Uno tiene que curarse primero.

Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al universo para que suceda lo que convenga. Uno primero tiene que curarse.

Dejen de mentirle a la gente rota, que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas.

La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahí sintiendo culpa por no tener los “huevos necesarios”para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar. Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede viejo, no se puede.

Es que la vida a veces duele. Duele. La pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas… Duele. Todo eso duele.

Entonces, antes de meter las patas en el agua y sacarse una selfie acariciando al perro, tienen que sanar. Y para sanar hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir.

Paren con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena, con su soledad y sus vacíos. Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede.

Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida. Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. No apuren a la gente.

Dejen que se curen, carajo. Y después quizá sí. Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo más liviano, que pongan las patas donde las quieran poner, que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. Pero dejen que la gente se sane. Dejen que se curen, carajo.

LORENA PRONSKY

La enmarañada tela que tejemos

No somos arañas por eso nos enredamos entre nuestros propios hilos.

Dicen que es apocalipsis, final de todo y comienzo de algo. Aquí hace rato, cada quien vive su propio apocalipsis. “ Tu apocalipsis puede no resultar el apocalipsis de otro”

Todos nos volcamos en algún momento a ayudar a  personas, donamos comida, ropa, zapatos, pero no nos acordamos de algo esencial: los artículos de limpieza, no me imaginé lo importante que era eso hasta que tuve que pasar por la encrucijada de: “comer o echarme champú en el cabello”, que importante es el aseo personal.

He leído a mucha gente decir: “no importa que sean pobres, pero por lo menos que se mantengan limpios” ¿Saben lo que tienen que dejar de comprar para hacerse con un jabón de olor? He pensado mucho en las personas en situación de calle, o ínfima pobreza en estos días, ahora lo entendí.

Los productos “económicos” son un engaño, malaya sea con el estafador que se ciñe de la desgracia ajena para obtener sus ganancias, ahora tampoco se salvan los productos de mayor precio, algunos ni cumplen con las normas esenciales para su costo. Productos de mala calidad, jabones que no limpian ni los malos pensamientos, cloros que no aclaran pero ni las dudas, y pastas dentales que amarillean dientes y lengua. En todo caso, ahora, ni para esos productos alcanza.

No, no conocía la pobreza, mis padres se empeñaron que no me faltara nada y luego seguí su ejemplo, mi madre la conoció y siempre nos contaba cómo iba la cosa, pero escuchar contar sobre ella y vivirlo es otra. “Pobreza” que susto cierto, no la nombres me dicen… bueno existe, hay millones de personas en esa situación de vida, y los que ahora por pandemia y otros asuntos políticos, tenemos el desagrado de conocerla.

No es parte de mí vivir en ella, fui criada para seguir intentando por todos los medios crecer, mis padres nunca se ha dado por vencidos. Nos han enseñado a trabajar y buscar el sustento de la mejor manera posible, sin dañar, ni estafar a nadie.

A lo que iba, he comprado champú y cada uno más malo que el otro, me han engañado porque soy cegata y no veo bien a la hora de revisar , se han vuelto extremadamente ágil para clonar los de mejor calidad, y hay que saber bien dónde está la diferencia, eso ya es una gran molestia, malos seres, indignos de estar en esta vida, se hacen ricos con la desgracia ajena, los hacen con sábila, alcohol y algo de olor, que por supuesto comprenderán a que huele, (arrugo la nariz)

Con el cloro y los artículos de limpieza pasa igual , pura agua con color y un poquito de esencia. Siempre me preguntaba porque algunos lugares huelen así.

Tengo un sentido de olfato que creo que es el que tengo más agilizado, siempre que entro a un lugar queda grabado en mi sus olores, pues conozco el de la pobreza y no me gusta, ahora lo entendí…  Resulta que si no tienes dinero suficiente, todo es de mala calidad y es allí donde radica el problema, entiendo que la calidad cuesta, pero por lo menos hacer algo que limpie y huela bien, en estos días he usado unos jabones de avena que son una delicia y no son tan caros, porque todavía queda gente decente en esta vida y no quiere dañar al prójimo, ni estafar. Esos siempre tendrán venta y gente que los siga.

Los otros jabones que ahora nos venden con muchos colores, solo dañan la piel y son extremadamente ácidos, y por el Covid 19 están causando graves daños a las personas sensibles, que ni culpa tienen de no tener dinero para comprar algo más decente.

Siempre tuve temor a la pobreza, bendito sea Dios y esta desgracia de régimen que vino a mostrarme ese camino de una manera avasalladora, sin agua, sin gas, sin productos de limpieza para cuando llega el agua cada 20 días lavar, entonces enjuagas con “jabón azul” que tampoco es el mismo, es una imitación barata, ácida que deja un olor a perro remojado que aunque enjuagues bien queda y que cuando sudas debes quitarte inmediatamente la ropa, saben dicen que el infierno no existe , yo digo que está acá en la tierra y se vive sobre todo en los regímenes totalitarios.

 Si algún día vas a ayudar a personas en  situación de pobreza acuérdate del  jabón, champú, detergente, pasta dental, papel, cualquiera de esas cosas, no sabes cómo van agradecer que les regales un poco de dignidad, además de comida.

Un corte de cabello, un baño con mucha agua y jabón, un poquito de champú, obran milagros, por eso ahora siempre ando con una tijera en el bolso, y el que quiera pues le regalo un corte, que aunque no se mucho, por lo menos no los dejo pelones. Me he vuelto la peluquera oficial de mi familia.

Nos roban la dignidad descaradamente quitándonos nuestra manera de ser, que estar limpios, pulcros, olorosos y bien arregladitos.

Ayer me eché un enjuague delicioso en el cabello y no saben lo que sentí. Me gusta mi jabón de avena o de niño, me gusta oler bien y lo que se siente no tenerlo es tan horrible como si te falta una arepita en las mañanas.

Nos han puesto a debatirnos entre comer y oler bien.  Me he quitado algunos desayunos y cenas,  pero el jabón y la limpieza no me debe faltar, pero está costando tanto.

La limpieza tiene importancia, no podemos excluirla a la hora de avanzar.

“La pobreza no es romántica, no es épica, no hace mejores ni más dignas a las personas. No te creas ese verso estúpido de los que te quieren pobre para siempre” Pablo Krantz

Posdata: Me despido no sin antes decirte que si has perdido a alguien, lo siento mucho, estamos perdiendo familiares y amigos, seguramente podrías estar enfermos  en este momento, si eso pasa, te abrazo fuerte. Cuídate, ánimo, paciencia, a este enemigo se le vence cuidándonos. Duele lo que está sucediendo, todos los días lloro por cada persona que nos deja, sobre todo por el personal de salud y limpieza de los hospitales y clínicas, rezo por su eterno descanso, por los que nos quedamos y por los que están enfermos.

Ayudemos a otros.  Siempre habrá alguna manera.

Siento miedo.¿Pero dime tú, quién no siente miedo?

Estos monstruos cada día se hacen más grandes, sigo escalando para que no me alcancen y  roben mi vida… Rosa María

Agosto 2020. Desequilibrio les sonríe.

Acá la vida se ha vuelto más rudimentaria de lo que imaginamos, como seres “inteligentes” vamos por la vida superando pruebas, virus, pandemia, hambre, muerte y desolación. Requerimos las mismas cosas para seguir adelante, por lo menos lo esencial, agua, alimentos, calzado, vestidos, pero en algunos lugares del mundo, incluyendo este,  hasta lo esencial se nos niega para hacernos más dóciles, vulnerables y cada día menos autónomos.

 A las ya prohibiciones se nos aplica también “La nueva normalidad” las consecuencias nos deja impávidos, la impotencia nos abruma. En este momento la preocupación principal es sobrevivir al acabose, el colmo de lo malo, al abuso extremo; el desastre raya en lo infinito.

La frustración hace compañía cuando no puedes ni comprar el 10% de lo que necesitas con lo que ganas trabajando, cada comienzo se hace cuesta arriba, “los emprendimientos” duran lo que dura la emoción de comenzar algo, por alguna cosa siempre se extingue el crecimiento. Sin gasolina, sin gas, con un Internet paupérrimo, una luz que fluctúa a diario, una economía rudimentaria, solo nos falta quitarle los cauchos al carro, abrirle unos huecos y empezar a correr como en los picapiedras.

No contento con el modo sobrevivencia al que se nos ha expuesto, se nos agregó un plus, Covid 19, la guinda en la torta, no hay infraestructura, ni condiciones para soportarlo. Marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto… 6 meses por demás complicados, en cuarentena infinita sin las condiciones mínimas necesarias es como para volver loco a cualquiera.

Agobio vino a sentarse a la mesa, angustia le hace compañía, calma menos mal aún no se ha ido, pero tiene ganas de salir corriendo, paciencia con las manos en la cabeza, esperanza se mira lejos, parece le cuesta llegar, todos culpan a valentía que yace en la esquina hambrienta, demacrada, cansada, agotada, la confunden con cobardía, no se dan cuenta que ha sido apaleada, le han destruido poco a poco, le han quitado lo básico, le han mellado su raíz, entonces, odio e ira hacen presencia, posesividad y dominio hicieron que sumisión llegara, pero conflicto está intacto y como dijo Freud: “ la angustia inherente a los conflictos es la causa de todas las neurosis”

“Razón y pasión, deseo y deber, amor y odio, simbiosis y autonomía, no son sino otras polaridades conflictivas presentes”. 

A estos individuos neuróticos, incapaces, vulnerables, le agregan represión y muerte, que es el mayor intento de nulificar cualquier amenaza. La hostilidad trae consigo a la impotencia y con ella la debilidad que en algún momento puede convertirse en agresiva y peligrosa.

Angustia, miedo, necesidad, ansiedad, culpa, soledad y vergüenza han venido a sentarse también a la mesa.

Desequilibrio les sonríe.

Rosa María

Se nos detuvo la vida.

Desde marzo estamos en cuarentena, ya es Agosto, ¡Meses guerreando y los que faltan! Mi casa es mí santuario, el mejor lugar donde podría estar a pesar de todo, por eso agradezco. Antes de las 6 de la mañana escucho a lo lejos el alboroto de las guacharacas y la algarabía de loros que pasan muy cerca y van como contándose cosas,  mi perro raspa la puerta para que lo deje salir, me levanto, voy a la cocina, monto la cafetera, llueve por fin, se escucha el croar de los sapitos, me quedo mirando por la ventana hacia la nada, pero pensando en todo. Esperando que amanezca, que salga el sol.

Vivir esto se ha vuelto un calvario. Uno piensa, ¿Qué será lo que haré hoy de comer? Granos y arroz, es lo que casi siempre queda en despensa, escasea el agua, ese es otro cuento, posiblemente a esa hora de la mañana se ha ido la luz o comienzan los bajones que se intensifican en horas de la tarde, se quemaron aires y ventiladores, el calor hace compañía, el gas tiene dos meses y un poco más que lo entregué y aún no lo traen, estoy cocinando con olla eléctrica y microondas, no tengo cocina eléctrica, lo de la gasolina y el efectivo es otro cuento largo, algunos tenemos carro, pero dañado, nos toca caminar y mucho.

Enciendo la PC y entro a Twitter a revisar noticias, pero casi siempre hay una maraña de cosas que debes investigar antes, porque muchos son Fake New,  uno duda entre lo que es real y lo que no. Hay que ser muy ingenioso para no caer en cada cosa que se dice, además todo esto del virus y la cuarentena infinita debilita el alma y el espíritu, todo agrede y ofende. La redes y el mundo se ha vuelto un piso muy inconsistente donde caminar, parece que debajo de ese piso, hay lava…

 Veo a mi familia dormir, me pregunto para que despertarlos tan temprano, hasta mi horario que dedico al trabajo ha cambiado, todo ha cambiado, ya en estos momentos ni trabajo tengo, mis días se van en analizar que necesito y cómo lograremos mantener el hogar en el tiempo que dure la cuarentena. Soy alérgica y si por casualidad estornudo o me da por toser el susto es grande, ese corazón se me agita de tan solo pensar en los síntomas del virus y la situación de los hospitales. Enfermarse acá es un riesgo doble.

 Los días pasan lentos y repetitivos, siento miedo, tanto por quienes están conmigo, como por los familiares que están fuera, ese no saber que nos espera aterra de alguna manera, sé que hay que ser fuertes, objetivos y pacientes para resistir el virus y el encierro, ante tamaña precariedad. Somos unos guerreros de la vida , de eso no me queda la menor duda.  

Cuídense. Gracias por leer mis mostritos

¿Qué pasaría?

¿Qué pasaría si al germinar la semilla el pequeño brote tuviera miedo al ver la luz del sol y se escondiera bajo la tierra? Es probable que nunca desarrolle su tallo ni pueda florecer, pero la naturaleza es osada, corre riesgos y el pequeño brote se aventura en la nueva experiencia de vivir bajo los rayos del sol recibiendo la brisa, la lluvia, el viento, el sol, a veces abrasante, y la constante visita de minúsculos insectos.

Desgraciadamente no podemos decir lo mismo de la raza humana, somos naturaleza, pero lo olvidamos en algún momento porque la osadía no aparece por ningún lado y jugamos a tener todo bajo control porque no nos gustan las sorpresas. Podemos predecir que un niño se transformará en adulto pero como lo hará, como serán esos instantes que lo llevan a la adultez es lo que hace interesante su crecimiento. Lo mismo sucede con la semilla, sabemos que será una flor, pero como será su color, la textura de sus pétalos, su aroma y el tiempo que nos acompañará no podemos predecir los detalles de la vida de cada uno. Y esa es lo más maravilloso que tiene la vida: Que nos sorprende a cada momento.

Crecer es atreverse… Osar… Lanzarse en esta aventura llamada vida… Gozar de ese ir abriendo una puerta nueva cada día… Vivir esperando la sorpresa. El gran regalo que nos ofrece la vida es la capacidad de sorprendernos día a día y nosotros rechazamos el obsequio por planificar todos los acontecimientos y convertirnos en controladores del tiempo.

Creemos ser felices poniendo orden a los sucesos de cada día y es así como impedimos el fluir de forma natural. Todo se programa, desde el nacimiento hasta la muerte… y en ese intertanto ¿Qué hubo? No se podría decir que vida porque la vida es algo que fluye como las aguas de un río y nosotros vivimos como las aguas de un pantano y así nos vamos descomponiendo… Perdemos el lazo que nos unía a la divinidad. Crecer es arriesgar, dejar morir la semilla para que nazca el brote y dejar morir el brote para dar paso a la planta y así al fruto para volver a ser semilla… Eso es crecer.

Alza tus brazos como ramas hasta el cielo y déjate acariciar por el Sol.

Empápate de lluvia y ensúciate comiendo un helado.

Permítete una desilusión por confiar en los otros.

Date permiso para olvidar a ese amor que no te quiso bien, pero atrévete a amar.

No seas una semilla oculta bajo la tierra porque no se atreve a salir a la luz.

Solo Crece.

Manuel Vallejo Andreu

25 de Marzo. Feliz Cumpleaños Rosemary

Hoy es 25 de marzo del año 2020, día cualquiera de la cuarentena por Covid 19, mi hija cumple años y nosotros hoy celebramos su vida.

Hace 24 años llegaste a nuestra vida y por allí en otro post les echo el cuento de lo delicado que fue su nacimiento:  https://rosamoreno1970.wordpress.com/2017/03/25/hace-21-anos/

Cuando llegaste a casa, empezó nuestra cuarentena.

Tú y yo habíamos pasado por esto, pero por distintas causas, llegamos y nos esperaba tu abuelo que estaba celebrando, te agarró en brazos y te bailó por toda la sala, a mi me saltaba el corazón, pero yo sabía que en mejores brazos no podías estar.

Hacía calor, era semana santa, yo venía de una cesárea super dolorosa con una herida transversal desde ombligo hasta el infinito, bromeo, pero era una herida inmensa hecha a lo rápido, casi nos morimos, tomabas teta 24/7, no dormías en la noche, nos tocaba a tu papá, abuelos mecerte en brazos para que al menos pudieras descansar. Esos días fueron rudos.

Lo cierto es que las familias por este lado del mundo tienen “costumbres”:  “que si hay luna llena no puedes salir si tienes una herida”, “que el niño no puede agarrar sereno antes que caiga el ombligo” y así otra series de cosas que nos obligó a un encierro preventivo avivado por tus abuelos paternos.

El televisor se me dañó, se puso de color verde, odiaba ver la tele de ese color, me tocaba encerrada en el cuarto contigo, con esa herida fastidiosa y dolorosa apenas podía caminar por la casa, todos me ayudaban. Además que como sabes quedé media loca por la anestesia y tenía un dolor de cabeza que ni te puedes imaginar, no sé cuántos días duró, pero fue horrible.

Fuiste y eres la felicidad de la familia, primera nieta, sobrina, y nuestra hija.

El amor era tal que tu papá se peleaba con tus abuelos por cargarte y cuidarte, cosas de locos, ellos apenas te despertabas te robaban de la cama, eres amada y siempre lo fuiste.

Lo cierto de la historia es que no botaste el ombligo sino casi hasta los 20 días, los cuales  no podía salir, nos encerraron por el sereno y la cosa… Yo con calor contaba los días, te limpiaba el ombligo, el día que se te cayó hicimos fiesta y terminó nuestra cuarentena,

Hoy 24 años después estamos juntas, en cuarentena de nuevo, tu televisor se puso en verde o azul, hace calor se nos quemaron los aires, y es casi semana santa… yo sigo estando media loca pero la herida sanó, (risas) ahora solo hay esperar que se le caiga el ombligo al mundo, que aprendamos, que seamos más humanos, la humanidad se ha vuelto un gran arroz con mango que no sabe lo que quiere, el poder se les subió a la cabeza, la maldad ha reinado como le ha dado la gana, no era este el mundo que quería dejarte hija, jamás me imaginé esto.

Hoy apenas me levanto leo las tendencias en twitter y no son nada alentadoras, Covic 19, Terremoto, Tsunami. Dios mío, paren al mundo, (El mundo se paró) aunque yo aún no me quiero bajar…

Hoy te escribo largo y tendido porque no es solo una felicitación, no es un momento feliz, es un momento preocupante, pero estando contigo todo es más fácil y más llevadero cuando todo esto pase quiero que vivas, seas feliz y resuelvas lo que tienes pendiente. Tu vida apenas está comenzando y aunque con muchas trabas sé que es para ser de ti una mujer mejor, más preparada y más consciente. Solo se feliz, solo se tú. Esto es un aprendizaje duro, pero necesario.

Querida “Se respira y se agradece.” Que no se te olvide por favor. Te amo mucho, perdóname por lo que no he podido hacer, por no ofrecerte un mejor mundo, un mejor planeta, perdóname, lo siento tanto. Tu juventud no ha sido fácil en medio de todo esto, pero has podido con el morralito de tantos inconvenientes que nos han sucedido.

Gracias por venir a mi vida. Todos tenemos un sentido para vivir, todos venimos a la tierra a algo, tu viniste al mundo para recogerme los platos y apagar la luz del cuarto … jajajajajaja no mentira estoy bromeando… Viniste a ser mi compañera, la que me saca de mis crisis de pánico, la que me ayuda a pensar, la que me lee el pensamiento, la que me CALMA en estos momentos, sin ti de verdad, esto resultaría duro, me habría vuelto loca, casi sin agua, poca comida, con ese virus afuera, este calor imperante, solo tú y tus locuras, tus cuentos, las cosas que lees y escuchas, la música que hay en casa, eres la alegría de este hogar, escucharte todo el día fuñéndole la vida a tu papá y el a ti le alegran la vida a cualquiera y se la activan … Los amo. Mi querida familia. Gracias.

Feliz Cumpleaños en Cuarentena mi Rose. Dios te bendiga siempre y gracias, muchas gracias por escoger esta familia y sobre todo por escogerme a mi. Eres MI Bendición … jajaja y no es jugando. Te quiero. Pase lo que pase, Sé Feliz. La felicidad son momentos, así que disfrútalos y no los dejes pasar

Tom y yo estamos agradecidos que nos acompañes y que hoy estés con nosotros. Eres buena hija, buena sobrina, buena hermana de tus primos, eres una buena nieta, eres una buena muchacha y estoy ORGULLOSA de ti. Te amo.

FELIZ CUMPLEAÑOS Rosemary Carolina Barrios Moreno. Vida, salud, éxitos y ¡Prepárate!

Te dedico esta canción https://www.youtube.com/watch?v=vFa3pNsHOoI&list=RDvFa3pNsHOoI&start_radio=1

Te doy la vida…

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Feliz Cumpleaños Rose.

 

 

En cuarentena. Pandemia. Marzo 2020

He visto películas de ficción, terror y todas las del fin del mundo y por supuesto una cosa es verlo, otra vivirlo.

Una Pandemia nos arropa y el mundo con todas sus armas, no ha podido evitarlo. Un virus llamado COVID-19 enfermedad muy infecciosa, nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha. Causa enfermedad respiratoria, en casos graves neumonía. 

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A pesar de saber, de leer y estar al tanto de muchas cosas, no me pasaba por la cabeza tener que vivir algo así.

Un Coronavirus ataca al mundo, una guerra sin cuartel, un enemigo invisible al que las fronteras no le hicieron pero ni cosquillas, el mundo entero hoy se encuentra luchando para sobrevivir al Covid 19.

Nos piden quedarnos en casa, nos piden a gritos: Lavarnos las manos, nos piden usar tapabocas, nos piden ser responsables.

La irresponsabilidad de unos, llevó a una Pandemia. Palabras mayores.

Venezuela ya devastada, ahora nos llega esto, vamos por el día 6 de cuarentena. No hay agua, ¿Se imaginan en esta cuarentena sin el vital liquido? a juro hay que lavarse las manos a cada rato, y la reserva se terminó, me trajeron un agua color marrón, me pica la piel solo pensar bañarme con ella, le agrego un poco de cloro y estoy dejando que se aclare, la comida a duras penas alcanzará como para 15 días, trato en lo posible de estirar lo que tengo, el gas está por acabarse, no hay gasolina, el ahorro no es mucho así que mejor dejo hasta allí el cuento, para algunos será como vacaciones, para otros como una tortura, sobre todo acá en Venezuela.

La luz va y viene, apagones y bajones de luz nos acompañan… Aún no se observan enfermos por dónde vivo y de verdad espero que la cuarentena nos ayude a que el virus no llegue a esparcirse.

El hospital que me queda más cerca no cuenta con nada, estuve hace poco y tuve que llevar hasta el agua porque no hay, mejor no sigo contando porque de verdad aterra.

El impacto de la pandemia en Venezuela ni siquiera me lo quiero imaginar. A apenas pocos días se lee sobre saqueos, no hay tapabocas, ni guantes. No pude comprar ni uno, así que estoy enclaustrada en casa. No se puede salir sin ellos, se entiende, pero en Venezuela hasta hace poco no se encontraban en las farmacias, ahora ya salieron al público pero a unos precios dolarizados que solo algunos podrán pagar.

Mi bitacora es simple, sigo haciendo lo que hacía todos los días, por supuesto, no puedo trabajar, solo comer, dormir, leer y estar 24-7 encerrada en casa, no he visto a mis padres y hermanos, aunque los llamo todos los días. Me cuido mucho, ya que enfermo fácil de gripe.

Querido lectores espero que estén bien y que sus familiares sigan sanos, cuídense mucho, sean responsables, lávense las manos, limpien las casas, limpien los pomos, y todo lo que toquen. Cuiden a sus mayores, salir ilesos es cuestión de responsabilidad con nosotros mismos.

Esto me asusta mucho, realmente he tenido muchos días preocupada, el dolor embarga a muchas familias en el mundo y otros ni siquiera quieren darse cuenta del tamaño de la calamidad. Hoy estamos, mañana no sabemos. Cuídense por favor y quédense en Casa. Vamos a salir de esto, si tomamos las medidas pertinentes.

Vale la pena mostrarles este escrito

“Separados pero más unidos que nunca” 

Por Edna Rueda Abrahams.

Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

Y nos dimos cuenta de lo que es y de lo que no es importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil.

Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos los rodajes de las películas, los servicios religiosos y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

Tres gotitas de virus en el aire, nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas son simples accesorios.

No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

Volvimos a ser la aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores mientras estemos unidos.

Si todo sale bien, la sociedad cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón, cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del coronavirus, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

Es hora de reflexionar, es hora de ser más humanos y responsables…

Ahora extrañamos ese abrazo, ese beso, esas tertulias con café, ese fin de semana en familia.

Cariños infinitos  y bendiciones. Salud, mucha salud. Saldrás de esto y si lo haces recuerda por favor lo que ahora estás sintiendo. Recuerda lo que significa estar con los que quieres y te quieren.

Volveremos a abrazarnos.

Rosa María Moreno 20/03/2020

Nada es lo que parece

 

Estaba de pie en lo alto de una montaña, se veía todo a mí alrededor,  a lo lejos viene lloviendo, se oscurece poco a poco y cae neblina…

De un bosque frondoso salen de forma apurada muchos animales, le digo a alguien que me acompaña ¡Mira, algo pasa! Nos quedamos observando, detrás vienen personas, pero se esfuman en el aire, me asusto y camino rápido, no sé en qué momento dejé a la otra persona atrás.

Lo más bellas imágenes de los Pueblos (30)

Hay un camino, siento hambre, veo casas, hay como especie de una bodega, entro, veo un niño, también un adulto que viene a atenderme, le pido un refresco y un pan o algo así, mientras me tomo el refresco veo como hay otros niños andrajosos, descalzos. Pienso. Iré a casa y les traeré algo luego. Me pongo a hablar con el bodeguero y veo lo hermosos que son los niños y cómo juegan, les tomo una foto con permiso de la mujer que se encuentra allí sentada, sale muy borrosa, pienso que es el móvil, que está muy oscuro, no le doy importancia y me voy.

Llego a casa, decido regresar con ropa y algunos juguetes, me consigo a mi hija, le digo: ven para que tomes unas fotos de un lugar muy bonito y de unos niños que son hermosos, llegamos al lugar, salen corriendo los niños, les damos los regalos, me abrazan, comienzan a vestirse y a ponerse las cosas que les llevé… luego les pido tomarse unas fotos y volvemos todos a fotografiarnos, vimos las fotos y todo bien, nos despedimos.

Al llegar a Casa procedemos a bajar las fotos con la sorpresa que solo aparecen las cosas muy deterioradas, el lugar parece abandonado, no hay ningún ser humano y al parecer nada de lo que hicimos salió, recuerdo que compré algo, salgo a revisar la botella y el papel del dulce que compré en la bodega, resulta que estaban muy viejas, desgastadas y tenía fecha de 1970,  la fecha en que nací, ¿Qué fue lo que vi?, ¿Qué fue lo que me encontré?, ¿Eran fantasmas?

Regresé al lugar, la bodega estaba en ruinas y nada de lo que vi fue realidad.

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Me desperté sudando… ¡soñaba!

Te honro Vivina.

Nunca supe tu nombre real sino hasta el día que tuve que colocarlo en el acta de defunción y vi tu cédula, Sara Herminia López te llamabas, pero te decían Vivina, ese fue el nombre que conocí desde siempre y así te llamábamos.

Los demás te veían complicada abuela, pero para mí eras especial, ir de vacaciones a tu casa, si a esa casa muy humilde, dónde faltaban cosas, pero no amor hacia mí. Que carácter el que te gastabas, a veces te hacían molestar solo para verte brava y escucharte. Tu amor por mí siempre fue infinito, me soportabas todo, hasta que me comiera los helados que hacías para vender y que luego se los cobrabas a mi papá, me mecías en tu bata, me peinabas, recuerdo tu olor, te gustaba untarte mentol para una tos perenne que siempre tenías porque eras fumadora,  recuerdo tu voz, recuerdo tu risa, recuerdo tus cabellos blancos, desde que tuve uso de razón eras la misma, no te vi más vieja, ni más arrugada, siempre fuiste así, delgadita, con tus cabellos largos y trenzados al final con un pedazo de tela, tus vestiditos hechos a tu medida y sin botones, para no tener que abrochar, porque te fuiste quedando ciega y no nos dijiste. Yo llegaba y te desordenaba todo sin saber que te movía el mundo. Que necia que soy. Te adaptaste a tantas cosas, pasaste por tantos dolores, sufriste tantas inclemencias y dolor, que lástima que yo era tan niña en ese momento para entenderlo, siempre de medio luto por un hijo que perdiste, mujer fuerte, fuiste un emblema en mi vida, mamá nos enseñó a respetarte, tú me enseñaste a quererte.

Mis viajes a tu casa eran felicidad pura, creo que dejé el ombligo en tu casa, cuando llegaba a aquella intersección del camino mi corazón se alborotaba, lo pienso hoy y siento todo eso como si fuera ayer, veía aquel poco de árboles, aquellas dos calles, aquella entrada a ese pueblo, que me gustaba de verdad, esperaba con impaciencia ver la plaza, luego esa calle y esa casita con esas piedras inmensas en el frente, dónde me caí tantas veces, y dónde jugaba a más no poder brincando en ellas, allí en esa casa tuve muchas horas felices, me gustaba ir contigo de vacaciones, era libertad correr por esas calles arenosas descalza, era brincar en todos esos árboles y comer ciruelas y cerecitas, era el café de las mañanas, el olor de tus comidas, esa sopa de lagarto que hacías tan deliciosa, era el olor a mandarinas, a limón, era comer mucho aguacate, aquella puerta dónde siempre te encontraba sentada, aquellas ventanas de maderas por dónde entraba el niño Jesús, aquellos cuartos, aquel patio,  era …  eras todo eso y más, me gustaba que me llamaras tu catira bella, me vieras ahora tengo el cabello negro canoso, sé que tenías un carácter fuerte, pero no para mí, conmigo fuiste especial, cariñosa, siempre me abrazaste, siempre me diste amor, siempre me quisiste, esos días antes de irte , tuvimos dos días para conversar, cuando llegamos estabas grave y aun así tuviste una mejoría solo para hablar conmigo, nos dijimos tantas cosas, me dijiste tantas cosas, nuestra despedida abuela, tu apenas podías soportar tu cuerpecito, eras tan delgada pero pesabas, te sentaste para abrazarme y así quedamos por horas, tu encima de mi hombro recostada, llorando y diciéndome cuanto me querías.

Tú despedida fue una de las cosas más fuertes que me han sucedido en la vida, ayudarte a partir, y saber que tuve la oportunidad de escucharte por horas antes de eso, sabes siento la tranquilidad de saber que estuve contigo.

Abuela te recuerdo con amor, con agradecimiento, te recuerdo como la mujer aguerrida y fuerte que eras, te doy las gracias por darme a la mejor madre del mundo, tan aguerrida como tú. Gracias, dónde quiera que te encuentres. Hoy te recuerdo.

Vivina López te Honro.

Vivina López  te amo. Gracias.

La emoción de las cosas.


Un extracto bastante motivador que me fue compartido y me encantó entonces quise compartirlo también con ustedes, espero lo disfruten

” Yo… Me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contradecida.

Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos.

Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas.

Y nada abreviaré que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis días”

Por : Ángeles Mastretta