No era un Unicornio. Simplemente era una cabra con un solo cuerno.

No era un Unicornio.

Y la tercera no fue la vencida…

Simplemente era una cabra con un solo cuerno.

La vida está compuesta de momentos difíciles o vamos a  llamarlos un poco complicados, cuando somos seres humanos creyentes, pensantes y con buen grado de empatía llegamos a “creer” que todas las personas son iguales a nosotros y por ende actúan bien, cayéndonos el chubasco de la vida.

La inexperiencia o la experiencia en la vida o en el amor, no nos enseñan en realidad como actuar, lo cierto es que a veces salimos buscando el unicornio y terminamos encontrando una cabrita de un solo cuerno, como en el comic de mi Villano favorito 3, es tierno y se ve bien, pero no es lo que esperamos, no los creemos y hasta nos creamos una historia de amor y pasión.

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No echaré la culpa a nadie de lo que pasa, pues la culpa de esas ganas de sentir, de ser por momentos irresponsables, de dejarnos llevar por esa felicidad momentánea que nos arrebata y nos lleva a hacer cosas impensables es de esas hormonas  queridas y a la vez tan desgraciadas que no nos deja pensar, si las hormonas de la felicidad, ellas tienden a pintarnos las cosas color rosa.

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Bueno a alguien tenemos que culpar de todo ese desmadre que cometemos cuando nos “enamoramos”… Decidir, acaso se decide bien desde la óptica del enamoramiento, acaso somos seres responsables a la hora del deseo y la pasión, creo que en esos momentos de locura,  la razón nos dice adiós y sale a relucir en toda su extensión el gusanillo de la irresponsabilidad y el ser animal que todos llevamos dentro, esa sombra que nos hace peso y que muchos tratamos de ocultar para no confesar que estamos completamente perdidos.

A veces ni a la primera, ni a la tercera, ni mucho después está la vencida, debemos seguir creyendo en nosotros “aprendiendo” de cada relación que vamos dejando en el camino,  entendiendo que llamarlos fracasos es terrible porque no es así, no fracasamos, solo no entendimos el meollo de la relación y esa persona no llegó a ser compatible con nosotros, o con lo que “supuestamente” esperamos de ella, o viceversa.

El unicornio no existe querido. Las utopías son eso solo utopías, venimos a este mundo con ciertas “fallas de software”, malas mañas, o defectos en todo caso, con los cuales hay que aprender a convivir. No somos perfectos.

Somos un mundo de creencias, si quieres, culpamos a los cuentos y películas de amor, pero dentro de nosotros hay algo que se llama conciencia y que bien nos dice que debemos o no hacer.

Somos nosotros quienes llevados por la locura, decidimos muchas veces iniciar relaciones a destiempo sin curarnos de la anterior, sin darnos un tiempo, un break… sin dilucidar las posibles consecuencias de entrar en el juego en una relación sin haber subsanado la anterior.

Somos corresponsables de todo lo que nos sucede. Echarle la culpa al otro ¿cómo para qué? Si bien es cierto, tenemos buenos sentidos que nos orientan, que no sepamos analizar las señales es otra cosa, hacernos los tontos, los locos o a veces hasta los estúpidos para no perder a nadie es nuestro mayor problema, porque desde allí comienza el bendito sufrimiento de “me quiere, no me quiere”

Váyase para el carajo en ese mismo momento o entonces se quedará en el mismísimo infierno. Allí es donde debemos decir “basta” si no me quieres, esto se termina y eres libre, chao pescao, que te vaya bonito.

No es un fracaso, es una sabia decisión, amarnos por encima de todo y de todos, tanto, querernos tanto, aunque en algunos casos hasta puedan llamarnos egoístas.

 

Gracias por visitarme. @rosmarymoreno.