Un día después del 23

 

Anoche hubo lluvia, tormenta eléctrica, truenos, vientos  y hasta centellas, pensé ¿oye será que de verdad se acaba el mundo hoy?  Me bañé con agua bien tibia, me puse la ropa de dormir que más me gusta y a otros no, o sea la más vieja, la más fea, me arropé, me puse bien cómoda, di gracias por todo, me reí, de igual manera nuestra vida se ha hecho lo bastante complicada y si no es por tanta gente buena que aún existe en el mundo, pues no sé qué sería de nosotros.

La noche anterior había tenido insomnio, unos de mis mejores amigos de vida, que ya falleció, cumpliría años y en vida siempre se me olvidaba su cumple, así que como cosa rara me despertó en un sueño para recordármelo, así mismo mi otro papá, mi suegro, que ya no está, también cumplía años, así que les dediqué mi insomnio, les hablé, les recé y los recordé bonito, como ellos lo fueron conmigo.

Me levanté el 23 con ánimo, no estaba cansada de la noche anterior y pase un buen día, si bien es cierto, estoy muy consternada por todo lo que sucede en el mundo, todo este movimiento de tierra, todo este desastre con el clima, todos estos cambios que hoy tiene la madre tierra es gracias a todos nuestros desmanes, sabíamos que vendría un cambio necesario, pero nosotros lo hemos acelerado.

Me duelen, sabes, siento empatía por todos esos seres que hasta hoy han perdido familiares, amigos y bienes, saber que su país se desploma, pero también he visto como de sus ruinas se levantan, sobre todo México a quien le tengo especial cariño y me siento conectada por los muchos amigos y familiares que hoy tengo allí. México Lindo y querido, Fuerzas. Los amo.

Hemos tenido un año bien complicado, pero septiembre 2017 nos ha sorprendido como le ha dado la gana, aún faltan unos días para que termine y lo que da es terror, pero bueno, nada, la vida sigue y con ella nosotros. Unos con Socialismo, hambre y miseria, otros con terremotos, con huracanes y un sinfín de males y el hombre completa con sus atentados y con sus pruebas nucleares, una total locura, 2017 no nos ha tratado con cariño, pero hay sobrevivientes.

Así que anoche, después de un día caluroso y en familia, donde leí cada cosa que pasaba en esa bolita llamada mundo, me dispuse a dormir. Y cómo les dije al principio comenzó de repente una tormenta horrorosa, sonaba el viento, y llovía fuerte, recordé que ayer se acababa el mundo, sonreí, como si fuera poco lo que nos sucede, me arropé, me puse bien cómoda y di las buenas noches, si algo pasaba, que me tomara bien dormida y agradecida.

Desperté y ahora les escribo: Amaneció, dormí sabroso, anoche en muchos días no hubo sueños, ni pesadillas, ni preocupaciones. Dormí.

Sé qué desperté en el mismo lugar, con los mismos problemas y con este régimen que nos está matando poco a poco, ayer vendió en su popular bolsa: harina en mal estado con gusanos y gorgojos, leche líquida vencida y poquísimos productos que apenas alcanza para una semana y que venden mensual y costosa, si señores como en Cuba, no se si peor…

Ayer la impotencia me mataba,  a veces no tengo fuerzas, a veces me desespero, pero hay gente que me ayuda a levantar, a no decaer, a no morirme de un infarto, por eso debo agradecer y continuar.

Buen Día Cariño.

Gracias por leerme.

Un nuevo día, una nueva oportunidad.

Nosotros seguimos en los juegos del hambre, donde sobrevive el más fuerte y solo se puede sobrevivir siempre desde el amor, desde la fe, desde la esperanza y de la manera como tomemos las cosas. Vamos sigamos, recojamos las piedras, hagamos un castillo.

@rosmarymoreno.