su alrededor,  llaman a cada segundo un familiar para pedirle las cosas que necesita, porque en el hospital no los hay.

El ambiente es tenso, a pesar que hay una que otra camarera o personal de aseo, eso sigue oliendo mal, se nota un desdén increíble, por situación país mucha gente se nota desnutrida, con hambre, cansada, pacientes y acompañantes desvalidos y tristes…  ella se mantiene serena a pesar de todo, pero es imposible no empaparse del dolor de otros. Las personas se acercan a contarle sus dolencias y problema, es que ella es todo oídos, al parecer inspira confianza, el libro debe esperar y ella aprovecha para hacer amistades que seguramente verá mientras esté su papá en el hospital.

Termina la operación, lo saben porque una hermana está cerca del quirófano y pregunta, porque de otra manera ni se enteran, tarda más de lo debido en recuperación y sale adolorido, lo pasan al cuarto y allí comienza el peregrinar, buscar la cama, acomodarlo, tratar que con lo que se consiguió de calmante lo ayude, le da nauseas, el frío que siente no es normal, hay que estar pendiente es un paciente hipertenso, cardiópata y con diabetes. Ya listo en la cama, entonces mira el cuarto, hay dos pacientes más ambos operados, uno en una situación muy delicada, le dieron 5 tiros, muchacho joven, pulmón, columna, creo que ya no caminará, con escaras, porque tiene más de un mes en el hospital, situación crítica, el otro paciente operado de próstata muy adolorido y con fiebre. Busca y no había una silla dónde sentarse, pero corrió con la suerte que alguien de cocina, que pasaba por allí y la vio buscando le prestó una y luego la familia le trajo otra, dónde dormiría. Las chiripas pululan por todo el cuarto y ella tiene que estar pendiente de matar, quitar cualquiera que camine por la cama y pisos, aunado a esto llega la noche y en el cuarto hay un solo bombillo que apenas alumbra, como no está al tanto pregunta y le responden que al menos ese cuarto tiene luz, los demás los familiares y pacientes de los otros cuartos se alumbran con linternas, cuando se asoma al pasillo ve con horror que tampoco hay luz y en la puerta del baño sin luz también, solo hay 2 tobos de agua que deben cuidar, porque el agua tiene tres días que no llega, menos mal llevó cloro y bastante agua para beber que utilizó para lavarse las manos y darle a los otros pacientes. Ir al baño tendría que esperar hasta el otro día, para completar ese día había un eclipse lunar , al menos la luna por un rato brilló y dio un poco de luz , las enfermeras solo fueron una vez a colocar el antibiótico y el calmante y luego se encerraron, y quien no en aquella oscuridad tan tenebrosa, pendiente había que estar de la puerta porque a cada rato alguien la abría y según dicen que roban pertenencias y medicinas que tengas. Papá se queja del dolor, busca a ver si encuentra una enfermera en aquella oscuridad y nada, le da un calmante y se sienta a conversar con las otras acompañantes para que pasara la noche más rápido, al rato los pacientes se calman y se duermen , se asoma en aquella oscuridad a ver el eclipse lunar, y comienza a llover torrencialmente, ¡que nochecita!  Se acomodó lo mejor que pudo y se dispuso a dormir, imposible observando tanto caos.

La oscuridad, la escasez, chiripas, falta de agua y la enfermedad no se llevan de la mano, que situación tan inhumana para alguien que está enfermo, que precariedad, sombras van, sombras vienen, enfermeras con linternas, pacientes llorando, solo el que vive esta situación sabe a lo que se expone y solo porque ahora ya el venezolano promedio no puede acceder a clínicas por el alto costo.

El deterioro de la salud hospitalaria en Venezuela deja mucho que desear, pero con todo y eso hay médicos humanos que aún con esta precariedad ayudan a los enfermos a sanar, aunque algunos otros médicos y enfermeras han perdido su don de gentes, puedo decir que no los culpo, es terrible trabajar en tamaña situación.

Se puede salir vivo cuando se cuenta con todo lo necesario antes de ingresar, pero hay personas que sufren lo indecible puertas adentro. Si puedo decir que  el infierno existe, está en la tierra y muchas veces se encuentra en los hospitales, no estoy exagerando, cuando toca vivir estas experiencias te queda un dejo de ¿Hasta cuándo podemos soportar? ¿Qué carrizos nos sucede? ¿Por qué aceptamos esto? Que desidia tan grande a la que estamos expuestos.

Duerme un poco y abre los ojos a cada rato para tocar a su padre, le agarra la mano, mira que esté bien y ve que ya empieza a clarear, da gracias porque al fin amaneció, entonces toca ponerse de acuerdo en cómo utilizar la poca agua que queda entre todos y sin pensar si ese día mandarían más.

Lo cierto del caso que la lectura del libro que era tan tétrica se quedó pequeña ante tamaña realidad. La novela de Saramago habla sobre una imparable epidemia de ceguera que asola a un país entero y los ciegos se verán obligados a recurrir a sus más primitivos instintos para sobrevivir, es una reflexión sobre la falta de solidaridad  y pone en cuestionamiento el grado de civilización del mundo en que vivimos… Esta realidad no tiene nada que envidiarle a la novela en sí.

Ver para creer, vivir para entender.

Rosa María Moreno.

La casa de las palabras

A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido.

1423176280817466

En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En las grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino …

firma0eg

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              Eduardo Galeano.