Sonia

Amanece, le costó conciliar el sueño y lo poco que durmió tuvo pesadillas. Así que a las 4 de la madrugada ya estaba despierta, se asomó a ver a su prole que aun dormía.

Uno de sus tres niños se movía mucho y le sonaba su estómaguito, señal que el niño tenía hambre, la noche anterior había cenado poquito. Cuanta tristeza siente Sonia.

Pensaba como haría para darles de comer hoy, solo le quedaba en la despensa dos tazas de arroz, un plátano y algunos mangos,  la cosecha se estaba acabando, había comprado un kilo de masa de maíz amarillo, se hizo un guarapo de malojillo lo endulzó con un poquito de azúcar que le quedaba. El café hace rato ya no podía comprarlo era un lujo ahora para ella.

Montó cinco arepas del tamaño de una taza pequeña de café,  puso a sancochar un plátano, freír era imposible en una casa donde el aceite también escasea, porque llegó en la bolsa como hace tres meses y ya no volvieron a mandar. Antes venía Leche, azúcar, café, harina, arroz, pasta, granos, aceite, avena, a un costo sustentable, pero eso también cambió, ya solo viene uno o dos arroz, una o dos pastas, una sola harina, ya ni sardina le venden, no trae azúcar, la leche hace más de cinco meses no llega , la avena menos, no trae azúcar, ni café y el costo no es nada solidario y a veces pasan 45 días para llegar, en la calle si consigue algunos de estos productos, le sale el doble de lo que ellos ganan semanal, imposible ahora comprar comida.

Llora de desconsuelo, sus niños no han podido ir a la escuela, no tiene como lavar sus uniformes, no tiene como cepillar sus dientes, la pasta dental es costosa no puede adquirirla, compra una y utiliza hasta el tubo y ella misma debe colocárselas a ellos en sus cepillitos para que no la malgasten, este mes se le acabó, les hizo una con bicarbonato de sodio y menta que a ellos no les gusta y a ella menos.

Llora, no puede más, son arepitas con sabor a lágrimas, ya no le queda ni más masa ni  más dinero, todos duermen. Se despertarán y le dirán ¿otra vez arepa pelá sin nada mami? Y ella los mirará y tendrá que aguantar y decirle que quizá más tarde les dará algo más.

No irán a la escuela, prenderán el televisor y allí verán comiquitas y comida, porque como pasan propagandas de comida, que normalmente el usuario no podrá comprar. Prefiere a veces que salgan a jugar al patio, pero es tal la inseguridad que es mejor mantenerlos adentro en casa, tenía trabajo antes, pero la despidieron por no poder pagarle un sueldo, la empresa quebró, allí el único que trabaja es Juan y su ingreso no alcanza ni para dos días y eso que se mata trabajando por un sueldo mínimo y un bono alimenticio que apenas suple una semana.

Llamó a la maestra para contarle que hoy tampoco irán, los uniformes están sucios, no consigue ni jabón de panela para lavar, pero la verdad es que tampoco tiene dinero ni para los pasajes, la escuela queda lejos y es mucho el trecho que caminar, sus niños se pueden desmayar, han comido muy mal. Piensa que se le van a desnutrir sus muchachos. La maestra le dicta algunas actividades por teléfono, ella tendrá que hacer las veces de maestra, no le queda de otra.

La informa la vecina de los sucesos en la capital, ella vive en un pueblo, no tiene móvil, se lo robaron, no puede pagar Internet y en los canales que ve no pasan nada, apenas algunas que otras noticias, su vecina le ha contado todo lo que sucede y le muestra fotos y vídeos, ella no tiene esperanzas, ya le han quitado todo, hasta sus ganas de vivir.

Sonia ya no sonríe, ha adelgazado más de 15 kilos, su esposo aún más, sus niños están delgaditos casi esqueléticos lo que comen no los alimenta. Deben tener anemia.

Una arepita para hoy y hambre para mañana.

Aún quedan diez días para cobrar y no sabe qué hacer, coloca la mesa: arepa, pero hoy se las acompañó con plátano sancochado y una taza de té de esa plantita que sembró en el patio y sabe muy bien. Eso será su desayuno, en la tarde será arroz con plátano y jugo de mango y en la noche arepita pelá y ella y Juan se acostarán sin comer no alcanzará para todos.

Pobre Sonia ya no sabe qué hacer…

Sonia no es cubana… Sonia es venezolana.

Una historia real.

Continuará …

@rosmarymoreno