Dos meses, un virus y 15 kilos de más

No sé ni como empezar este relato o vivencia, dos meses, desde junio empezó un virus, pensábamos una gripecita, doy clases quizás llegó un niño con gripe, una visita, no había ido a ningún evento, llegaron las ferias de San Juan y recuerdo que quería ir y empecé a estornudar no me imaginé en lo que se convertiría dicha gripecita, fiebre alta, dolor en los huesos, dolor fuerte de garganta por varios, muchos días, casi no podía levantarme de la cama, todos, uno por uno fuimos cayendo, pero rapidisimo, casi ni podíamos atendernos, el dolor en el cuerpo era algo como si se estuvieran rompiendo los huesos, menos mal ellos menos propensos a empeorar con gripes, sanaron más rápido, pero yo no, yo pasé por cada síntoma de covid, el bicho ese, casi me deshidrato yendo al baño, luego la tos, casi sin voz, sin sabor, de nuevo sorda, mis oídos me dolían junto con la cabeza y la cara por más de una semana, el cansancio, la fatiga, como 4 dias sin poder ni abrir los ojos acostada en cama, inerte, dormida.

Todos esos días empijamada y con batas, solo comer, aun sin ganas, y dormir … Ahora nada me queda. Errores que se pagan caro, debí vestirme, pero no tenía ganas.

Tenía ayuda y menos mal, sin ellos me hubiese muerto allí, qué cosa más espantosa.

Sigo tosiendo. Ya he tomado de todo y con tanta cosa estoy hinchada como un sapo, todo el mundo adelgaza, yo engordo. Gracias debo dar qué pasó lo peor y tenía mi bombita y mis medicamentos. Respirar es tan importante, que susto cuando no puedes, podrán imaginar un pecesito fuera del agua, así se siente.

Mi cabeza no quedó igual, ando como perdida, me deprimí muchísimo, a todos no nos da igual, pero es que estoy medio dañadita y creanme que se los escribo riendo .

Todo el mundo mejoraba menos yo, aún sigo tosiendo, me duele la espalda y riñones. tengo un despropósito de vida, un cansancio infinito, aún no puedo ayudar mucho con los oficios de casa, y no he empezado a trabajar, son vacaciones, me tomaré un tiempo para recomenzar, para trabajar con niños hay que tener vitalidad. Algunos dicen y hablan que no mejoro porque no quiero, benditas personas que de verdad no entienden que nadie quiere estar enfermo y que si uno no trabaja, pues no come.

Enfermarse y que todos tengan una opinión. Todo el mundo sabe, todos son médicos, todos creen como te sientes. Ahora debo explicar mi sobrepeso y escuchar cualquier tipo de tonterías. No, no tengo ganas de hacer ejercicios, no, no quiero hacer dietas, no, no quiero vestirme ni arreglarme, sencillamente todavía no tengo fuerzas, quizá más adelante salga a caminar y a llevar sol. No quiero asistir a ninguna parte, no quiero volver a enfermar, hasta escribir me cansa, las piernas de noche como que tienen vida propia, duelen mucho … Experiencia traumática.

Aquellos que han enfermado con ese bendito virus, ánimo, a algunos nos toca más fuerte que a otros y algunos ni lo cuentan, así que tómenlo con calma, guarden reposo, sopa, agua de coco y medicamentos que sólo su médico le diga, no se automediquen. Sanen. Uno después de esto queda medio tocado y yo ya lo era (risas), así que bueno hasta que no se vaya el cansancio y la fatiga no estaré al 100%, pero ya voy como por 60% y exagero. Ahora a recuperarme porque es odioso no poder ni querer hacer nada, mi mente quiere, pero mi cuerpo no lo acompaña.

No es tan difícil respetar lo que siente el otro. No estás en su cuerpo, no lo sabes. Opiniones no pedidas son una molestia

Expresar lo que se siente para seguir.

Gracias a los que me acompañaron y ayudaron es este tiempo tan rudo.

En cuarentena. Pandemia. Marzo 2020

He visto películas de ficción, terror y todas las del fin del mundo y por supuesto una cosa es verlo, otra vivirlo.

Una Pandemia nos arropa y el mundo con todas sus armas, no ha podido evitarlo. Un virus llamado COVID-19 enfermedad muy infecciosa, nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha. Causa enfermedad respiratoria, en casos graves neumonía. 

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A pesar de saber, de leer y estar al tanto de muchas cosas, no me pasaba por la cabeza tener que vivir algo así.

Un Coronavirus ataca al mundo, una guerra sin cuartel, un enemigo invisible al que las fronteras no le hicieron pero ni cosquillas, el mundo entero hoy se encuentra luchando para sobrevivir al Covid 19.

Nos piden quedarnos en casa, nos piden a gritos: Lavarnos las manos, nos piden usar tapabocas, nos piden ser responsables.

La irresponsabilidad de unos, llevó a una Pandemia. Palabras mayores.

Venezuela ya devastada, ahora nos llega esto, vamos por el día 6 de cuarentena. No hay agua, ¿Se imaginan en esta cuarentena sin el vital liquido? a juro hay que lavarse las manos a cada rato, y la reserva se terminó, me trajeron un agua color marrón, me pica la piel solo pensar bañarme con ella, le agrego un poco de cloro y estoy dejando que se aclare, la comida a duras penas alcanzará como para 15 días, trato en lo posible de estirar lo que tengo, el gas está por acabarse, no hay gasolina, el ahorro no es mucho así que mejor dejo hasta allí el cuento, para algunos será como vacaciones, para otros como una tortura, sobre todo acá en Venezuela.

La luz va y viene, apagones y bajones de luz nos acompañan… Aún no se observan enfermos por dónde vivo y de verdad espero que la cuarentena nos ayude a que el virus no llegue a esparcirse.

El hospital que me queda más cerca no cuenta con nada, estuve hace poco y tuve que llevar hasta el agua porque no hay, mejor no sigo contando porque de verdad aterra.

El impacto de la pandemia en Venezuela ni siquiera me lo quiero imaginar. A apenas pocos días se lee sobre saqueos, no hay tapabocas, ni guantes. No pude comprar ni uno, así que estoy enclaustrada en casa. No se puede salir sin ellos, se entiende, pero en Venezuela hasta hace poco no se encontraban en las farmacias, ahora ya salieron al público pero a unos precios dolarizados que solo algunos podrán pagar.

Mi bitacora es simple, sigo haciendo lo que hacía todos los días, por supuesto, no puedo trabajar, solo comer, dormir, leer y estar 24-7 encerrada en casa, no he visto a mis padres y hermanos, aunque los llamo todos los días. Me cuido mucho, ya que enfermo fácil de gripe.

Querido lectores espero que estén bien y que sus familiares sigan sanos, cuídense mucho, sean responsables, lávense las manos, limpien las casas, limpien los pomos, y todo lo que toquen. Cuiden a sus mayores, salir ilesos es cuestión de responsabilidad con nosotros mismos.

Esto me asusta mucho, realmente he tenido muchos días preocupada, el dolor embarga a muchas familias en el mundo y otros ni siquiera quieren darse cuenta del tamaño de la calamidad. Hoy estamos, mañana no sabemos. Cuídense por favor y quédense en Casa. Vamos a salir de esto, si tomamos las medidas pertinentes.

Vale la pena mostrarles este escrito

«Separados pero más unidos que nunca» 

Por Edna Rueda Abrahams.

Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

Y nos dimos cuenta de lo que es y de lo que no es importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil.

Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos los rodajes de las películas, los servicios religiosos y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

Tres gotitas de virus en el aire, nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas son simples accesorios.

No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

Volvimos a ser la aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores mientras estemos unidos.

Si todo sale bien, la sociedad cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón, cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del coronavirus, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

Es hora de reflexionar, es hora de ser más humanos y responsables…

Ahora extrañamos ese abrazo, ese beso, esas tertulias con café, ese fin de semana en familia.

Cariños infinitos  y bendiciones. Salud, mucha salud. Saldrás de esto y si lo haces recuerda por favor lo que ahora estás sintiendo. Recuerda lo que significa estar con los que quieres y te quieren.

Volveremos a abrazarnos.

Rosa María Moreno 20/03/2020