Espacio en el que faltas. Sillas Vacías

Diciembre significa: Unión, amor, paz, alegría, navidad y felicidad, pero por ahora muchos de los venezolanos nos llenamos de una intensa nostalgia.

Nostalgia porque nuestros familiares y amigos ya no se encuentran con nosotros, son muchos los que han partido hacia un nuevo rumbo buscando una mejor oportunidad de vida, otros nos han dejado para siempre.

Nostalgia por los ausentes … Nostalgia por todo lo que nos falta … Nostalgia por la libertad perdida, por todo lo que significa vivir en socialismo, tanta escasez, tanta necesidad.

Con sus malas políticas destruyeron a este país. Da vergüenza como lo convirtieron en una taguara mal administrada.

Comenzar los preparativos para estas navidades da así como un golpe sentimental. Saber que muchos todavía están, pero sus planes es buscar un nuevo destino y no es para menos.

En cada familia habrán sillas vacías, los que han emigrado, los que han muerto, los que están presos, los que ya no están, esas sillas que no sabemos cuándo volverán a ser ocupadas, y duele, duele tanta ausencia, en un país donde las familias han quedado  desmembradas.

Diciembre de ausencias,  casas vacías, de alguna manera debemos ayudarnos para no decaer, recordar las vivencias positivas, agradecer a los que todavía se encuentran con nosotros,  consolarnos  sabiendo que ellos estarán mejor en el lugar donde están, al menos se están alimentando bien, es triste pensar en lo desolador que es escuchar las campanadas y no tenerlos al lado para abrazarlos.

Si puedes y esta a tu alcance invita a a esas personas que están solas, que sus hijos se han marchado, abre tus puertas a aquellos que este año necesitan de ti. Seamos empáticos, compartamos, hagamos a pesar de la dura realidad un momento feliz para quien tiene tantas tristezas, un abrazo apretado en un momento de soledad es mucho lo que se agradece, seamos solidarios con otros, demostremos entonces que esta es la época de la comprensión, del amor y de la solidaridad. Seamos cómplices en el amor. Llenemos esas sillas vacías para que la soledad se sienta menos.

Un mes para compartir sobre todo cuando la soledad no es buena compañera.

A pesar de las desavenencias  y el momento político que estamos pasando les deseo un bonito mes, con esperanzas de un futuro mejor y con libertad.

 

 

 

 

 

 

Trenza tu tristeza

 

Existe una leyenda que dice así :

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los harìa llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía-  porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.

Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar  cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.

Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña,  aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada  por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo.

Trenza tu tristeza, decía,  siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.

Por:  Paola Klug

 

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Y nos leemos un cuento. Furia y tristeza

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta.

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.

Había una vez un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

 

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua…

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

Del libro Cuentos para pensar de Jorge Bucay .

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