Agosto 2020. Desequilibrio les sonríe.

Acá la vida se ha vuelto más rudimentaria de lo que imaginamos, como seres “inteligentes” vamos por la vida superando pruebas, virus, pandemia, hambre, muerte y desolación. Requerimos las mismas cosas para seguir adelante, por lo menos lo esencial, agua, alimentos, calzado, vestidos, pero en algunos lugares del mundo, incluyendo este,  hasta lo esencial se nos niega para hacernos más dóciles, vulnerables y cada día menos autónomos.

 A las ya prohibiciones se nos aplica también “La nueva normalidad” las consecuencias nos deja impávidos, la impotencia nos abruma. En este momento la preocupación principal es sobrevivir al acabose, el colmo de lo malo, al abuso extremo, el desastre raya en lo infinito.

La frustración hace compañía cuando no puedes ni comprar el 10% de lo que necesitas con lo que ganas trabajando, cada comienzo se hace cuesta arriba, “los emprendimientos” duran lo que dura la emoción de comenzar algo, por alguna cosa siempre se extinguen el crecimiento. Sin gasolina, sin gas, con un Internet paupérrimo, una luz que fluctúa a diario, una economía rudimentaria, solo nos falta quitarle los cauchos al carro, abrirle unos huecos y empezar a correr como en los picapiedras.

No contento con el modo sobrevivencia al que se nos ha expuesto, se nos agregó un plus, Covid 19, la guinda en la torta, no hay infraestructura, ni condiciones para soportarlo. Marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto… 6 meses por demás complicados en cuarentena infinita sin las condiciones mínimas necesarias es como para volver loco a cualquiera.

Agobio vino a sentarse a la mesa, angustia le hace compañía, calma menos mal aún no se ha ido, pero tiene ganas de salir corriendo, paciencia con las manos en la cabeza, esperanza se mira lejos, parece, le cuesta llegar, todos culpan a valentía que yace en la esquina hambrienta, demacrada, cansada, agotada, la confunden con cobardía, no se dan cuenta que ha sido apaleada, le han destruido poco a poco, le han quitado lo básico, le han mellado su raíz, entonces, odio e ira hacen presencia, posesividad y dominio hicieron que sumisión llegara, pero conflicto está intacto y como dijo Freud: “ la angustia inherente a los conflictos es la causa de todas las neurosis”

“Razón y pasión, deseo y deber, amor y odio, simbiosis y autonomía, no son sino otras polaridades conflictivas presentes”. 

A estos individuos neuróticos, incapaces, vulnerables, le agregan represión y muerte, que es el mayor intento de nulificar cualquier amenaza. La hostilidad trae consigo a la impotencia y con ella la debilidad que en algún momento puede convertirse en agresiva y peligrosa.

Angustia, miedo, necesidad, ansiedad, culpa, soledad y vergüenza han venido a sentarse también a la mesa.

Desequilibrio les sonríe.

Rosa María

En cuarentena. Pandemia. Marzo 2020

He visto películas de ficción, terror y todas las del fin del mundo y por supuesto una cosa es verlo, otra vivirlo.

Una Pandemia nos arropa y el mundo con todas sus armas, no ha podido evitarlo. Un virus llamado COVID-19 enfermedad muy infecciosa, nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha. Causa enfermedad respiratoria, en casos graves neumonía. 

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A pesar de saber, de leer y estar al tanto de muchas cosas, no me pasaba por la cabeza tener que vivir algo así.

Un Coronavirus ataca al mundo, una guerra sin cuartel, un enemigo invisible al que las fronteras no le hicieron pero ni cosquillas, el mundo entero hoy se encuentra luchando para sobrevivir al Covid 19.

Nos piden quedarnos en casa, nos piden a gritos: Lavarnos las manos, nos piden usar tapabocas, nos piden ser responsables.

La irresponsabilidad de unos, llevó a una Pandemia. Palabras mayores.

Venezuela ya devastada, ahora nos llega esto, vamos por el día 6 de cuarentena. No hay agua, ¿Se imaginan en esta cuarentena sin el vital liquido? a juro hay que lavarse las manos a cada rato, y la reserva se terminó, me trajeron un agua color marrón, me pica la piel solo pensar bañarme con ella, le agrego un poco de cloro y estoy dejando que se aclare, la comida a duras penas alcanzará como para 15 días, trato en lo posible de estirar lo que tengo, el gas está por acabarse, no hay gasolina, el ahorro no es mucho así que mejor dejo hasta allí el cuento, para algunos será como vacaciones, para otros como una tortura, sobre todo acá en Venezuela.

La luz va y viene, apagones y bajones de luz nos acompañan… Aún no se observan enfermos por dónde vivo y de verdad espero que la cuarentena nos ayude a que el virus no llegue a esparcirse.

El hospital que me queda más cerca no cuenta con nada, estuve hace poco y tuve que llevar hasta el agua porque no hay, mejor no sigo contando porque de verdad aterra.

El impacto de la pandemia en Venezuela ni siquiera me lo quiero imaginar. A apenas pocos días se lee sobre saqueos, no hay tapabocas, ni guantes. No pude comprar ni uno, así que estoy enclaustrada en casa. No se puede salir sin ellos, se entiende, pero en Venezuela hasta hace poco no se encontraban en las farmacias, ahora ya salieron al público pero a unos precios dolarizados que solo algunos podrán pagar.

Mi bitacora es simple, sigo haciendo lo que hacía todos los días, por supuesto, no puedo trabajar, solo comer, dormir, leer y estar 24-7 encerrada en casa, no he visto a mis padres y hermanos, aunque los llamo todos los días. Me cuido mucho, ya que enfermo fácil de gripe.

Querido lectores espero que estén bien y que sus familiares sigan sanos, cuídense mucho, sean responsables, lávense las manos, limpien las casas, limpien los pomos, y todo lo que toquen. Cuiden a sus mayores, salir ilesos es cuestión de responsabilidad con nosotros mismos.

Esto me asusta mucho, realmente he tenido muchos días preocupada, el dolor embarga a muchas familias en el mundo y otros ni siquiera quieren darse cuenta del tamaño de la calamidad. Hoy estamos, mañana no sabemos. Cuídense por favor y quédense en Casa. Vamos a salir de esto, si tomamos las medidas pertinentes.

Vale la pena mostrarles este escrito

“Separados pero más unidos que nunca” 

Por Edna Rueda Abrahams.

Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

Y nos dimos cuenta de lo que es y de lo que no es importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil.

Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos los rodajes de las películas, los servicios religiosos y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

Tres gotitas de virus en el aire, nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas son simples accesorios.

No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

Volvimos a ser la aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores mientras estemos unidos.

Si todo sale bien, la sociedad cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón, cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del coronavirus, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

Es hora de reflexionar, es hora de ser más humanos y responsables…

Ahora extrañamos ese abrazo, ese beso, esas tertulias con café, ese fin de semana en familia.

Cariños infinitos  y bendiciones. Salud, mucha salud. Saldrás de esto y si lo haces recuerda por favor lo que ahora estás sintiendo. Recuerda lo que significa estar con los que quieres y te quieren.

Volveremos a abrazarnos.

Rosa María Moreno 20/03/2020

La emoción de las cosas.


Un extracto bastante motivador que me fue compartido y me encantó entonces quise compartirlo también con ustedes, espero lo disfruten

” Yo… Me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contradecida.

Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos.

Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas.

Y nada abreviaré que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis días”

Por : Ángeles Mastretta

 

Me estoy poniendo viejo.

– Te estás volviendo viejo -me dijeron-, has dejado de ser tú, te estás volviendo amargado y solitario.
No, respondí; no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo sabio.
He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser, he dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí mismo, he dejado tras de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad .

No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo asertivo, selectivo de lugares, personas, costumbres e ideologías .
He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas, almas, y corazones, no es por amargura es simplemente por salud.
Dejé las noches de fiesta por insomnios de aprendizaje, dejé de vivir historias y comencé a escribirlas, hice a un lado los estereotipos impuestos, dejé de usar maquillaje para ocultar mis heridas, ahora llevo un libro que embellece mi mente.
Cambié las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla.
No, no me estoy poniendo viejo.
Llevo en el alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre .
Llevo en las manos la ternura de un capullo que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material.
Llevo en mi rostro la sonrisa que se escapa traviesa al observar la simplicidad de la naturaleza, llevo en mis oídos el trinar de las aves alegrando mi andar.
No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo selectivo, apostando mi tiempo a lo intangible, reescribiendo el cuento que alguna vez me contaron, redescubriendo mundos, rescatando aquellos viejos libros que a medias páginas había olvidado .
Me estoy volviendo más prudente, he dejado los arrebatos que nada enseñan, estoy aprendiendo a hablar de cosas trascendentes, estoy aprendiendo a cultivar conocimientos, estoy sembrando ideales y forjando mi destino.
No, no es que me esté volviendo viejo por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma un poemario.
No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento.
No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, es simplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco.
No, no me estoy poniendo viejo, estoy comenzando a vivir lo que realmente me interesa.

Víctor Hugo

Hermoso poema de Víctor Hugo

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Vida, aquí estoy.

A 29 días del mes de noviembre del 2019 sigo con mi bitácora.

He decidido tener una navidad bonita, dentro del caos que significa vivir en Venezuela, un país dónde la realidad y el espejismo se dan la mano, dónde te puedes encontrar con cualquier cosa, dónde nunca terminas de sorprender con los sucesos, dónde juegan con la psiquis y un poco más. Un país donde definitivamente tienes y debes ser fuerte.

Se me han ido las navidades ayudando a hacer hallacas (plato navideño venezolano) aquí y allá. Hemos decidido que no falte en nuestra mesa, en mi caso no hubo estreno, ni pude acceder a comprar regalos como otros años, o hago una cosa o hago otra, he engordado como 10 kilos  (no me enaltece) y los míos felices. Tendré que bailar mucho y hacer ejercicios en el 2020, pero con calma y con determinación, porque no es necesario estar bien para los demás sino para conmigo misma. Toda la vida queriendo adelgazar sin saber que a todos les gustaba gordita, la vida es una tómbola.

Cuántas cosas he aprendido este 2019, me dio hasta con el tobo, pero no más que a otras personas que la han pasado muy rudo, a ellas un fuerte abrazo.

Seguimos es un mantra que adopté al comenzar el año y me ha resultado. Agarro fuerza

He estado haciendo limpieza en casa, regalando lo que no necesito y botando lo inservible, quiero un mejor 2020.

Pensé en algún momento no podría con este año pero aquí estoy escribiendo, con una casa más acorde a lo que quiero y renovada con lo que se tiene a mano, con una familia que ha aprendido mucho, creo que demasiado, tengo el amor de los míos, y me ha pegado mucho la ausencia de otros, pero nada es completo. Sigo con planes a corto plazo porque aquí todo cambia muy rápido, la economía es un total desastre, aunque se haga ver lo contrario. País de espejismos. País de dobles realidades, país de bolívares manejado en dolares, oro y petros.

Quiero y haré que mi 2020 sea productivo. Mis deseos para ustedes: Vida, salud y sobre todo #Libertad tan necesaria para poder cumplir sueños.

El que quiere puede y yo puedo. #seguimos.

Feliz año mis queridos lectores, gracias por estar y leerme. El creador los bendiga.

Somos millonarios –>

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Noche de truenos. Octubre 2019

Noche de truenos, relámpagos y centellas, llovió como si se fuera a caer el cielo, Junior no me deja dormir asustado, esperé que al menos sean las 5 a.m, me levanto, no puedo dormir más, recordé que llevo rato sin escribir mi bitácora, pero que les puedo contar sin ser repetitiva, no tengo gas y quien sabe cuándo lo traen, ahora hay que esperar, es por turnos, vienen a buscar las bombonas se las llevan y bueno hay que tener suerte, esperando ando.

Tengo algunas cosas eléctricas que me ayudan a bien llevar la situación, rogando que no se vaya la luz, porque me tocará cocinar en leña y mi alergia está a millón, ahora mismo me acabo de tomar un anti alérgico, porque es que algunos vecinos les ha tocado cocinar con leña, el olor del fogón y cenizas queda en el aire.

La situación no deja de ser preocupante, ahora la región entera parece ser lava ardiendo, las noticias no son alentadoras y parece que el mal estuviera ganando la batalla, en nosotros está no dejar que triunfe.

Aun así, seguimos, todo es un desorden, tanto humano como ético, el mundo patas para arriba, ya no sabes hacia donde voltear para que no te salpique, no puedo ser positiva en este momento, aunque lo necesito, la situación es desalentadora. Sigo en Venezuela, muchas cosas, personas me sostienen acá,  sé que tendré que tomar algunas determinaciones, uno intenta en la medida de lo posible progresar, seguir trabajando, inventar nuevos negocios, reinventarse.

Llegó Octubre, con mucho empujón, que no es fácil, y uno dentro de su fortaleza dice ¡si puedo! y avanza contra la corriente, y a cada rato un chapuzón, un remolino, te envuelve, te ahoga, sales agarras aire, vuelves, te hundes y así…

Todo este año ha sido de subir, agarrar aire y de nuevo ese bendito ciclo, que ciertamente, te arrebata tus fuerzas… y vuelves a respirar. Es un ciclo que ya tiene que acabar, necesario es saber el cuándo y el cómo.

Si el mundo anda como anda y los organismos que se dicen defensores no defienden ni su vida, que podemos esperar para Venezuela y otros países del continente. El poder envilece y el mundo está envilecido, sabemos quiénes tienen la mano metida en todo esto.

Lo siento por todos aquellos que hoy sufren, por las familias de los que deciden quitarse la vida en estos momentos de pesadumbre, por aquellos a quienes se las arrebatan, lo siento por los niños, abuelos y jóvenes que tienen que pasar por esta situación, lo lamento. La impotencia me agrede y quizás este no era buen momento de escribir, pero la alergia me grita, cuenta, di, habla. La molestia me invita a soltar, porque me ahogo.

Escucho los pájaros que comienzan a cantar, los sapitos del jardín siguen croando, bastante fuerte, a pesar de llevar agua toda la noche con ese croar “Luis, Luis, Luis, luis” que  quiere decir que la lluvia nos acompañará por un buen rato.

Sigo dando clases, sigo aupando a Rose a continuar su carrera, aunque sea por medio de intercambios, todos seguimos trabajando con pocas ganancias, con unos ángeles terrenales que no me dejan sola.

Acomodo mi casa, mi lugar, mi templo, lo mejor que puedo, para que nos sintamos cómodos en ella, he buscado por todos los medios que no se vea abandonada, ni mucho menos, son muchos años sin pintarla, porque primero está la comida y la salud, entonces se va deteriorando, porque la prioridad es otra, pero de alguna manera la tengo presentable, espero que no nos pase como en Macondo en Cien años de soledad. Cuesta mucho mantener en pie nuestras casas, porque lo que se daña difícilmente podemos repararlo, carros estacionados esperando arreglo, cementerios de enseres eléctricos, ventiladores, aires, neveras, etc. producto de los intensos bajones y apagones de la luz.

Octubre que te quiero Octubre, dónde siempre me pasan cosas. Octubre para rememorar…

Este comenzó de alguna manera para el mundo convulsionado, me imagino que es la primera rueda del espiral y como siempre nos dicen: sobrevivirá el más fuerte.

Pueblos que están pasando por momentos complicados, lo siento, ánimo y en cada corazón que me lea, por favor no se sienta consternado, las situaciones de vida existen para que aprendamos, solo mira muy dentro de ti qué es lo que necesitas comprender.

Sé más humano, más empático, que la maldad no gane en ti. Entendiendo que el mal todo lo corroe y no somos de Titanio, aunque lo parezcamos, somos seres humanos de carne y hueso, Cuidemos nuestra alma.

Hagamos el bien y no miremos a quien y continuemos nuestra ruta aunque por momentos sintamos que vamos contracorriente.

No tengo expectativas, esperanza sigue en pie, la pobre está fracturada, desgastada por la acción de otros, pero  sigue viva, porque si la pierdo entonces moriré de tristeza y no… No puedo dejar que el mal gane en mí, entonces a seguir haciendo lo que sé, en el espacio y tiempo que se me dé… Gracias por leerme.

Ánimos y fuerzas.  “Quien tenga miedo de morir que no nazca” así me dice mi hija todos los días, sonrío.

Sigo porque de alguna manera soy el piso, la compañía y el camino de alguien más. Gracias.

#MiMonstruitoDelDía.

Cuándo despedirse no es opcional.

Sentimientos que te mueven el alma, por ejemplo: Las despedidas… Un día quise aprender a soltar, jamás pensé que tendría que aplicarlo tanto y tan a menudo.

¿Cuándo se vuelven costumbres las despedidas? ¿ Cuándo duelen menos?

Reuniones dónde cada abrazo significa no sé cuando te volveré a ver,

¡Te vas! ¡me quedo! y la tristeza llena el ambiente, aunque todos sonrían por fuera. Y ver esos seres pequeñitos que solo podrás ver crecer por vídeo llamada y cámaras, porque algunos no podremos viajar.

¿Cómo se puede estar feliz viendo que este tipo de “viajes” se hacen por necesidad, por huir?

Y entonces vas siendo testigo de casas que se quedan vacías, y te vas quedando sin esa gente que pensaste que solo la muerte alejaría de ti.

Una de las peores cosas en la vida es ayudar a marcharse, recoger sus cosas, dar ese último abrazo. Ver al final esa casa vacía que muchas veces fue motivo de fiestas, tertulias de domingos y tardes de café.

Quisiera decir #Basta. Pero no está en mis manos, y seguiré despidiendo gente, amigos, familiares.

Solo queda hacerles sentir que no me afecta, que estaré bien, pero no se puede estar bien cuando poco a poco el vacío es más inmenso.

Debo agradecer que todavía mis pedazos de alma están conmigo. Que todavía no nos hemos separado, pero sé que si esto no acaba, tendrá que suceder, porque acá ya no se puede, la situación es precaria. Es entendible la migración.

Apegos … Una cosa es la que se escribe y otra cuando de verdad tienes que aprender a soltar.

Entiendo a cada uno de los venezolanos que están llenos de sentimientos encontrados, como se puede ser inteligente emocional cuando día a día, te toca lidiar con ausencias, con faltas, carencias y maldad. Emocionalmente nos tienen hechos trizas, fuñidos.

Las #DespedidasDuelen sean las que sean.

#Seguimos porque es necesario.

 

Si de algo sirve: hable, escriba, asista a un especialista, busque ayuda si siente que no puede con tanta presión, salga, camine, juegue, ríase, haga algo que le guste.

Por favor, no abandonen sus animales, déjelos en manos conocidas, déjenlos a buen cuidado, prometan y cumplan mandar para alimentarlos. Dejar un animal desamparado es como botar un hijo a la calle y estos animalitos después de criados en casa les cuesta mucho vivir en la calle

Abril. Sobrevivir en mayúsculas 

Seguimos igual o peor, tengo agua racionada, seguimos sin luz y apenas colocan algunas horas y racionada, no tengo gas y debo cocinar con leña o con mi olla eléctrica solo cuando hay luz, así que debo correr para cocinar mientras la tengo, (debo apurarme, literalmente para hacer todo en un tiempo determinado) sigo leyendo libros para no volverme loca, y no se ni cuantos llevo, leo todo lo que cae en mis manos, antes era compradora compulsiva de libros, y menos mal, hoy me estoy leyendo cada uno de esos que tenía olvidado en la biblioteca, y otros que me regalaron hace poco.

El silencio abruma, el calor agobia, el estrés se hace cada día más presente, si me da un dolor de cabeza, cara o espalda debo soportarlo, no tengo calmantes, me los tomé todos y están inaccesibles, en los centros asistenciales ya no hay, así que a respirar y aceptar, es lo que me queda.

Estoy aprendiendo a controlar las crisis, los dolores; La tensión baja y alta han hecho estragos demasiado calor, vivo en la puerta del Llano es una zona muy calurosa, se me quemaron los ventiladores y los aires, si estoy cansada, agotada, abrumada, llevamos mas de un mes en esto…

Ni idea cuando finalizará, subsistir es complicado, el dinero no alcanza, las maticas se secan, aún no llueve, trato de que mis cambures sobrevivan y mi jardín no se muera… este es un verano que no voy a olvidar. Debo mantenerme y mantener a los míos saludables emocionalmente. agradezco a mi familia y amigos por estar y ser.

Tengo a mi lado a Junior, mi perrito, que es un excelente catalizador de emociones.

 

Sobrevivir en mayúsculas

Un jueves de marzo comenzó la oscuridad.

Un día jueves del mes de marzo, 7 para ser exactos, comenzó la oscuridad que tanto había temido, se fue la luz por varios días, calor, angustia, miedo, todo junto, desconexión del mundo exterior.

A la falta de comida, agua, gas, se sumó la falta de luz, los conatos de ataques de pánico se hicieron presentes en mí, sobre todo en las noches, mucho calor, el ruido de algunas plantas eléctricas ensordecen, los grillos, todo se siente más, la oscuridad aterra cuando no sabes a qué atenerte, sin información , sin certezas, sin saber que estaba ocurriendo, sobre todo cuando eres una persona que siempre se informa en redes sociales, sabiendo que los medios de comunicación están secuestrados. Al menos pude controlar los ataques de pánico y no necesité de medicamentos, ni salir al hospital. He aprendido a tranquilizarme y sobre todo los que viven conmigo, saben cómo comportarse cuando ven que tengo los síntomas, ahora sé que no me voy a morir por eso, que solo debo respirar y prestar atención, a veces mi mente me hace ver que todo es más terrible de lo que parece… ( hey, si es terrible, esto asusta, pero debo mantener mi tranquilidad por mi bien y el de los demás )

Algunos vecinos han colaborado con agua, porque resulta ser que a mi casa no llega el vital líquido. Así que no las hemos ingeniado… Mangueras van y vienen, buscar tobos y tratar de llenar cada pipote que hay en casa. Menos mal tengo buenos vecinos.

Se robaron los cables de teléfono e Internet, casi todo el pueblo quedó incomunicado por culpa de unos rateros. Eso es intolerable. Hay que pagar para que lo vuelvan a instalar.

Sigue el problema del efectivo… toca caminar para salir de casa. Cuando al fin colocaron la luz quedó inestable. El gas cada día es más difícil conseguir.

Ya les puedo hacer un recetario de cómo preparar las lentejas, enseñar cómo mantener limpio el hogar con poquita agua, bañarse y que te quede agua hasta que vuelvan a colocarla o puedas comprar una cisterna de agua.

Dentro de lo malo les cuento que un amigo twitero me consiguió las gotas para mis ojos y han cedido mis dolores de cabeza, agradecida con él, por siempre.

Mi hija tiene dolor en sus cordales y le ha tocado el trigémino, ahora conoce el dolor que siento día a día, sin calmantes, es rudo palear la situación, vivir en Venezuela es soportar más allá de lo creíble.

Y les cuento algunos estamos “bien” pensando en otros que ni una comida pueden hacer.

El miedo en estos días oscuros hace presencia, para mitigarlo, no sé cuántos libros me he leído, llevo como 10 hasta ahora. (Esto lo escribí en Marzo 2019)

No tenemos señal, no tenemos información,  la angustia, el desdén y la desesperación hacen presencia.

Sigue mi bitácora en este país sin ley…

Por Amor.

Por amor #Estás

Por amor me alimentas

Por amor te preocupas por mi.

Por amor tocaste mi puerta para verme.

Por amor me lees.

Por amor me acompañas.

Por amor me apoyas en lo que emprendo.

Por amor me abrazas, me besas y me escuchas.

Por amor me consuelas.

Por Amor.

Se les agradece.

Feliz día del amor y de la amistad. Que el amor en sus diferentes formas vibre en ustedes, sean con los demás para que sean con ustedes, den para que reciban y sientan para que los sientan. Sean recíprocos. El amor es un regalo que merecemos