DESVARÍO de un Insomnio

Agarro mi cobija, me arropo, me gusta su textura suave y fría… Mi cobija es importante, es la que me abraza toda la noche, para dormir feliz debo sentirme abrazada, que mis sabanas, cobijas y almohadas, estén limpias, suaves y que por ningún motivo raspen, que sean de algodón. Si se llega a salir un poco del colchón me levanto a arreglarla porque no puedo dormir sin la colcha puesta o el colchón al aire, a que viene esto, hoy ni siquiera eso me ayuda a conciliar el sueño, este dolor y calmantes no me dejan dormir, tengo dolor de muelas, las cordales, muelas del juicio, creo que nunca tuve juicio, ese juicio me lo está sacando esta muelita, una casi me mata del dolor, esta duele menos, si no tomo calmantes me duele y si los tomo no duermo. Van 3 y falta una.

Nunca tuve problemas dentales de joven, ahora es que sé lo que es un dolor de muelas ; lo cierto es que una cosa se cuela con la otra y mi cerebro tan eficiente solo comienza a pensar en vez de descansar, el aire con los apagones se volvió a dañar, lo arreglé, pero no enfría como antes, bueno es que ya es casi imposible, demasiadas veces, entonces me acaloro por las medicinas y menos duermo, me pongo a pensar que hay que arreglar esto y aquello en mi casa, en tu casa y en la casa de él, que la comida llega hasta tal día, entonces monto los almuerzos en mi cabeza, acomodo lo que voy a hacer, hago manualidades, doy clases, twiteo, todo allí acostada con los ojos cerrados, recuerden que hace años no uso móvil. Trato de respirar, abrir mis manos porque cuando me estreso las cierro, trato de descansar el cuerpo.

El cerebro – párate, escribe, busca el libro, lee, es que me presiona a despertar, estoy leyendo de nuevo el perfume, entonces él emocionado, cuando le gusta una lectura no me deja dormir hasta que no la termino, pero necesito dormir porque cuando no duermo en la noche, en el día no sirvo para nada, antes me costaba dormir, pero desde unos años para acá lo hago como debe ser, es raro los insomnios en mi. Me gusta dormir temprano, toda mi noche y levantar a primera hora.

Venezuela produce insomnios, a veces se siente como debería, luego algo sucede, todo se trastabilla, vivimos como al filo de un abismo donde en cualquier momento se siente caer, una rueda de la fortuna, una montaña rusa, pero de esas bien peligrosas. Un paseo oscuro porque nunca sabes a que atenerte y como te irá al día siguiente. Aquí la vida si te sorprende día con día.

Les dije que tengo sobrepeso, eso trae consecuencias a nivel de columna, duele. Pero más me duele la gente. Dejen de ser intensos con los cuerpos ajenos. Este fin de semana fui invitada a varias reuniones, y hubo de todo, desde gente que le gusto así, hasta gente que dice que si dejé de caminar para rodar, los ves y ellos están más gordos que tú. La gente no cuida sus palabras. La gente cambia, envejece, de alguna manera no seguirás siendo «el modelo», los cabellos se caen, salen entradas y canas. ¿Es necesario explicarlo? Aunque lo tengo claro y decidí seguir tranquila, las palabras hirientes a veces quedan, aunque yo me diga: es su basura, no te pertenece, es lo que siente por si mismo, no es tu problema, tu eres su espejo, por eso se ve tan feo, y así … Suelo reírme luego de eso. Y eso a esta hora eso también lo pienso.

Este Insomnio da para todo. Lo bueno este silencio me encanta para escribir. Ya son más de las 4 a.m. Esto es momentáneo, Tengo que esperar termine de salir la condenada muela, baje la inflamación y le diremos adiós.

El silencio de la noche, el sonido de un grillo, el respirar de quien duerme a mi lado, y esta pantalla blanca llena de letras… Eso es lo que soy hoy.

Pronto un rayo de luz se colará en la habitación. y amanecerá e igual estaré agradecida por sentarme a escribirles y hacer de un insomnio un rato ameno.

Me alegra tener este blog, Es bueno desahogarse.

Gracias por visitarme.

Rosa María.

Ecos de ayer

«Cuando la pared es

tan sólo la pared,

cuando el olvido se

vuelve un sin embargo,

cuando los sueños se rinden

y sin motivo se mira,

cuando ella y él se quedan esperando»

 

– ¿Cuándo fue la última vez que amaste?,

le preguntó ella sosteniendo sus manos al

igual que la mirada, sentados ella y él en

un viejo sillón, una fría tarde.

 

– No lo sé, le respondió él, seguramente hace

mucho, supongo, casi ni recuerdo lo que se

siente amar y ser amado, que me importe y

ser importante para alguien.

 

El café humea, los cigarros se suceden,

el silencio es la respuesta a la mayoría de las

preguntas que a esta altura, ya no tienen sentido,

por lo menos para él. Ella está ahí, compartiendo

su tiempo, intentando ayudarlo, transformarse en

su sostén, ella sigue ahí, sosteniendo sus manos,

tratando que él entienda que aún queda mucho

por hacer, que siempre hay algo por rescatar

y que, lo veamos o no, sepamos de él o no,

siempre hay alguien que nos recuerda y que a su

manera, nos quiere. Ella quiere que él sepa que

nunca nadie está solo, que siempre hay alguien.

 

Él hace como que la escucha, su cuerpo está ahí,

lo sabe por el café y los cigarros que ya se terminaron,

lo siente por esas otras manos que no son las suyas,

él está ahí, él y su soledad, pero no siempre fue así.

 

Hubo otros tiempos de mirada franca, de frente en alto,

de voz firme y un amor, hubo momentos de felicidad,

de plenitud, hubo espacios de goce y de placer, hasta

hubo hijos que criar y que crecieron y un día dijeron adiós.

El tiempo pasó, los errores se acumularon, los silencios

fueron el discurso cotidiano, la pasión dejó lugar a la

hipocresía y a la mentira y un día, en medio de reproches

y él sin poder articular palabra, eso le pasa cada vez que

él se enoja con él y con el mundo, se ofende de tal manera

que las palabras también huyen de él, y no puede hablar,

y un día, la casa fue un lugar enorme lleno de

sombras y de abandono y de cosas muertas y se llevaron todo,

hasta sus ganas de vivir.

 

Ella sigue ahí, ella amiga,

mujer amante, ella que de a ratos, cuando él se lo permite,

le recuerda que aún sigue siendo un hombre.

 

Ella y él saben por qué.

De: Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta

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